El Imida se asoma al abismo

Jódar, junto al gerente y el director suplente, en el Imida. /Ja vier Carrión / AGM
Jódar, junto al gerente y el director suplente, en el Imida. / Ja vier Carrión / AGM

Los trabajadores exigen que se nombre a un director para garantizar la continuidad del centro y de los investigadores que dependen de proyectos

Pepa García
PEPA GARCÍA

El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida) puede tener los días contados. Así lo creen la mayoría de sus trabajadores, que alertan de que o se actúa ya o el centro está abocado a su desaparición. Según denuncian, desde 2015, el único centro de investigación agroalimentaria de la Comunidad Autónoma tiene un director suplente y lleva sufriendo, desde el comienzo de la crisis, continuos recortes y precarización laboral, lo que ha supuesto una merma de la capacidad investigadora y competitiva y también de captación de fondos.

En los últimos años, el número de investigadores con capacidad para liderar proyectos ha caído un 50%, y de los que quedan, más del 63% son interinos adscritos, en exclusiva, a programas con financiación de los fondos europeos Feder y Feader. Esto les impide colaborar en investigaciones de otros grupos del Imida. Además, avisan, para 58 de estos investigadores y técnicos interinos se acaba el tiempo en un año y medio, cuándo habría que renovar sus contratos con nuevos proyectos, ya que concluyen los financiados por Feder.

«Sin este personal, entre titulados superiores y técnicos de laboratorio, el Imida habría que cerrarlo, perdería toda su capacidad operativa», asegura José Antonio Sotomayor, investigador decano del departamento de Recursos Naturales. «Aún estamos a tiempo, pero habría que empezar a pelear ya los fondos necesarios para salvar estos puestos». Y recuerda que la eventualidad también afecta al resto de la plantilla del Imida.

Precisamente por ello, consideran imprescindible que desde la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, de la que dependen, se nombre a un director en exclusiva (como marcan sus estatutos), pues desde 2015 cuentan con un suplente, que es el Director General de Innovación, Producciones y Mercados Agroalimentarios.

La situación se ha agravado con el cambio de gobierno realizado a raíz de la incorporación de Fernando López Miras. «Después de dos años, cuando la primera directora suplente -Juana Mulero- ya conocía la problemática y necesidades del Imida, ha sido sustituida y no disponemos de otros dos años para ponernos en marcha», urgen.

Con unos presupuestos mermados por los recortes que aparejó la crisis y que ya no les permiten contar con becarios predoctorales ni otro personal contratado, y una ausencia efectiva de director que impide el normal funcionamiento de la institución («representación, firma de convenios, pedidos y otras cuestiones operativas dependen de este cargo que, al no estar, ralentiza las investigaciones», aclaran), el Imida se queda sin capacidad real de presentar proyectos a convocatorias nacionales, por ejemplo, donde se exige un equipo mínimo de investigadores para concurrir. Lo cuenta Juan Antonio Sánchez, que prepara un proyecto para una convocatoria del INIA y no puede contar con investigadores del Imida para completar el equipo. «En mi departamento solo yo puedo formar parte del proyecto y eso me descarta de cara a la convocatoria. La única opción es aliarnos con la universidad, otros centros o empresas, lo que nos resta autonomía para dar respuesta a los problemas del sector primario, como hasta ahora», detalla.

Toda la Región pierde

El Imida es un referente en investigación para el sector agroalimentario y, desde su nacimiento, ha supuesto un impulso continuado para este sector estratégico de la economía regional. Una importancia mayor aún ahora, que la situación exige una adaptación al cambio climático y hacer sostenible la agricultura en la Región. «La transferencia de conocimiento al sector ha supuesto una mejora competitiva y ha repercutido positivamente en el PIB», apuntan. Y, avisan, «toda la sociedad murciana va a perder, porque nuestro trabajo tiene gran impacto en la economía y en el sector primario».