Los afectados por la riada de Lorca de 2012 critican que «todo queda por hacer»

Los manifestantes, ayer, en la rambla de Béjar, uno de los puntos críticos de la riada de San Wenceslao. / jaime insa / agm
Los manifestantes, ayer, en la rambla de Béjar, uno de los puntos críticos de la riada de San Wenceslao. / jaime insa / agm

Unos 300 vecinos exigen presas de laminación y el encauzamiento de la rambla de Biznaga en el aniversario de la tragedia de San Wenceslao

INMA RUIZLORCA

«Mi madre murió ahogada en La Torrecilla y yo no pude hacer nada». Lo cuenta a 'La Verdad' Antonio Laso, que se enteró del fallecimiento mientras él, su mujer y sus hijos esperaban en el tejado de su casa en Campillo a que los rescatara un helicóptero. Su drama es una de las muchas historias tristes que hay detrás de la riada de San Wenceslao, de la que se han cumplido siete años sin que la situación de vulnerabilidad de la huerta de Lorca haya mejorado ni un ápice.

Lo recordaron ayer con una marcha reivindicativa por el cauce de la rambla de Béjar unos 300 vecinos de Campillo y Torrecilla que aquel 28 de septiembre perdieron a familiares, sus casas o su medio de vida y que todavía hoy son conscientes de que podría ocurrir lo mismo.

José Reinaldos no ha podido recuperar su casa, en la que el agua llegó a alcanzar una altura de tres metros. «No teníamos seguro. No pudimos hacer nada y todo quedó igual que estaba. No hemos conseguido volver», narra a este diario.

Cayetano Padilla, presidente de la asociación de vecinos de Torrecilla, guió la marcha a través del cauce de la rambla en uno de los puntos críticos de la inundación, y explicó cómo se ha ido transformando el paso natural del agua en los últimos años por efecto de la mano del hombre.

Cara a cara ante los políticos

'Desde 2012 sin soluciones. Nos va la vida en ello. ¿Empezarán a trabajar ya?' rezaba la pancarta que los damnificados de las inundaciones pusieron frente a los políticos que asistieron al acto, entre los que se encontraba el alcalde, Diego José Mateos, y los portavoces de los grupos municipales: Fulgencio Gil (PP) Carmen Menduiña (Vox) y Pedro Sosa (IU-V). Se pudo ver también en la manifestación al director general de Agricultura, Francisco Espejo; al secretario general del PSOE, Diego Conesa, a diputados regionales y nacionales de distintos partidos y formaciones como Podemos y Ciudalor. Ante todos ellos, los vecinos evidenciaron que después de siete años «todo queda por hacer». La última gota fría ha provocado nuevas inundaciones en la misma zona que entonces resultó anegada.

Los vecinos desconfían del compromiso alcanzado la semana pasada por la Confederación Hidrográfica del Segura, la Consejería de Agricultura y el Ayuntamiento para trabajar juntos para materializar las dos peticiones que los afectados repiten desde 2012: el encauzamiento de la rambla de Biznaga y la construcción de presas de laminación aguas arriba de las ramblas de Béjar, Nogalte y Torrecilla. «No nos lo creemos, quizá se olviden la semana que viene», dijo el presidente de la Asociación de Vecinos de Campillo, Joaquín Giner. Añadió que «el problema se soluciona con hechos, no con buena predisposición».

«Llevamos siete años reivindicando lo mismo. Vemos cómo pasan los años y no se hace nada, pero vamos a seguir luchando».

«Llevamos siete años reivindicando lo mismo. Vemos cómo pasan los años y no se hace nada, pero vamos a seguir luchando». Juan Francisco García - Vecino de Campillo

«El agua quedó embalsada en mi casa con una altura de tres metros; no la he podido recuperar porque no tenía seguro».

«El agua quedó embalsada en mi casa con una altura de tres metros; no la he podido recuperar porque no tenía seguro». José Reinaldos - Vecino de Torrecilla

«Me dijeron que mi madre había muerto ahogada mientras esperaba a que nos rescatara un helicóptero en el tejado de mi casa».

«Me dijeron que mi madre había muerto ahogada mientras esperaba a que nos rescatara un helicóptero en el tejado de mi casa». Antonio Laso - Vecino de Campillo

Los vecinos están dispuestos a asumir las expropiaciones que sean necesarias para que se puedan recuperar los cauces perdidos desde el punto en el que termina el dominio público hidráulico. Giner pidió a los afectados «sentido común y cordura» cuando comiencen las expropiaciones, anticipando que habrá problemas, porque «tiene que prevalecer el interés general».

«Tenemos un problema común; qué menos que apoyar»

El presidente de la asociación de afectados por las recientes inundaciones en Los Alcázares, Santiago Pérez, se sumó ayer a la manifestación de la plataforma lorquina, porque «nos sentimos identificados al 100% con sus reivindicaciones. Como es un problema común, qué menos que ofrecerles nuestro apoyo». Añadió que «llevamos casi tres años esperando a que se recuperen los cauces pero en Lorca no se ha hecho nada en siete años». Para Pérez, la cuenca entera arrastra el mismo problema. «Lo que de verdad importa es salvar la vida de las personas, eso debe prevalecer sobre otros intereses», argumentó.