Gonzalo García Julián: «Una labor del 'lobby' puede ayudar a los vinos ante los aranceles de EE UU»

Gonzalo García Julián, en la sede del Info. / alfonso durán / AGM
Gonzalo García Julián, en la sede del Info. / alfonso durán / AGM

Una treintena de firmas de la Región de distintos sectores analizan con este experto estrategias de entrada al mercado estadounidense

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

Gonzalo García Julián (Madrid, 1969), fundador y presidente de US Spain Executives Community, en Estados Unidos, mantuvo la pasada semana un encuentro en Murcia con una treintena de directivos de algunas de las principales empresas de la Región, enmarcada en el Plan de Promoción Exterior del Instituto de Fomento (Info), con el objetivo de analizar las claves para entrar con éxito en el mercado norteamericano y el papel de los 'lobbies'. Este ingeniero aeronáutico, al frente de su consultora InnoSky, con sede en Washington, acumula una trayectoria de 17 años liderando proyectos de internacionalización de empresas. Además, es miembro del consejo de asesores del Hispanic-American College Business School & University of New York.

-¿Qué les trasmitió a los empresarios murcianos?

-Dentro de los procesos de internacionalización hacia el mercado estadounidense hablamos de las oportunidades de negocio que existen, las claves del éxito en un proyecto de entrada a EE UU, las áreas de actividad especialmente 'calientes' y, por supuesto, de los 'lobbies' como un elemento importante en todo el contexto empresarial, pero siempre desde un punto de vista de apoyo cuando contamos con un argumento base que es beneficioso para el consumidor.

«El proteccionismo de Trump es una realidad que está ahí, y toca asumirla a la hora de hacer negocios»

-¿Cuáles son los sectores con más futuro para hacer negocio en EE UU?

-Destacan los tecnológicos (y sus aplicaciones), inteligencia artificial, 'big data', 'blockchain', ciberseguridad, que están teniendo un crecimiento muy grande y que son además áreas que están influyendo en muchas otras actividades empresariales. Por otra parte, existen grandes oportunidades en los campos de la logística, educación, salud, servicios a la tercera edad, construcción, alimentación sana y de calidad, así como los vinos. De hecho, a la reunión en el Info han venido varias empresas de agroalimentación.

-¿Y qué ventajas competitivas ofrece ese mercado en este momento?

-Hablamos de la oportunidad que supone una economía de 330 millones de personas, con un crecimiento estable del 2,1%, un desempleo bajo del 3,7%, una inflación de apenas el 1,6%, con tipos de interés crecientes del 2,5% y una presión fiscal sobre las empresas decreciente. Eso quiere decir que hay una abundancia de capital financiero que abre oportunidades para quienes quieran crecer allí.

-Pero con Trump también ha llegado el proteccionismo amenazante.

-Hay un cambio de tendencia indudable. Existe una incertidumbre política, presión sobre la inmigración, y una guerra comercial proteccionista en marcha, mediante un nueva ronda de aranceles agresivos, como los que afectan a productos europeos, como quesos y aceite de oliva. Esa es una realidad que está ahí, y toca asumirla a la hora de hacer negocios.

-Sin olvidar el vino, con nuestras denominaciones de Jumilla, Yecla y Bullas, que están en alerta ante la amenaza arancelaria.

-Sin duda, una labor de 'lobby' puede ayudar a todo el sector vinícola, más aún si se tiene en cuenta que está desarrollando un fuerte crecimiento en Estados Unidos. De hecho, los 'milennials' norteamericanos es uno de los productos que más valoran, y el vino español tiene un reconocimiento de alta calidad. Por ello, las vías de entrada apoyándonos en distribuidores y plataformas que puedan tener influencia es una fórmula de éxito.

«Murcia podría buscar más intereses compartidos con otras regiones españolas ante el problema hídrico»

-¿Cómo definiría usted qué es un 'lobby' a alguien que nunca haya oído hablar de esta actividad?

-Es una organización que agrupa y defiende los intereses de un grupo particular para aunar esfuerzos y recursos con el objetivo de influir en las decisiones de los representantes públicos, siendo en un sentido amplio plataformas de empresas o personas asociadas que desde puntos de encuentro buscan un beneficio común.

-¿Y estas organizaciones, en general, van con las cartas por delante?

-En EE UU hay una regulación muy estricta sobre los 'lobbies' que define las reglas del juego, así como qué pueden hacer y qué no; aunque es evidente que en esas propias reglas hay muchas trampas, muchos mecanismos que son controvertidos y que permiten a determinados grupos tener una influencia que, en algunos casos, puede ser preocupante, debido a que pueden afectar a la forma en que se ha pronunciado los votantes.

-Parece claro que el poderío económico es clave para influir.

-Si hay un 'lobby' empresarial que tiene unos fondos de gran calibre es innegable que puede influir de cara a interactuar para que las decisiones políticas defiendan más sus intereses y menos los de los electores.

-¿Por qué tienen tanto peso los grupos de presión en EE UU?; ¿hay muchas diferencias con Europa?

-Estamos ante modelos políticos diferentes. En Estados Unidos hay un sistema donde la disciplina de partidos no es tan grande como en Europa, lo que hace que los 'lobbies' tengan un mayor protagonismo en su influencia sobre los representantes públicos. Y luego el sistema político estadounidense cuenta con una madurez grande que ha permitido una legislación muy desarrollada, algo que no ocurre en Europa, donde no se ha estructurado tanto ese proceso con unas normas bien definidas. Y es que no hay una estructura tan definida o regulada como en EE UU, lo que hace que el proceso funcione de una forma más oscura y menos transparente.

-Tampoco en España existe una regulación de la labor de los 'lobbies'.

-La actividad del 'lobby' es universal y funciona como en todas parte. Lo que sucede es que, al igual que en Europa, aquí hay que hacer más labor de presión sobre los partidos políticos que ante los diputados o representantes, debido a la disciplina de voto.

-¿Sería deseable avanzar hacia una mayor regulación de estos grupos?

-No podemos negar que existe esta actividad. Así que todo lo que sea transparencia y que se conozcan bien las reglas del juego es positivo para que se sepa la influencia que este tipo de grupos de presión tienen, de manera que no se oculte lo que ocurre en la trastienda. Por ello, lo importante es que se pongan límites a una acción que no se va a poder evitar.

-En cualquier caso, ¿aconsejaría a los empresarios de esta tierra que se unan en esa línea estratégica de defensa de sus intereses comunes?

-Sin duda, por ejemplo, el tejido productivo de Murcia podría buscar más puntos de encuentro e intereses compartidos con los de otras regiones españolas que ayuden a luchar por resolver el problema hídrico, como es la defensa de los trasvases.