Una pala derriba una casa en el solar del futuro Centro Logístico de Limusa

Antonio García Marín, junto a algunos familiares y agentes de la Policía Local, contempla cómo una pala derriba su casa./Paco Alonso / AGM
Antonio García Marín, junto a algunos familiares y agentes de la Policía Local, contempla cómo una pala derriba su casa. / Paco Alonso / AGM

Los propietarios dicen que fueron sorprendidos antes del amanecer y que estaban a la espera de una sentencia; se quejan de que sus enseres están entre los escombros

Pilar Wals
PILAR WALSLorca

Aún no había amanecido cuando Antonio García Marín se levantaba sobresaltado al saber que su casa estaba siendo derribada. Unos vecinos le alertaban de que palas y camiones habían entrado en su propiedad y que su vivienda estaba siendo demolida. «Ha sido por sorpresa. Con nocturnidad y premeditación. No nos ha dado tiempo a nada. Ropa, muebles, cuadros... están revueltos con los escombros», aseguró indignado en declaraciones a 'La Verdad'.

Sabía que la demolición podía producirse porque tuvo conocimiento hace unos días por la empresa que acometerá los trabajos de construcción en el lugar del futuro Centro Logístico de Limusa, aunque nunca que fuera a ser inminente. «Estábamos a la espera de una sentencia judicial, por lo que creíamos que todo el proceso estaba paralizado a la espera de la decisión del juez», argumentó mientras contemplaba algunos de los enseres que poco antes de la demolición sacaron los operarios.

La propiedad aún les pertenece a él y a su hermana, argumentó, para añadir que «el Ayuntamiento la ha modificado en el Catastro, pero en el Registro de la Propiedad los dueños seguimos siendo nosotros. Nos dijeron que un día nos tendríamos que ir, pero esperábamos que hablasen con nosotros para intentar llegar a un acuerdo», repetía una y otra vez. En la casa vivían hasta hace algún tiempo sus padres. «Cuando mi padre falleció, mi hijo se vino a vivir con mi madre. Aún sigue residiendo en la casa. Hace dos noches durmió aquí, porque este es su hogar, mientras que mi madre se trasladó a un piso por su comodidad y murió poco después», relató.

El concejal manifestó que «no hay documento que impida lo que se ha hecho»

Han realizado en los últimos meses distintas alegaciones. «Se presentaron en mayo y, otras, en junio. Se solicitó la suspensión cautelar de la demolición y estábamos a la espera de decisión, pero, como agosto es inhábil,...». No es la primera vez que intentan demoler su casa, indicó, ya que «el pasado 30 de agosto ya quitaron la valla y el muro y llamamos al notario para que levantara acta. Anoche [por anteanoche] vi el agua cortada y algo intuí, pero jamás podía pensar que lo hicieran así».

El edil responsable de Limusa, Juan Francisco Martínez Carrasco, afirmó ayer que «hay un acuerdo de Pleno de diciembre pasado por el que se aprobó la expropiación, una sentencia de mayo que no admite la paralización de la obra y un acta de ocupación de los terrenos. A día de hoy, en la asesoría jurídica del Ayuntamiento no obra reclamación que impida lo que se ha hecho».

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