Un ingeniero aeronáutico de la casa

Un ingeniero aeronáutico de la casa
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El yeclano Mariano Menor, director general de la concesionaria, ha 'pilotado' el aeropuerto desde su diseño hasta la puesta operativa. Aena confío siempre en él por su conocimiento del proyecto, así como por su larga experiencia al frente de las terminales de Palma, Gran Canaria, Alicante y Valencia

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

Mariano Menor Muñoz (Yecla, 1959) estaba destinado a 'parir' el nuevo aeropuerto en Corvera. Y enfrascado anda robándole horas al día para que todo esté a punto para la inauguración de la terminal y, por supuesto, de ahí en adelante. Por lo menos, mientras se mantenga como director general de Aena Sociedad Concesionaria del Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia. Una dedicación profesional exigente que le resta tiempo para practicar el golf como quisiera, cuidar más del huerto que tiene en su residencia de Alicante y, en suma, gozar de su hogar, como hombre casero que es.

A cambio, está cumpliendo el sueño de 'pilotar' una infraestructura que debe marcar el futuro desarrollo del territorio murciano, ese que abandonó joven para marcharse a Madrid donde se tituló como ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica. Una formación que completaría con los años con un postgrado en Gestión y Dirección de Empresas por el IESE Business School.

Y es que Mariano Menor estuvo ya en los inicios del proyecto con Aeromur -la sociedad promotora inicial- hasta que los avatares sufridos en su seno le hicieron volver a la empresa dependiente del Ministerio de Fomento, cuyos máximos responsables siempre han confiado en él para la puesta operativa del aeródromo, tanto por su conocimiento como por su extensa y exitosa trayectoria.

Atrás quedan sus primeros pasos como ingeniero en el departamento de Diseño Estructural de Construcciones Aeronáuticas, S.A. (CASA) para posteriormente vincularse al mundo aeroportuario en 1988, en concreto en la terminal de Palma de Mallorca, desarrollando su labor en Operaciones. En julio de 1992 fue nombrado jefe de esa misma división en Gran Canaria, cargo que ocupó hasta septiembre de 1994, encargándose del diseño operativo y la puesta en explotación de un nuevo edificio de pasajeros.

Así, le llegó el nombramiento como director de este aeropuerto insular, cargo que asumió hasta 1997. En marzo de ese año pasó a ocupar el puesto de director de Operaciones de Aena en Madrid, cuya tarea consistía en definir normas y procedimientos operativos aplicables a todos los aeropuertos de la red nacional, coordinar su aplicación y realizar su posterior control. También dependía de él el proceso de coordinador de 'slots' (operaciones) en España.

Es en 1998 cuando asume la dirección en Málaga, cargo que ocupó hasta junio de 1999, cuando fue destinado otra vez a Palma, pero esta vez como director del aeropuerto, hasta noviembre de 2003. Durante su gestión se planificó, diseñó y puso en servicio un gran número de infraestructuras en Son Sant Joan, así como se optimizó el funcionamiento de la nueva terminal. Precisamente, en reconocimiento por la gestión de una crisis del transporte terrestre, le concedieron la Placa de Oro del Fomento de Turismo de Mallorca y la Medalla de Oro al Mérito Turístico por el Consejo de Ministros.

Desde diciembre de 2003 hasta septiembre de 2007 fue director del aeropuerto de Alicante, encargándose de iniciar el proceso inversor que permitió aumentar su capacidad hasta los 20 millones de viajeros al año. Entonces, en octubre de 2007, dejó Aena y abrió su primera etapa en la Región como responsable del diseño y construcción de Corvera. Estuvo hasta septiembre de 2011. Después volvió a Aena y desarrolló su labor como responsable de las ampliaciones en Alicante y Valencia.

Y en junio de 2012 fue nombrado director del aeropuerto de Valencia, donde estuvo hasta enero de 2018. Desde entonces ha estado a cargo de la transición de San Javier a Corvera.

Un intenso periplo en el que este yeclano de altos vuelos siempre contó con el apoyo de su mujer, Ángela, nacida también en la ciudad del mueble, con quien comparte la afición por viajar, pero no solo por los aires sino recorriendo kilómetros de carretera por toda España. Eso sí, sin olvidar escaparse todo lo que pueden al Altiplano, donde les esperan los amigos de siempre para compartir alguna cerveza o vino de la tierra. Y mejor si es acompañado con un buen gazpacho manchego. Todo para acabar regresando a casa donde poder disfrutar relajado siempre de la lectura de alguna novela histórica.