La profesora Manuela Ayala y el Seprona, distinguidos por su apoyo al patrimonio cultural

El presidente de la asociación, Juan Morenilla, la profesora María Manuela Ayala y el cabo del Seprona Tomás Pardo./
El presidente de la asociación, Juan Morenilla, la profesora María Manuela Ayala y el cabo del Seprona Tomás Pardo.

La asociación de Amigos del Museo Arqueológico destaca de los premiados la labor de investigación y de salvaguarda

A. S.LORCA

La segunda edición del premio Arquero de Oro, creado por la asociación de Amigos del Museo Arqueológico para reconocer el trabajo, el estudio, la investigación y la lucha por salvaguardar el patrimonio del municipio y, en especial, sus restos arqueológicos, tuvo como protagonistas a la profesora universitaria y arqueóloga especialista en la cultura del Argar, la doctora María Manuela Ayala Juan, y al grupo de la Guardia Civil dedicado a la defensa del patrimonio, Seprona.

La entrega de los galardones tuvo lugar en una cena a la que asistieron amigos y antiguos alumnos de la profesora Ayala, dedicados profesionalmente a la arqueología; directivos y miembros de la asociación, con el presidente Juan Morenilla, una representación de la Guardia Civil encabezada por el capitán Andrés Monje Ruiz, y el concejal de Cultura, Agustín Llamas, con varios ediles de los grupos municipales. El conductor del acto, Santos Campoy, explicó el significado del galardón con el que se quiere «recalcar que el patrimonio, su conservación, su estudio, debe ser algo esencial que nos distinga de la barbarie y de la destrucción». Elogió la labor de la Guardia Civil en la faceta de las investigaciones relacionadas con los delitos contra el patrimonio e hizo referencia a algunas de las actuaciones recientes, como la recuperación de varias esculturas romanas. «Debemos sentirnos profundamente agradecidos con la labor en este campo de la Benemérita», remarcó. El galardón fue recogido por el capitán Monje y el cabo Tomás Pardo Llamas, que está el frente del Seprona en Lorca.

En cuanto a la profesora Ayala, que dio las gracias por el premio, se resaltó su voluntad de trabajo, su entusiasmo por la arqueología que supo transmitir en sus clases y la suerte de los lorquinos por sus excavaciones sobre el mundo del Argar en importantes yacimientos como el Cerro de las Viñas, El Rincón y Los Cipreses. «Lo más importante es que su huella en Lorca queda en las muchas personas con las que trabó amistad». Intervinieron también Juan Morenilla y Agustín Llamas Gómez.

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