Arrolla a 52 ovejas en Las Torres de Cotillas

Las ovejas muertas tras el impacto con el vehículo./LV
Las ovejas muertas tras el impacto con el vehículo. / LV

El exceso de velocidad es la principal hipótesis que maneja la Policía Local como causa del atropello

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Un exceso de velocidad. Es la principal hipótesis que maneja la Policía Local de Las Torres de Cotillas como causa del atropello de un rebaño, ocurrido ayer, en el acceso al término municipal que hay cerca del cementerio. Una patrulla se desplazó de urgencia a la zona y se encontró un reguero de ovejas muertas y malheridas en la carretera de Mula (RM-B37). «Era una pena», resumió a 'La Verdad' uno de los agentes que intervino en el accidente.

El conductor del turismo que envistió al rebaño era un joven español, de 23 años, el cual sufrió lesiones leves en un antebrazo. «Ha explicado que se ha deslumbrado y no ha visto nada». Sin embargo, el citado agente explicó que el atropello se produjo en una recta, «con buena visibilidad» y en un punto que cuenta con señalización vertical, en ambos sentidos, advirtiendo del paso de animales domésticos.

El pastor, de origen africano, según fuentes policiales, se ocupó de que las ovejas cruzasen por la zona que les correspondía. «La vía está limitada a 40 kilómetros por hora y justo cuando el conductor iba a entrar en Las Torres estaba cruzando la carretera un rebaño con 300 cabezas». Tales factores sumados a la «ausencia de marcas de frenada» hacen pensar a la Policía Local en un exceso de velocidad como principal causa del accidente. El turismo acabó destrozado después de llevarse por delante 52 ovejas, de las cuales 32 fallecieron y 20 quedaron malheridas. Algunas tuvieron que ser sacrificadas por las graves heridas que presentaban.

Un carril cortado una hora

La Policía Local tuvo que reordenar el tráfico para evitar atascos, cerrando a la circulación durante más de una hora uno de los dos carriles de la RM-B37. Los servicios de limpieza acudieron a la zona a ayudar en la retirada de los cadáveres de las ovejas.

El atestado se tramitó como un accidente de circulación con atropello de ganado ovino. El rebaño pertenece a una ganadera de la localidad, que acudió a prestar declaración a dependencias policiales «visiblemente afectada».

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