Los inspectores detectan el incumplimiento de la ley antitabaco en los hospitales de la Región

Una colilla abandonada en una de las puertas de acceso al Hospital Reina Sofía, en Murcia. / javier carrión / agm
Una colilla abandonada en una de las puertas de acceso al Hospital Reina Sofía, en Murcia. / javier carrión / agm

Los técnicos de Salud Pública advierten de «zonas con presencia de colillas y olores inequívocos» en los recintos sanitarios

JAVIER PÉREZ PARRA MURCIA.

Aplastadas bajo las pisadas de las decenas de personas que salen y entran ininterrumpidamente del Hospital Reina Sofía, un reguero de colillas cubre, a cualquier hora del día, el suelo de los accesos al edificio. Los fumadores se agolpan bajo los andamios que desde hace meses cubren las dos puertas que dan a la avenida Intendente Palacios, donde sendos carteles recuerdan, inútilmente, que está prohibido fumar en todo el perímetro. Más de lo mismo ocurre en la puerta de Urgencias, en los aparcamientos y en la parte trasera del hospital, en la calle Luis Fontes Pagán.

La ley antitabaco de 2010 deja claro que está terminantemente prohibido fumar «en los centros, servicios o establecimientos sanitarios, así como en los espacios al aire libre» que forman parte de estos recintos o los rodean. Pero el incumplimiento no solo se produce en estas zonas de acceso. Un recorrido por el interior del Reina Sofía revela la presencia de colillas y cajetillas de tabaco abandonadas en pasillos y escaleras poco transitadas, así como sospechosos olores en algunos baños. Pero este hospital no es una excepción. En el resto de centros de la Región ocurre exactamente lo mismo. Es algo que cualquiera puede constatar. Así lo han comprobado los técnicos de la Dirección General de Salud Pública en una campaña de inspecciones que confirma que la Consejería de Salud, encargada de velar por el respeto a la ley antitabaco, todavía no ha conseguido que la norma se cumpla en sus propios hospitales. A raíz de las inspecciones, la dirección del Reina Sofía envió una comunicación interna a sus trabajadores el pasado 15 de octubre.

«Como consecuencia de reclamaciones de usuarios recibidas en la Consejería, se ha actuado por parte de inspectores de Salud Pública, detectando zonas con presencia de colillas y olores inequívocos de uso de tabaco», advierte el escrito. «Todo ello consta en un acta registrada en esta Gerencia», se subraya. «Con independencia de la responsabilidad individual que tenemos cada uno de nosotros, los jefes, supervisores y responsables de cualquiera de los servicios y unidades del hospital, sean asistenciales o administrativas, tienen la obligación ineludible de hacer cumplir las normas» y «de transmitir a la dirección aquellos casos de vulneración de las mismas», recuerda la Gerencia.

La Gerencia del Reina Sofía recuerda que los infractores se exponen a sanciones Es fácil encontrar colillas y cajetillas en escaleras, baños y otras zonas poco concurridas

«Las sanciones que podrían derivarse del incumplimiento de las normas podrían ser tanto disciplinarias como económicas, contemplándose en este último caso multas de considerable cuantía en función de la gravedad del caso». En concreto, la ley prevé multas de entre 30 y 600 euros. Pero, además, si quien incumple es un trabajador, se expone a un posible expediente. «Los profesionales sanitarios tenemos una responsabilidad añadida», recuerda la Gerencia.

De momento, no se han producido sanciones ni en el Reina Sofía ni en ningún otro hospital. «Se trataba de auditar el cumplimiento de la normativa, dentro de la estrategia regional contra el tabaco. Se ha transmitido la importancia de respetar la ley y ahora cada gerencia tomará las medidas y adoptará los planes oportunos», explica José Carlos Vicente, director general de Salud Pública. «En esta primera fase no hay sanciones, pero si se repiten los incumplimientos, quienes lo hagan se exponen a un expediente», advierte.

En las escaleras

Este periódico ha podido comprobar que se fuma, de forma habitual, en las escaleras que conducen a las plantas de hospitalización del Reina Sofía, una zona poco transitada, especialmente en las plantas superiores. «La gran mayoría de profesionales respeta la norma, hablamos de una proporción muy pequeña de incumplidores», recuerda Amancio Marín, director médico del Reina Sofía. Para concienciar a quienes todavía siguen fumando donde no deben, y también para mandar ese mismo mensaje a los pacientes y familiares, la dirección tiene previsto lanzar una campaña informativa.

La mayoría de profesionales que fuman dan rienda suelta a su tabaquismo en la parte trasera del hospital, en la calle Luis Fontes Pagán, junto al Instituto de Medicina Legal. «El problema es la delimitación de la zona en que no se puede fumar; no está perimetrada», admite José Carlos Vicente, buen conocedor de este hospital, donde ejerció como subdirector médico. Tras repetidas advertencias de la Gerencia, los trabajadores cruzan la acera para no fumar junto a las puertas. Pero muchos siguen incumpliendo los reglamentos, porque hay quien incluso sale no ya con la bata blanca, sino con los zuecos y el pijama puestos, como se puede apreciar en una de las fotografías que acompañan esta información. «Es algo que no está permitido», admite Amancio Marín, director médico.

El uniforme hospitalario no solo se utiliza para que los pacientes puedan identificar a los profesionales; también es una forma de prevenir infecciones hospitalarias. Es evidente que si un trabajador se sienta en un poyete en plena calle para fumar, sin ni siquiera cambiarse los zuecos, no está ayudando a dicha prevención.

En otros hospitales sucede algo similar. En La Arrixaca es habitual ver a algunos trabajadores fumando en el recinto, incluso en el acceso a Urgencias. Aunque quienes más encienden cigarrillos en esas zonas son pacientes y familiares. De nada sirven los continuos mensajes por megafonía ni los carteles. Otro tanto ocurre en el Santa Lucía, en la terraza situada junto a la cafetería, y en el Morales Meseguer.

Una prioridad

El consejero de Salud, Manuel Villegas, ha marcado la lucha contra el tabaco como una prioridad. Así lo ha expresado en numerosas declaraciones. Este verano, su departamento impulsó, en colaboración con los ayuntamientos, la declaración de playas sin humo a lo largo de todo el litoral de la Región. Además, se ha mostrado partidario de ampliar la prohibición del tabaco a plazas de toros y a recintos deportivos al aire libre, como los estadios de fútbol. En septiembre, Villegas prometió que este invierno los inspectores de Salud Pública harán cumplir la ley en las terrazas de bares y restaurantes, espacios donde solo se puede fumar si están abiertos al menos por dos lados. También anunció que se vigilarán más los parques infantiles.

Según datos facilitados por la Dirección General de Salud Pública, en lo que va de año se han realizado 7.736 inspecciones relacionadas con la ley antitabaco. De ellas, 3.393 en establecimientos hosteleros.

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