Imponen 31 años de prisión a un profesor por abusar de ocho alumnos

Manuel Luis O. L. / a. durán / agm
Manuel Luis O. L. / a. durán / agm

El docente sometía a los estudiantes, de 12 y 13 años, a tocamientos y sexo oral, en ocasiones a cambio de las preguntas de los exámenes

LA VERDAD / EFE

La Justicia ha acabado por dar crédito a los alumnos. La Audiencia Provincial ha condenado a penas que suman 31 años de prisión a Manuel Luis O. L., un profesor de Educación Física, Lengua y Francés de un centro educativo de Espinardo (Murcia), acusado de abusar sexualmente de ocho estudiantes de 12 y 13 años. Según se dictamina en la sentencia, al docente, de 55 años, se le considera culpable de ocho delitos de abusos sexuales continuados, con la circunstancia agravante de prevalimiento -se le absuelve de un noveno-, y ahora cuenta con un plazo de veinticuatro horas para ingresar en prisión.

La resolución le impone penas que suman 31 años de prisión, pero el condenado cumplirá un máximo de dos décadas entre rejas, de acuerdo a lo que marca la ley. La resolución fija, no obstante, una medida de libertad vigilada, que comenzará a regir una vez que abandone la cárcel. El tribunal acuerda, además, para el acusado la inhabilitación especial para el ejercicio de la docencia y la prohibición de aproximarse a menos de 300 metros de cada una de las ocho víctimas o de comunicarse con ellas por cualquier medio.

Además, deberá indemnizar a las víctimas con un total de 70.700 euros. Según dictamina la sentencia, de esta responsabilidad civil deberá responder subsidiariamente el centro educativo, excepto de la cantidad que corresponde por los hechos respecto de uno de los menores, porque en este caso se «produjeron en la academia privada, fuera de las dependencias del colegio».

«Visitaban con frecuencia su casa, se bañaban en la piscina comunitaria y se quedaban a dormir»

El profesor daba clases de Educación Física, Lengua y Francés y estuvo más de dos décadas ejerciendo la docencia en este mismo colegio, en el que las víctimas cursaban primero y segundo de ESO. En algún caso, además, el profesor daba clases particulares voluntarias en una academia montada en su casa.

La Audiencia Provincial declara probado, en su resolución, que el acusado mantenía una relación muy cercana a los alumnos cuya confianza se fue ganando, hasta el punto de que le tenían aprecio y algunos lo consideraban como un amigo, llegando incluso a comunicarse por WhatsApp, Tuenti y Twitter. «Algunos de ellos, por la amistad que mantenían con su hijo, de la misma edad, visitaban con frecuencia su casa, se bañaban en la piscina comunitaria y se quedaban a dormir», explica la sentencia.

Recurrirá la sentencia

En ese ambiente de relajación, confianza y camaradería, aprovechando en unas ocasiones su condición de tutor y en otras la de profesor de los menores, unido a la diferencia de edad, el procesado, siguiendo un plan previamente trazado, mantuvo con las menores relaciones de carácter sexual, que, según se detalla en la sentencia, iban desde tocamientos en los órganos genitales a, en algún caso, practicarle una felación. El tribunal también explica, en su sentencia, que en algún caso se ofrecía a darle a los menores las preguntas de sus exámenes, si colaboraban y le enseñaban sus órganos sexuales.

La vista contra este docente se celebró a puerta cerrada, según remarca el tribunal, en atención fundamentalmente al interés de los menores «para proteger su intimidad y las de sus familias y para evitarles perjuicios, dada la naturaleza sexual de todos los delitos enjuiciados».

El abogado defensor, José María Caballero, mostró ayer su desacuerdo con la sentencia al considerar que los hechos no quedaron probados en las distintas sesiones en las que se desarrolló la vista oral. Añadió, además, que va a recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo y que hará otro tanto, ante la Audiencia Provincial, contra la orden de ingreso en prisión.