López Bernal y 'Los Intocables del Ala Noble'

López Bernal (2º izq.), bromeando con Díaz Manzanera, Lanzarote y Lozano, tres de sus 'Intocables del Ala Noble'. / nacho garcía / agm
López Bernal (2º izq.), bromeando con Díaz Manzanera, Lanzarote y Lozano, tres de sus 'Intocables del Ala Noble'. / nacho garcía / agm

El ex Fiscal Superior, que acaba de abrazar la jubilación «con una sensación de liberación», no aspira a ser recordado, aunque sí a «que se continúe profundizando en los logros que se pudieran haber alcanzado»

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

Manuel López Bernal, que con mayor o menor éxito ha dedicado la última década de su vida profesional a intentar atrapar en las redes de la Justicia a esa variopinta - y, hay que desear, también menguante- fauna de corruptos, golfillos, conseguidores, 'sobrecogedores', chanchulleros y traficantes de influencias que habita algunas turbias aguas de la Administración Pública y de la política murcianas, se acaba de comprar una caña de pescar. Fue su primer acto tras abrazar, «con una sensación de liberación», una jubilación que, sabía desde años atrás, porque sabe mejor que nadie cómo funcionan algunas cosas, no le acabaría llegando como máximo responsable del Ministerio Público en la Región. Y es que todo en la vida, hasta el postrero pasaje en la barca de Caronte, tiene su precio y siempre hay alguien dispuesto a pasarte la factura. La cuestión es que ahora, tan reciente como dichosamente licenciado de las trincheras judiciales, desea disfrutar de su tiempo dedicando mimos y cuidados a su familia y dejándose cuidar y mimar por ella, charlando con los amigos, libando esos vinos blancos que tanto gusta de paladear y, sí, tentando a los peces desde la orilla de una apartada playa, por más que acabe de caer en la cuenta de que eso de ensartar un gusano en un anzuelo «es, si te pones en su lugar, un putadón tremendo», y albergue serias dudas acerca de si será capaz de hacerlo.

En el fondo, como en sus casi cuatro décadas de ejercicio profesional tantas veces le ocurrió con algunos choricetes de puños negros o de cuellos blancos a los que contribuyó a entalegar, no podrá evitar que un poso de pena se cruce en su ánimo cada vez que arrastre hasta la arena alguna acerada lubina o una destellante dorada. Lo que es seguro, pues no va en su carácter, es que no estrellará la caña contra el suelo cuando algún pez se le escape en la misma orilla, al igual que le ha ocurrido otras veces con más de algún presunto corrupto. En el fondo, sabe, todo eso no son sino meros lances del juego.

«Siempre ha parecido que el único que tenía ideología era yo, cuando los jueces y fiscales de derechas son mayoría», ironiza al hacer balance

-¿No cree que algunas absoluciones que se han venido produciendo en causas abiertas por supuestas desviaciones de poder en las instituciones dañan la imagen de la Fiscalía? Desde luego, dan pie para que, desde algunos ámbitos, se les pueda reprochar que han podido actuar sin base legal suficiente.

-Con unas resoluciones he estado de acuerdo, y con otras, pues no. En algunos casos incluso hemos sido nosotros mismos quienes hemos pedido finalmente la absolución. Pero que haya una sentencia exculpatoria no daña a la Fiscalía ni a nadie, siempre que se haya actuado con justicia. Ahora, si no se ha hecho de esa forma, a quien se daña es a la propia Justicia.

-En el último asunto que ha llegado a juicio, el del 'caso Pasarelas', del que ha salido absuelto el expresidente murciano Pedro Antonio Sánchez, el tribunal ha dictaminado que se vulneraron derechos fundamentales de los encausados.

-Eso es una absoluta falsedad. Se superó un plazo por solo dos días. Pero, al margen de que sea altamente discutible que ello obligue a archivar el asunto, lo evidente es que eso no vulnera los derechos fundamentales de nadie. Como mucho se podrá sostener que ha existido una dilación indebida. ¿Pero se vulneran derechos por dos días, y no cuando se tarda un año y medio en señalar un juicio y dictar una sentencia por culpa de las deficiencias del sistema?

-Cuando tomó posesión por vez primera como Fiscal Superior, advirtió de que iba a perseguir a los delincuentes de cuello blanco. ¿Siente que ha cumplido esa promesa?

-Creo que he cumplido rigurosamente con lo que dije. A las pruebas me remito. La demanda civil y las tres querellas que me pusieron lo demuestran. Si no hubiera cumplido, eso no habría ocurrido.

-Y, en general, ¿siente que ha alcanzado su misión como fiscal?

-Nunca se puedo estar del todo satisfecho, pero sí puedo decir que he dedicado mis esfuerzos a esa tarea y que lo he hecho con absoluta independencia. Y que he luchado por aquello en lo que creo, que es la igualdad de todos antes la Justicia. Son muchos en la Administración de Justicia quienes tienen las mismas ideas y pelean por ellas.

-Pero usted será consciente de que tal igualdad es una quimera.

-Desde luego, la igualdad ante la ley no existe, pero no por culpa de jueces y fiscales. Las leyes están hechas para favorecer a los poderosos, entre otras cuestiones porque las hacen ellos.

-¿Murcia ha sido durante un tiempo la región más corrupta del país?

-No diría tanto, pero desde luego estaba entre las que más. Hemos tramitado decenas de procedimientos, quizás no tantos como sostienen algunos, pero bastantes. En proporción, la de Murcia es la Fiscalía que más asuntos de corrupción ha investigado.

-¿Y piensa que ha mejorado la situación en las instituciones?

-Quiero creer que sí, pero soy consciente de que si se levanta la espada de Damocles que ahora saben que pende sobre sus cabezas se recuperarán las mismas formas.

-No parece que tenga mucha confianza en la clase política.

-La verdad es que no. Confío más en quienes están de voluntarios en Jesús Abandonado, como ocurre con un buen amigo mío.

-A usted siempre le acusaron de actuar por razones políticas, quizás porque nunca ocultó que es un hombre de izquierdas.

-Siempre ha parecido que yo soy el único fiscal o juez con ideología, cuando todo el mundo tiene la suya. Como si no los hubiera de derechas, que además, estadísticamente, son mayoría. Al día siguiente de tomar posesión ya estaban destacando que yo era de izquierda, con lo cual me da la sensación de que quienes la tenían hecha, y lo sabían, se estaban poniendo la tirita antes de la herida. En la Fiscalía hemos archivado infinitamente más asuntos de los que hemos llevado para adelante. Me quedo con la carta que me envió un alto cargo del PP agradeciendo el «exquisito trato» que había recibido en la Fiscalía. Y desde aquí aprovecho para agradecérselo. Él entendió que solo hacíamos nuestro trabajo y que perseguimos delitos y no personas.

«La igualdad ante la ley no existe. Las leyes están hechas para favorecer a los poderosos, entre otras cuestiones porque las hacen ellos». «Yo no diría que Murcia ha sido la región más corrupta, pero sí estaba entre las más corruptas. Y si se levanta la espada de Damocles que ahora pende sobre algunos, recuperarán las formas»

Aunque afirma que tiende a olvidar los malos momentos con los que a veces te castiga la existencia, admite que lo peor de su labor está «en los malos momentos que ha tenido que pasar mi familia por culpa de algunos personajillos, a los que ni siquiera les guardo rencor porque bastante tienen con levantarse cada día, mirarse al espejo, recomponer sus miserias y tratar de seguir tirando». En el lado opuesto, dice, están los impagables momentos compartidos con un grupo de compañeros -Díaz Manzanera, Lozano, De Mata, Lanzarote, Pita, Neira, Vivo...-, a quienes otros compañeros bautizaron con cierta sorna como 'Los Intocables del Ala Noble'; una denominación que ellos mismos han acabado asumiendo con orgullo. A ellos, veladamente, les envía este mensaje: «No aspiro a que se me recuerde; si acaso, a que se profundice en los logros que se puedan haber alcanzado en estos años».

 

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