«La Inspección de Trabajo debería intervenir para evitar el intrusismo»

Natalia De Bustamante. /LV
Natalia De Bustamante. / LV

Natalia de Bustamante, presidenta de la Asociación de Guías de Turismo de Murcia

MINERVA PIÑERO

«Muchos murcianos conocen dónde está la plaza de las Flores, pero no saben que en ella hay una Iglesia», apunta Natalia de Bustamante (Burgos, 1967), diplomada en Turismo en la Escuela de Turismo de Murcia y presidenta de la Asociación de Guías de Turismo de Murcia. Inquieta, como se muestra, transforma los tecnicismos en un lenguaje entretenido, didáctico y divertido, con el objetivo de «no ser una enciclopedia». Después de dos décadas ejerciendo como guía, asegura que «los rincones que tiene esta ciudad aún me siguen sorprendiendo».

-¿Existe el intrusismo en su profesión?

-Bastante. Muchos amantes de la historia, de hecho, ofrecen visitas guiadas a cambio de dinero, algo que es totalmente alegal, ya que nuestra profesión está reglada por la ley. La Inspección de Trabajo debería intervenir para evitar que se maneje tanto dinero negro, para evitar el intrusismo. Nosotros pagamos los impuestos que nos corresponden.

-¿Quién puede ejercer como guía profesional?

-Las personas que han superados los exámenes que nos habilitan para trabajar como guía profesional de turismo. Esto conlleva, en primer lugar, conocer toda la Región; saber cómo es nuestra geografía, cultura, gastronomía... Una vez superada esa fase, en la que demuestras que tienes dichos conocimientos, se realiza una examen de idioma, una prueba que también es eliminatoria. El nivel de inglés que se requiere es el C1. Después, es necesario superar una prueba oral en la que se muestran las aptitudes como guía. En esa fase es esencial, por ejemplo, demostrar que te desenvuelves con soltura a la hora de explicar un monumento. Una vez superados estos tres exámenes es cuando se obtiene el título.

-¿Cuándo se fundó la asociación que preside?

-Funciona desde los años noventa. Ha tenido altos y bajos, pero ahora está en pleno funcionamiento. Estamos trabajando estupendamente.

-¿Cómo ha evolucionado?

-Pues justo cuando me uní a la asociación, hace 21 años, fue cuando empezó a regularse esta profesión, cuando se hacían los primeros exámenes. Pero el trabajo antes era muy esporádico; llegaban muy pocos cruceros. Después, con las redes sociales y el boca a boca, este destino turístico empezó a ser más apetecible. Ahora, además, tenemos en cuenta a los distintos colectivos. Yo, por ejemplo, he trabajado en diversas ocasiones para la ONCE.

-¿Cuántos profesionales forman parte de esta entidad?

-Unas 56 personas. Ahora, de hecho, se están uniendo los últimos guías que han pasado los exámenes. Pero hay mucho más guías. En la Región habrá unos 270, pero no todos ejercen. Vivir de esta profesión es muy complicado.

-¿Qué suele llamar la atención?

-La montaña, el mar, las ciudades como Mula, los vinos y bodegas, el patrimonio natural... todo. En la Región no nos falta de nada. En Yecla, por ejemplo, podemos encontrar el monumento natural más importante a nivel regional.

-¿A qué monumento se refiere?

-Al Monte Arabí. Otro sitio muy importante es la Cueva de la Serreta, en Cieza, que está declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tenemos una Región tan sumamente diferente geografica e históricamente que el visitante se sorprende con todo con lo que se encuentra. Los guías, para cumplir bien con nuestro trabajo, estamos en continua formación.

-¿Cuándo llegó a Murcia?

-Cuando tenía seis años y trasladaron a mi padre. Yo me he criado aquí, soy una murciana adoptada. Murcia acoge al que viene de fuera.

-¿Qué ruta recomendaría, después de trabajar como guía durante más de dos décadas?

-Ahora que viene el invierno aconsejaría, sin duda, ir a ver la floración en Cieza. Además de poder conocer cómo nacen y se cultivan los melocotones en este recorrido, presenciar la floración es una maravilla y un espectáculo visual, un proceso laborioso por parte de los agricultores. También recomendaría visitar la Cueva de la Serreta y la Santa de Totana. Aledo, en concreto, me parece un sitio que todos deberíamos descubrir. Entrar a Sierra Espuña, al Santuario de la Santa de Totana, ver lo trabajadas que están sus pinturas, los frescos, estando a la vez en un parque natural... Es increíble. Conocer las tradiciones musicales de Aledo también merece la pena.