Los investigadores de la Tennis Integrity Unit cayeron sobre Fornell en Murcia

«Yo estoy muy sucio ya; a mí me ven medio tenista, medio apostador», reconocía en una charla con su amigo cartagenero

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ

El tenista catalán Marc Fornell, considerado el principal sospechoso de la trama de amaños de partidos desmantelada por la Audiencia Nacional, sabía que se encontraba en el disparadero desde hacía largos meses. «Yo estoy muy sucio ya; a mí ve ven medio tenista, medio apostador. Es bestial», se confesaba con un buen amigo, el restaurador cartagenero M. L. C., en una conversación telefónica pinchada por la Guardia Civil. Con ello venía a referirse, en apariencia, tal y como reseñan los policías judiciales en sus informes, al hecho de que árbitros, supervisores y personal de los torneos ITF supieran que era un asiduo apostador a pesar de que las reglas del tenis lo prohíben expresamente.

Pero, por si le quedaba alguna duda, todas sus sospechas se confirmaron a principios del año 2017, cuando un grupo de investigadores de la Tennis Integrity Unit (TIU), la unidad con plenos poderes que se encarga de garantizar la limpieza de los torneos de la ATP y la WTA, entre otras grandes asociaciones, le cayeron encima durante la disputa del campeonato ITF de Murcia. No solo le interrogaron minuciosamente sobre su presunta vinculación con el mundo de las apuestas, sino que, además, le pidieron que les entregara los dos móviles que usaba a diario, el suyo y otro 'secreto' que, pese a todas sus precauciones, también había sido descubierto.

El contenido de esos aparatos confirmó a los especialistas anticorrupción de la TIU las sospechas existentes contra el tenista catalán, lo que se tradujo en la formulación de una exhaustiva denuncia ante la Guardia Civil. Esa documentación es la que, a la postre, acabó permitiendo conocer de la presunta existencia de una gran trama de presuntas manipulaciones en las competiciones de tenis, estrechamente vinculadas a apuestas fraudulentas.

Uno de los aspectos más significativos es que el deportista catalán habría acabado asociándose con una red criminal de origen armenio, especializada en el mundo de las apuesta deportivas amañadas en medio mundo. También se investiga si, con ayuda de expertos, había diseñado un sistema para blanquear los capitales obtenidos a través de cuentas bancarias radicadas en Suiza.