El Museo Azul mostrará sus piezas con la misma tecnología que El Prado

Última planta del futuro Museo Azul de la Semana Santa que ha sido reconstruida tras los daños que sufrió por los terremotos. /
Última planta del futuro Museo Azul de la Semana Santa que ha sido reconstruida tras los daños que sufrió por los terremotos.

Las previsiones iniciales apuntan a que sus 3.400 metros cuadrados serán visitados cada año por más de 20.000 personas

A. S. / P. W. R.LORCA

La última tecnología, con la que museos como El Prado o el Thyssen-Bornemisza muestran sus obras, se aplicará en el Museo Azul de la Semana Santa (Mass), que se emplazará en el antiguo convento de San Francisco. Así lo ha contado en declaraciones a 'La Verdad' el director del museo, Joaquín Bastida Gil, quien aseguró que «contaremos con la misma iluminación y climatización que estas grandes pinacotecas, aunque lo que nosotros exhibiremos principalmente serán textiles, pero textiles muy destacados, ya que tenemos que recordar que el Paso Azul mostrará seis bordados catalogados como Bien de Interés Cultural». Una regulación constante de la temperatura y de la luz propiciarán, según el licenciado en Bellas Artes y restaurador, «exhibir las piezas en mejores condiciones de lo que se muestran en estos momentos».

Las vitrinas cumplirán un objetivo específico no solo de mostrar en las mejores condiciones las piezas, sino también de protegerlas, ya que muchos de los bordados son históricos. «Vamos a triplicar lo expuesto en estos momentos en el Museo del Paso Azul. Pero no solo se mostrarán bordados, sino que también habrá documentos en papel, carteles... cada uno de ellos se exhibirá en vitrinas adecuadas a las características que precisen tanto de humedad como de luz», añadió el director del Museo Azul de la Semana Santa.

El nuevo espacio expositivo del Paso Azul tiene 3.400 metros cuadrados a los que se sumarán, según Joaquín Bastida, «otros 1.500 que corresponden a la parte de la iglesia de San Francisco que se musealizará y que recibirá visitas». Las primeras previsiones apuntan -añadió- que cada año el nuevo museo podría ser visitado por más de 20.000 personas.

El museo ofrecerá, según detalló, no solo las principales joyas del bordado del Paso Azul, sino también un «entorno diferente» que le confiere la «recuperación de un espacio emblemático como es el antiguo convento de San Francisco». En la rehabilitación del que más tarde fue hospital de San Juan de Dios se han respetado todos los hallazgos. «Es importante el contenido, pero también el continente. Hemos querido conservar todo lo que ha ido apareciendo y ponerlo en valor. Así el visitante podrá contemplar los distintos usos que ha tenido el monumento».

El eje central, según Joaquín Bastida, será el patio y el claustro, que permitirán además ofrecer exposiciones itinerantes de carácter pictórico. «Nuestras pretensiones es convertir el museo en un lugar de tránsito continuo. Va a tener vida, mucha, la que le conferirán las distintas exposiciones previstas. Habrá arte, pero con un carácter muy especial».

 

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