Las cabras lorquinas cotizan al alza por la calidad de su leche

Pedro Giner, con las cabras de su granja de las que obtiene la leche para fabricar sus quesos. / j. insa / agm
Pedro Giner, con las cabras de su granja de las que obtiene la leche para fabricar sus quesos. / j. insa / agm

El número de explotaciones crece en la comarca y pasan de padres a hijos, lo que contribuye a evitar la despoblación

INMA RUIZLorca

Pedro Giner regenta un negocio familiar en la pedanía de Purias dedicado al caprino con 3.000 cabezas de raza autóctona murciano granadina. De la leche de sus cabras, de excelente calidad, salen diez variedades de queso bajo la marca El Roano que atesora ocho premios mundiales. En la granja cultivan la alfalfa que sirve de alimento a estos animales, que necesitan mucho manejo y buen trato. El ciclo de producción es muy cerrado.

El negocio de Pedro tuvo un origen muy humilde, hacía queso fresco en su casa de forma autodidacta y empezó a venderlo a sus vecinos «cuando empezó a salirme bien», relata. La producción sigue siendo artesanal y aunque los inicios no fueron fáciles por la complejidad para conseguir los registros sanitarios necesarios, ahora sus quesos son alabados por los paladares más exigentes en ferias internacionales y figuran en las cartas de los mejores restaurantes.

Pedro se siente orgulloso de haber cuadruplicado el negocio que inició su padre. «Tenemos los pies en la tierra», pero hay mucha demanda y su próximo objetivo será aumentar la producción para atender al creciente número de clientes.

La estabilidad económica del caprino es poco habitual en el sector ganadero

El sector ganadero con mayor estabilidad en la comarca de Lorca es el caprino. La leche se vende a buen precio y eso hace que la cabaña de la raza murciano granadina haya crecido en los últimos años y también el número de productores, muchos de los cuales han recogido el testigo de sus progenitores. Lo dice el presidente de la cooperativa Alimer, Julián Díaz. La estabilidad económica que garantiza su cría es «poco habitual en el sector», marcado habitualmente por la incertidumbre y los altibajos de los precios, como ocurre en el porcino y el vacuno.

El sector de la producción caprina está rejuveneciendo y «eso contribuye a evitar la despoblación de zonas rurales más desfavorecidas». La cooperativa suma 240 socios, con una media de 350 cabezas por granja, que habrán producido a final de año 30 millones de litros de leche, muy apreciada por sus valores nutricionales.

La labor de Alimer en pequeñas explotaciones es proveerlas del pienso y forraje adecuados para cada época del año, para garantizar el máximo rendimiento de los animales y la mejor calidad de la leche, que recogen a diario de cada cabaña. Una explotación de 180 cabezas «no podría subsistir sin el respaldo de una cooperativa», asegura Díaz. Añade que se ha hecho la mejor selección de la raza.

Más consumo fuera de España

La leche de cabra es la gran desconocida para el consumidor, lamenta el presidente de Alimer. Pese a ser más digestiva que la de vaca, con más proteínas, y no contener apenas lactosa, aún no se ha introducido de forma habitual en las neveras de los hogares españoles. «La aprecian más fuera de España», reconoce. El 25% de la producción de Alimer se transforma en queso con la marca 'La Fortaleza del Sol', y también con marca blanca, que se ha abierto hueco en el mercado europeo, sobre todo en países como Francia y Alemania.

El sector necesita más apoyo de las administraciones que «deberían facilitar los trámites medioambientales para la obtención de licencias de las granjas», reivindica el presidente de Alimer. «No es fácil mantener la actividad ganadera en zonas desfavorecidas y hay que potenciar la incorporación de nuevas generaciones».