Inés Madrigal encuentra a su familia biológica después de 32 años

Inés Madrigal, ayer, durante su comparecencia pública. / efe
Inés Madrigal, ayer, durante su comparecencia pública. / efe

La Fiscalía desvela que la murciana no es el primer bebé robado de España, como dictaminó la Audiencia, sino que fue dada en adopción

LA VERDAD / EFEMURCIA

Inés Madrigal, la murciana conocida por ser la primera mujer que llevó a juicio un caso de bebés robados en España, anunció ayer, 32 años después de iniciar la búsqueda de su familia biológica, que por fin la ha encontrado. En rueda de prensa, Madrigal, que según llegó a sostener un tribunal fue robada por el doctor Eduardo Vela nada más nacer, calificó como «un triunfo» el haber encontrado a su «familia de verdad» el pasado marzo y confirmó que, «hace unos días, terminó la confirmación genética». Una noticia agridulce, sin embargo, porque su madre biológica murió en 2013, a los 73 años.

«Por primera vez tengo el puzzle de mi vida completa», dijo Madrigal que, según anunció, ya ha trasladado esta información a la Fiscalía de Madrid para que dé cuenta al Tribunal Supremo, que tiene pendiente de resolver su recurso de casación contra la sentencia que absolvió al doctor Vela, a quien creía responsable de su supuesto robo en 1969 en la clínica San Ramón de Madrid. Vela se libró de ser condenado solamente por haber prescrito el delito, aunque ahora ha quedado patente que era inocente de esos cargos.

Visiblemente emocionada, Madrigal dijo ayer que sus cuatro hermanos biológicos también la estaban buscando por su lado, y que habían intuido que podía ser su hermana tras verla en televisión, ya que detectaron un parecido evidente con su madre

Sus cuatro hermanos reconocieron ante la Audiencia que su madre la había dado en adopción

Según las explicaciones de Inés Madrigal, uno de ellos llegó a hacerse un perfil de ADN y lo aportó a un banco de datos en España, el cual no detectó jamás el parentesco. Fueron unos periodistas de Estados Unidos quienes se pusieron en contacto con la murciana y le informaron de la existencia de una empresa privada estadounidense, en la que adquirió un «kit de ADN» que «dio como resultado que tenía un pariente cercano». Al parecer, ese dictamen le permitió dar con un primo segundo, de nombre Aitor y residente en Alemania, que se había hecho las pruebas por «pura curiosidad».

La afectada comunicó en mayo a la Fiscalía que los había encontrado y que le dijeron que no fue robada

Madrigal aseguró ayer que esa circunstancia hizo posible que le enviara un mensaje a través de la empresa y fue entonces cuando dio comienzo la búsqueda ya directa de su familia. Había dos árboles genealógicos, dijo la mujer, y ella se puso a «tirar del hilo» hasta llegar a su hermano biológico, que tenía su ADN en un laboratorio español.

Inés Madrigal denunció «el abandono de la autoridades españolas» y consideró que «los bancos de ADN españoles no están preparados ni capacitados para producir encuentros», porque, según denunció, utilizan un sistema con unos parámetros de búsqueda escasos en comparación con los estadounidenses, que someten los resultados a miles de repeticiones, cruces y posibles variaciones.

Esta versión ofrece bastantes divergencias, sin embargo, con la aportada horas más tarde por la Fiscalía Provincial de Madrid, que emitió un comunicado de prensa para ofrecer nuevos y relevantes datos no desvelados sobre este asunto. Así, el Ministerio Público explicó que las últimas diligencias preprocesales se iniciaron el pasado 21 de mayo, a raíz de una información facilitada por la propia Inés Madrigal de forma oral y escrita. La murciana detallaba que, en marzo, había contactado con su familia biológica y que sabía que siendo bebé había sido dada en adopción.

En concreto, relató a la Fiscalía que había contactado con estos familiares y le trasladaron que su madre biológica había fallecido en Madrid. El mismo día de su comparecencia ante el representante del Ministerio Público, la mujer aportó el resultado de una prueba comparativa de ADN realizada por una empresa estadounidense, que vino a confirmar que ella y F. J. R. C. eran «medio hermanos».

Dicha prueba se la hizo, según manifestó, porque a principios de año recibió un informe en el que se indicaba que tenía un primo segundo en España. Tras contactar con él, empezaron a explorar las posibilidades acerca de qué parte podía ser familia directa y tras varias gestiones se puso en contacto con F. J. R. V., que era primo del primo de Inés Madrigal.

Interrogatorios a la familia

A través de Facebook en diciembre de 2015, este primo ya había remitido un mensaje a Inés Madrigal en el que le preguntó si podían ponerse en contacto, porque él buscaba a un bebé, o una bebé, nacido a principios de junio de 1969 en la clínica San Ramón. Inés Madrigal, en apariencia, nunca llegó a leer estos mensajes en 2015, pero tras contactar con su primo los repasó todos ellos y encontró el de F. J. R. V., con quien contactó el 4 del pasado mes de marzo. Dado que la mujer declaró que su tía la había entregado «voluntaria y conscientemente» en adopción, la Fiscalía acordó requerir muestra genéticas a los cuatro nuevos familiares y procedió a interrogarles.

Durante su comparecencia en calidad de testigos, todos ellos reconocieron la entrega en adopción del bebé, aunque aclararon que desconocían si era niña o niño. Sobre esta decisión de entregarla en adopción, la tía de Inés confirmó que la conocía desde el mismo momento en que su hermana le dijo que estaba embarazada. Sus hermanos también señalaron que fue su madre biológica quien les comunicó que tenían una hermana mayor que había sido entregada en adopción.

Así las cosas, el pasado 3 de julio la Fiscalía recibió un dictamen del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forense en el que, una vez analizados los perfiles genéticos de Inés Madrigal con el de su tía y sus tres hermanos, precisaba que «el índice de parentesco indica que es 78.802 veces más probable la compatibilidad genética observada si se considera que Inés Elena Madrigal Pérez es hija de la supuesta madre (cuyo patrimonio genético ha sido deducido a partir de los perfiles genéticos de aquellos), frente a que lo sería una persona tomada al azar de la población y no relacionada genéticamente con ella».

Con estos resultados y con las declaraciones de los testigos, la Fiscalía consideró ayer que debería quedar excluido de la sentencia, como hecho probado, que Inés Madrigal fue un bebé robado al poco de su nacimiento «y con ello, descartar el delito de detención ilegal».

En este sentido añadió el Ministerio Público: «Es por ello que las presentes diligencias preprocesales penales se entienden de interés para el procedimiento, bien sea durante la tramitación del recurso de casación, ahora pendiente de deliberación y fallo, bien posteriormente a la firmeza de la sentencia respecto del eventual recurso de revisión».

Con ello quiere significar que será necesario dejar constancia, por vía judicial, de que el robo de esta bebé nunca existió y rectificar la sentencia que, en un error que ahora ha quedado en evidencia, así lo declaró.

Un tribunal llegó a sostener que el doctor Vela la había hurtado

Inés Madrigal nació en junio de 1969 en la clínica San Ramón, en Madrid. Según quedó reflejado en la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid tras el primer juicio por un caso de bebés robados, celebrado en octubre de 2018, Inés fue un regalo del ginecólogo Eduardo Vela a su madre adoptiva, de origen murciano y que falleció hace dos años, en mitad del proceso penal. A los 18 años, sus padres le confesaron que era adoptada y en 2010, su madre le contó cómo habían sido los acontecimientos que rodearon su nacimiento. Según aseguró la adoptante durante la instrucción, ella no pagó nada al doctor Vela por la bebé. La señora, que tenía 46 años, quedó registrada como madre biológica, «sin que conste que hubiera mediado consentimiento y ni tan siquiera conocimiento por parte de los progenitores del recién nacido cuya identidad no consta en parte alguna», dice la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid y que ahora la Fiscalía intentará modificar.

La sentencia consideró que Vela, que durante el proceso declaró no acordarse de nada, fue responsable de los delitos de detención ilegal, suposición de parto y falsedad documental, pero que habían prescrito en el año 1997. Madrigal recurrió la absolución de Vela, aún pendiente del fallo del Tribunal Supremo.

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