El albergue de transeúntes de Lorca se traslada al barrio de San Pedro

Imagen del edificio de la calle Marmolico, donde abrirá el albergue de transeúntes. / paco alonso / agm
Imagen del edificio de la calle Marmolico, donde abrirá el albergue de transeúntes. / paco alonso / agm

Concluidas las obras de adecuación en el local de la calle Marmolico, Cáritas ultima la mudanza para abrir sus puertas en los próximos días

INMA RUIZ LORCA

Cáritas remata los últimos detalles para abrir las puertas del nuevo albergue de transeúntes en un local municipal de la calle Marmolico, en el barrio de San Pedro. Este espacio, que será inaugurado en los próximos días, ha sido acondicionado en los últimos meses para adaptarlo a su nuevo uso. Tiene 210 metros cuadrados y capacidad para nueve plazas, menos de las deseadas inicialmente por Cáritas, que buscaba un lugar más amplio.

El Ayuntamiento ha invertido más de 20.000 euros en las obras, que han consistido en la redistribución de las tres plantas del inmueble para el nuevo uso, la adaptación de baños, la creación de espacios para personas que necesitan una mayor atención y la construcción de comedor y una cocina en la planta baja. Solo falta que el Consistorio concluya la documentación para poder poner en marcha el albergue. «Será cuestión de días», explicó a 'La Verdad' el presidente de Cáritas en Lorca, Lázaro Caballero. «Estamos muy contentos y deseando abrir sus puertas», añadió.

LAS CIFRAS

45.000
euros es lo que ha gastado Cáritas en 26 meses en el alojamiento de los transeúntes en hostales.
9
plazas es la capacidad del nuevo albergue, cuando la idea inicial era que dispusiera de plazas para acoger a 20 personas.

Caballero recordó, asimismo, que llevan más de dos años sin poder atender a los transeúntes de forma adecuada en un albergue, ya que tuvieron que cerrar las puertas del local que habitaban desde 1989 en los bajos del depósito carcelario por orden técnica. El edificio, construido durante el reinado de Carlos III, presentaba riesgo de hundimiento por filtraciones de agua.

Rechazo vecinal

Su primera opción fue un local a pie de calle en la plaza de Curtidores, en el barrio de San Diego, con capacidad para 20 personas, pero la oposición vecinal les obligó a desistir de su apertura. Cáritas tampoco tuvo suerte con la segunda opción, en el local social del barrio de San Pedro, cuyos vecinos protagonizaron un encierro y consiguieron impedir la apertura del albergue, que se mantendrá en ese barrio, pero en otro local.

Durante este tiempo, la organización católica se ha visto obligada a atender a los transeúntes en un despacho de la parroquia de San Mateo, desde donde los deriva a un hostal para que reciban los servicios de cena, alojamiento y desayuno. Lázaro Caballero recordó que esta ha sido una solución temporal forzada por las circunstancias. Según sostiene, no se ha dispensado a los transeúntes el trato que la ONG considera adecuado para estas personas, que «necesitan una atención más personalizada y cercana».

Además, esta solución provisional, prolongada durante 26 meses, ha disparado el gasto de Cáritas, que ha invertido durante este periodo un total de 45.000 euros en financiar el servicio de alojamiento, que funciona de lunes a domingo. El Ayuntamiento de Lorca tendrá que devolverles ese dinero en virtud del convenio que tienen firmado con Cáritas.