Los damnificados por la riada de 2012 temen que se reproduzca la tragedia

Tramo de una de las ramblas del campo de Lorca. / Jaime Insa / AGM
Tramo de una de las ramblas del campo de Lorca. / Jaime Insa / AGM

Los afectados denuncian que la zona «está peor» que hace siete años y reclaman medidas de prevención efectivas

CARMEN M. HERNÁNDEZLorca

Los afectados por la riada de San Wenceslao, que hace casi siete años arrasó la huerta de Lorca y Puerto Lumbreras causando cinco muertos, siguen viviendo con «pánico» cada vez que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) da la alerta por lluvias torrenciales o vaticina la llegada de una gota fría, tal y como se había pronosticado para esta semana.

Así lo relata Joaquín Giner, presidente de la Asociación de Vecinos del Campillo, quien destaca que «la zona está en peor situación que en 2012». Giner asegura que «aún no se han tomado medidas suficientes, aunque hay algún proyecto, como el de las presas de las ramblas de Nogalte, Béjar y Torrecilla por parte de la Confederación Hidrográfica del Segura, que ha salido ahora a licitación. La cosa va muy lenta y sobre todo lo que han hecho son estudios para encauzar las ramblas. Pero no pasamos de ahí».

La prioridad son los cauces

Explica que a la pedanía del Campillo llegan todas las ramblas y que toda esa agua sale por un único punto, el puente del Bao, donde comienza la rambla Biznaga. Por ello, el dirigente vecinal señala que «la prioridad son los cauces, porque con cualquier temporal que llega se inunda la zona y el agua no puede salir». Palabras que son apoyadas por Cayetano Padilla, presidente de la Asociación de Vecinos de la Torrecilla, quien denuncia que la creación de muchos cauces ha sido nefasta para la zona porque «si el agua no la encauzas bien, que en Lorca es hacia el puente del Bao, pues pasa como ahora, que el agua va por sitios por los que no tiene que ir».

Según Padilla, el motivo de estos cambios en el cauce vienen del mal trabajo de la administración, y cita «las extracciones de arena hechas en las cabeceras de la rambla de Béjar o la pérdida de algunos brazales que eran una vía de riego o desagüe del campo de Lorca».

Ambos presidentes de vecinos coinciden al destacar que el responsable de proponer y llevar a cabo soluciones a este gran problema es la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), a la que critican desde que ocurrió la catástrofe el 28 de septiembre de 2012, ya que «ha adoptado muchas medidas, pero efectivas ninguna».

Por ello, exigen al Ayuntamiento que «actúe como intermediario y vele por ellos, como lorquinos y como administración más cercana a la Confederación». Destacan que todos los vecinos de la Torrecilla y del Campillo entienden que la cantidad de agua caída hace siete años no se pudo controlar y son conscientes que ellos viven y trabajan en una zona inundable, por lo que denuncian que «si las cosas se hicieran bien, durante los grandes temporales las pedanías y el campo no deberían anegarse».

«Situación desesperante»

El presidente de la asociación de vecinos del Campillo, Joaquín Giner, lamenta esta situación de miedo e incertidumbre en la que siguen viviendo «vecinos, agricultores y ganaderos» con la llegada de las lluvias torrenciales.

Por su parte, Cayetano Padilla, de la Asociación de Vecinos de la Torrecilla, califica la situación actual de los vecinos de «desesperante» y acusa a las instituciones de no prever este tipo de fenómenos, afirmando que «una inundación se puede prevenir más que un terremoto, y aun así no se ha hecho nada». Giner sentencia que «todos, administraciones, instituciones, empresarios y ciudadanos parece que han olvidado dos problemas principales del municipio lorquino junto con los terremotos: la sequía y la gota fría».