«Los jóvenes nos hemos acostumbrado a hacer muchos pagos con la tarjeta»

Mari Paz Nicolás y Paola Monzani, en el jardín José Antonio Camacho, el pasado viernes. / J. CARRION / AGM
Mari Paz Nicolás y Paola Monzani, en el jardín José Antonio Camacho, el pasado viernes. / J. CARRION / AGM

Las nuevas tecnologías disparan el consumo entre la juventud, frente al mayor uso del dinero en efectivo que hacen los mayores

SÓCRATES SÁNCHEZMURCIA

Con el desarrollo de las nuevas tecnologías, muchos jóvenes optan por pagar en los establecimientos con tarjetas sin contacto, que permiten agilizar las pequeñas compras sin tener que introducir la clave. Incluso se están extendiendo otros métodos, centrados en el móvil, lo que evita la necesidad de llevar encima la tarjeta. Cada vez es más común ver a personas que se mueven sin efectivo.

Paola Monzani, de 23 años y residente por la zona sur de la ciudad, explica a 'La Verdad' la facilidad que implican esos métodos. «Los jóvenes nos hemos acostumbrado a hacer bastantes pagos con la tarjeta. Yo soy de usar más ese sistema; no me gusta llevar efectivo. Además, creo que gasto más cuando llevo el dinero en la mano». Esta muchacha, que ha pasado los últimos cuatro años lejos de casa por sus estudios de Derecho en Salamanca, subraya que esto le ha servido para hacer una buena gestión del dinero. «Aprendes a administrar lo mejor que puedes los recursos que tienes, contando con que en un piso de estudiantes hay que pagar el alquiler, la luz, el agua y comprar la comida. Esto te ayuda a dosificar y a gastar mejor el dinero, y también para ver cómo logras ahorrar para tus propios gastos».

Con la llegada del buen tiempo y del incremento de tiempo libre en verano se produce un mayor gasto. En el caso de esta mallorquina, afincada en Murcia, relata que «cuando salgo de fiesta me puedo dejar cerca de 30 euros, contando con la entrada de la discoteca a la que vaya, las copas que pueda tomarme y si me tengo que volver a casa en taxi. En cambio, para salir a cenar pues me gasto unos 15-20 euros. Aunque suelo salir más a cenar que salir de marcha entre semana o, simplemente, a tomar algo a una terraza con mis amigas».

«Tendemos más a gastar el dinero a corto plazo que en ahorrar a largo plazo», confiesa Paola Monzani

Otro de los factores que ayudan a elevar el gasto durante las vacaciones es la llegada de las rebajas. «Me he gastado bastante dinero en esta campaña», confiesa Monzani. «Normalmente, intento hacer un viaje al año con mi novio, con lo que voy ahorrando durante el año. Asimismo, creo que los jóvenes tendemos a gastar el dinero a corto plazo más que en pensar en ahorrar a largo plazo; eso nos diferencia de los mayores».

Desde otro punto de vista, Mari Paz Nicolás, de 71 años, dedica la mayor parte de su presupuesto mensual a los gastos propios relacionados con el hogar. Lleva arraigada toda su vida en esta zona de la ciudad, donde ha criado a sus tres hijos. Y ahora, Mari Paz intenta disfrutar al máximo junto a su marido y cada vez que puede trata de juntar la familia. Por eso, dedica una parte importante del presupuesto del mes a las comidas familiares.

«El mayor desembolso lo hago en la alimentación. Combino las compras tanto en los pequeños comercios que me pillan cerca de casa como en los grandes establecimientos. El gasto que realizo para todo lo relacionado con la casa suele ir variando. Depende, sobre todo, de cuántas comidas familiares haga con la familia, pero suelo gastarme una cantidad cercana a los 600 euros al mes», expone Nicolás.

«Sigo siendo partidaria de pagar las compras con dinero en efectivo. Además, hay que contar con algunas comidas que podamos realizar fuera de casa, que pueden suponer un gasto extra en nuestros cálculos», remarca esta vecina de la zona sur de Murcia.

Ahora, en verano, quizá se produce el mayor desembolso en las personas mayores, pero siempre con el esfuerzo y el ahorro que se realiza durante el año. «Con lo que vamos ahorrando, invierto en pasar unos días junto a mi marido para salir de la rutina y escapar del calor de Murcia. A lo mejor, en un viaje de una semana nos podemos dejar en torno a unos 700 euros», añade.

En cuanto a gastos extras como puede ser el de la compra de ropa, afirma que «no he ido a las rebajas a mirarme nada; yo no suelo dejarme mucho dinero en ropa. Ese no es un gasto relevante en la economía familiar», señala Mari Paz.