Los productores afrontan la vendimia sin saber el precio que percibirán por la uva

Un jornalero de una finca jumillana recoge racimos de uva, en una imagen de archivo. / siete días jumilla
Un jornalero de una finca jumillana recoge racimos de uva, en una imagen de archivo. / siete días jumilla

Los viticultores lamentan que la cosecha bajará entre un 20% y un 30% esta campaña, y se situará en torno a los 70 millones de kilos

GUSTAVO LÓPEZJumilla

Jumilla afronta el inicio de la vendimia. La recolección de la cosecha ha arrancado en algunas parcelas. Concretamente, en aquellas que dedican sus cultivos a las variedades blancas de la zona más meridional, como Chardonnay y Macabeo. Pero el arranque generalizado será en los primeros días de septiembre. Los responsables de COAG, Asaja y UPA, Pedro García, Francisco Bravo y Antonio Carrión, respectivamente, coinciden en que la mayor incertidumbre de este año es que «los viticultores llevan sus uvas a las bodegas sin saber el precio que van a recibir como pago por ellas», manifiestan los especialistas, aunque reconocen que existen casos en los que hay contratos cerrados entre las dos partes.

Tanto García como Bravo y Carrión destacan «la alta calidad de las uvas en esta vendimia», y recuerdan que, «de una vez por todas, habría que tener en consideración que el viticultor jumillano no apuesta por la cantidad. Hay muchas parcelas de Monastrell en las que se obtiene apenas un kilo por cepa, lo que debería ser premiado. Esto sirve para elaborar vinos de una alta expresión, que son mucho más caros en el mercado», coinciden.

Desde el Consejo Regulador prevén que la cosecha sea menor que en 2018, que fue particularmente abundante, y estiman una bajada del rendimiento de entre el 20% y el 30%, para situarse en torno a los 70 millones de kilos de uva. «Las recientes lluvias, afortunadamente sin granizo, han sido bien recibidas, ya que ayudan a reducir el estrés hídrico de la viña y favorece la correcta maduración de las uvas», resaltan.

«Las últimas lluvias ayudaron a reducir el estrés hídrico de las viñas», dice el Consejo Regulador

Desde el ente vinatero destacan que «las viñas presentan un estado sanitario excelente y la maduración va con retraso respecto a la campaña anterior en variedades tintas. En general, en las zonas más al norte y de mayor altitud de la DOP se pueden ver todavía en fase de envero, en especial la Monastrell». El Consejo Regulador fortalece el control a través de la incorporación de inspectores de campaña encargados de controlar los rendimientos de uva en campo. Los inspectores han comenzado las visitas a las fincas, que se han elegido en base a un análisis de riesgos realizado por el órgano de control del CRDOP con el fin de verificar el cumplimiento del pliego de condiciones sobre rendimientos de uva permitidos.

5.000 kilos para las tintas

La producción máxima admitida por hectárea en las variedades de uva amparadas por la DOP Jumilla es de 5.000 kilos para variedades tintas y 5.625 para blancas, en el caso de plantaciones en régimen de cultivo extensivo (1.100-1.900 cepas por hectárea). En plantaciones en intensivo (1.500-3.350 cepas por hectárea) la producción máxima admitida es de 8.750 kilos tanto para variedades tintas como para blancas. La producción en aquellas parcelas en las que se verifique un exceso de rendimiento será descalificada y esa uva no podrá ser destinada a elaborar vino con DOP Jumilla.

Estos controles son decisión del Pleno celebrado en el mes de julio, en el que se aprobaron las normas de campaña 2019, el fortalecimiento de los controles en viñedo y también se hizo balance de los primeros seis meses de Silvano García Abellán como presidente de la DOP Jumilla.