López Miras ofrece un pacto a Cs mientras Conesa y Urralburu ven cerca el cambio

Los candidatos, al inicio del debate./Vicente Vicéns / AGM
Los candidatos, al inicio del debate. / Vicente Vicéns / AGM

Los candidatos a la presidencia de PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos muestran sus cartas en el debate 'a la americana' organizado por 'La Verdad' en el Paraninfo de la Universidad de Murcia

Pedro Navarro
PEDRO NAVARRO

Con una propuesta de pacto en la mano derecha y un bolígrafo en la izquierda. Así arrancó el presidente regional y candidato a la reelección, Fernando López Miras, el debate electoral de 'La Verdad'. No en vano, el próximo gobierno de la Región de Murcia deberá cimentarse forzosamente sobre la base del acuerdo, dado que las diferentes encuestas vaticinan unos de los comicios autonómicos más reñidos de la historia de la Comunidad. «Yo lo firmó aquí», apostilló el jefe del Ejecutivo Regional. «No firmamos nada porque nosotros salimos a ganar», le replicó Isabel Franco, la destinataria del ofrecimiento, ante una plaza, el Paraninfo de la Universidad de Murcia, que se llenó para una cita de gran relevancia. La contienda dialéctica de los cuatro principales aspirantes San Esteban cobraba especial interés dado el alto porcentaje de indecisos existente a pocos días de acudir a las urnas.

La candidata de Cs no sólo recibió apelaciones a su posible apoyo por parte de los populares. El líder socialista, Diego Conesa, no perdió tampoco la oportunidad de solicitar el respaldo de los naranjas, al menos a la hora de poner en marcha políticas concretas, pese al rechazo reiterado de la aspirante del partido de Albert Rivera, que vendió su propuesta como la única opción real de regeneración. «No pactamos con formaciones extremistas», apostilló a cuenta de un posible acuerdo con Vox, aunque no descartó una alianza similar a la de Andalucía, «donde solo hemos pactado con el PP». «Va a seguir apostando por apuntalar a un partido degradado», le reprendió Conesa, mientras Urralburu recordó el apoyo de Cs a la investidura del imputado Pedro Antonio Sánchez.

Por contra, PSOE y Podemos ven las elecciones del 26-M como la oportunidad más clara en dos décadas para desalojar al Partido Popular del Gobierno regional. «Conesa debe tomar nota de lo que está pasando y convocar a un pacto de gobierno para el cambio de verdad, porque PP y Cs van a seguir haciendo lo mismo», matizó no obstante Urralburu, que volvió esgrimir la alternativa de izquierdas frente al modelo defendido por el actual Ejecutivo.

El debate, conducido 'a la americana' por el subdirector de 'La Verdad', Joaquín García Cruz, y que prescindió de los bloques y las preguntas pactadas, sirvió para que López Miras repitiera los que son los mantras de su campaña: bajada de impuestos, -con especial atención a la supresión del impuesto de Sucesiones- agua, financiación, infraestructuras y libertad de elección de centro de los padres. «Pactaremos con quien defienda estos puntos y los intereses de la Región», puntualizó López Miras al ser interpelado por posibles entendimientos de Gobierno con el partido de Santiago Abascal.

López Miras, que salió a resistir los ataques de sus contrincantes, se encontró con Conesa, bastante comedido, que enarboló la defensa de su formación de los servicios públicos y la apuesta por apoyar su Gobierno en la labor de los funcionarios y técnicos de la Comunidad, los cuáles se encuentran «desesperados». El candidato socialista apeló así a la necesidad de dar «seguridad jurídica» a estos para poder llevar a cabo su trabajo y tendió la mano a los empresarios para sacar adelante los grandes proyectos de la Región. «Lo que han hecho ustedes durante cuatro años ha sido echárnoslos y eso no es liderazgo», reprochó a López Miras, al tiempo que rechazaba que su Gobierno hubiera creado 90.000 empleos: «Si dijera la verdad, la tasa de paro estaría entre el 4% y el 7%». «La oposición llamó 'piratas' a los empresarios», contraatacó el líder de los populares.

Isabel Franco vendió su proyecto como un nuevo impulso regenerador frente a un proyecto «carente de ilusión» como el de los populares, aunque compartió algunas de las propuestas del PP como «la libertad en educación de los padres» o las bajadas impositivas, tras acusar a Pedro Sánchez de «subir los impuestos al día siguiente de las elecciones». Franco se apoyó además en experiencias personales, como la de su maternidad o la condición de arrendataria de su madre, para defender sus posturas en educación y en un rechazo a la regulación de los alquileres.

En estas áreas mantuvo destacadas polémicas con Urralburu, con el que se enzarzó en varias discusiones. «Usted no sabe de qué habla, señora Franco», le espetó el candidato de Podemos, el más combativo y el que esgrimió más argumentos de carácter técnico. «Dónde usted ve un gueto y segregación, yo veo libertad de eduación», contestó Franco.

Especialmente vehemente en la crítica fue el líder de la formación morada en lo que respecta a la Ley de Aceleración Empresarial, que consideró una carta blanca para regularizar las actuaciones de «los malos empresarios», al tiempo que acusó al PP de apostar por infraestructuras que «no son para todos, sino para unos pocos». Como ejemplo, Corvera, que ha registrado «50.000 pasajeros menos en los tres primeros meses de funcionamiento, que se han ido a otros destinos», lo que ha calificado como «un muy mal negocio». Además, lamentó que algunos vuelos se tienen que desviar a Alicante porque la ventana aérea de Corvera «es la misma que la de San Javier». Apuntaló su discurso criticando unas bajadas de impuestos que «benefician mucho a unos pocos, los más ricos», postura refrendada por Conesa.

Para finalizar, durante el minuto de oro cada aspirante pidió el voto para su candidatura el 26-M, poniendo fin a un debate que habrá sido clave para los candidatos si consiguen arrancar esos decisivos votos que les pueden dar la victoria y que puede ser más que útil para uno de cada cinco votantes, esos que todavía no saben qué opción abrazar en poco menos de dos semanas.