Los aljibes localizados en la muralla acogerán un centro de interpretación

Las obras han afectado a un tramo de muralla de 190 metros de entre los siglos XII y XV. /
Las obras han afectado a un tramo de muralla de 190 metros de entre los siglos XII y XV.

Se pretende regenerar la zona más cercana a los restos medievales e iluminarlos para permitir también las visitas nocturnas

A. S. / P. W. R. LORCA

Las obras de restauración de la muralla medieval concluirán este verano. El Ayuntamiento negocia ahora con Cultura la posibilidad de que los antiguos aljibes localizados durante la restauración puedan convertirse en un pequeño museo o centro de interpretación denominado Ciudad de Frontera (Cifron).

La concejal de Desarrollo Local, Eulalia Ibarra, explicó que los trabajos de recuperación y puesta en valor de la muralla «están a punto de concluir» -ocho meses antes de lo previsto-. La adecuación del entorno urbano del monumento y el proyecto del Cifrom podrían retrasar su apertura al público, sin embargo, hasta el mes de noviembre.

Si Cultura vence sus «reparos» iniciales y accede a la propuesta municipal, el espacio museístico se incorporaría a la muralla. Se materializaría así el proyecto expositivo que desde 2007 persigue la Federación San Clemente de moros, cristianos y judíos.

En la recuperación de la muralla se ha invertido hasta ahora algo más de un millón de euros, cofinanciado con fondos europeos y municipales que aportan, respectivamente, el 80% y el 20% del coste de la rehabilitación. Las obras han afectado a 190 metros lineales de la muralla, construida entre el siglo XII y el XV, con el doble objetivo de recuperar este elemento, declarado Bien de Interés Cultural, para el patrimonio local y para el uso turístico, ya que se permitirán las visitas.

El proyecto permite hacer transitable el tramo que se conserva en la calle Rambla junto al río Guadalentín y en las inmediaciones del centro de visitantes del parque temático 'Lorca, Taller del Tiempo', que incluye cinco torres, cinco lienzos y dos puertas.

La intervención se ha realizado en el área más visible de este vestigio medieval de la ciudad. Éste fue creado para proteger una entrada de agua y fortificar un arrabal ubicado junto al río en lo que fue último cinturón amurallado de Lorca .

Estos trabajos también incluirán un proceso de regeneración urbana de la zona ubicada junto a los restos medievales. Incluirá, asimismo, la iluminación nocturna para permitir la visión de la muralla, el establecimiento de un área ajardinada y la reordenación de la explanada de La Merced, para darle todo el protagonismo al monumento.

Estas obras, que inicialmente iban a comenzar en abril de 2011 y que fueron suspendidas por los seísmos, se retomaron en 2013. Suponen la continuación de una primera fase de excavaciones arqueológicas realizadas en la década pasada.

Entre 2005 y 2010 esos trabajos permitieron sacar a la luz una compleja serie de estructuras, lienzos de muralla, restos de cimentación de posibles torres junto con antiguas canalizaciones reutilizadas, resultados de sucesivas reformas y remodelaciones.

Uno de los aspectos más importantes de la restauración será la recuperación de la puerta de la Fuente del Oro, punto de entrada a la ciudad durante el período almohade. Desde ella está previsto que se inicie el recorrido turístico circular por el monumento.

El proyecto inicial del Cifron, para el que en los últimos siete años se han barajado varios emplazamientos, pretende mostrar la vida de los lorquinos durante la Edad Media. Se centra en el período comprendido entre el año 713, en que se produjo la invasión musulmana, y 1488, con la presencia en Lorca del rey Fernando el Católico.

Si finalmente se ubica en la muralla dispondrá de una superficie expositiva de unos 600 metros cuadrados y en su interior se recreará la convivencia de las culturas cristiana, judía y musulmana en Lorca durante el tiempo en el que la ciudad fue frontera entre la corona de Castilla y Al-Andalus.

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