«Lo ideal sería que las canciones fueran como un espejo para el público»

Carlos Javier Marín. /LV
Carlos Javier Marín. / LV

Carlos Javier Marín, cantante de LeVerse

MINERVA PIÑERO Murcia

Un salto al vacío. La esperanza frente al bloqueo. Y una crítica mirada hacia el pasado. Son solo algunas de las historias que Carlos Javier Marín (Cehegín, 1979) plasma en 'Brotes', el primer disco de LeVerse, la banda -también formada por un guitarrista, un teclista, un bajista y un batería- en la que compone y canta. Esta noche, a la una de la madrugada, el grupo tocará por primera vez en conjunto en el recinto ferial del parque Ginés Ibáñez, en Cehegín. Transparente, como se define, y cercano, como se muestra, el vocalista sueña con ser profeta en su tierra.

-¿Qué les diferencia como banda?

-Aunque esté mal decirlo, tengo una voz muy característica; muy personal y reconocible. Vamos, que quien me escucha sabe que soy yo. Además, no sé situar la música que creamos en un solo estilo. Hacemos pop y rock, pero también con matices de indie. Suena a tópico, pero no podría elegir un solo género musical.

-¿Cree en la inspiración o en el trabajo?

-En ambos. Por una parte, considero que es muy importante estar inspirado para que el trabajo y la constancia sean reales. En la inspiración encuentro la voluntad de trabajar, de querer crear algo. Pero ponerse a componer también es importante, claro. En general, creo que sí tiene sentido que exista una inspiración detrás, que exista algo que quieras expresar. Es muy difícil que un músico no crea en este concepto. De hecho, yo experimenté un parón musical de tres años porque no me sentía inspirado.

-¿Qué sentimiento espera despertar esta noche en su público, en Cehegín?

-Lo ideal sería que las canciones fueran como un espejo en el que el público pudiera mirarse. Aunque también sea un topicazo, no puedes querer nada si primero no te quieres a ti mismo. La gente vive tan atosigada en la sociedad que nadie tiene tiempo de mirarse; nadie se permite parar.

-¿Por lo acelerado que es este mundo?

-Sí. El ritmo de vida es totalmente distinto al que teníamos antes. Hace poco, de hecho, comenté esto con mi padre, quien me comparó cómo se trabajaba antes en las empresas con el funcionamiento de ahora. Antes, por ejemplo, se escribía todo a mano. Me acuerdo, además, de cuando no teníamos móviles y dábamos el número del fijo. Cuando mi padre salía de trabajar a las ocho de la tarde sabía que si recibía una llamada era para recibir una noticia; que no le llamaban de la oficina. Era un estilo de vida más social y unificador. Ahora, por culpa del teléfono móvil, estamos disponibles o al menos falsamente disponibles las 24 horas del día.

-¿Por qué bautizó al grupo como LeVerse, con un nombre en francés?

-Es un juego de palabras. 'Se lever', por una parte, significa surgir, elevarse, alzarse. Para mí, volver a la música fue todo un resurgimiento, un haz de luz. Después de un parón, lo viví como si hubiera nacido de nuevo. Por otra parte, 'verse' significa verso. La traducción sería elevarse a través del verso. Siento, además, una gran conexión con el francés. Aunque crecí hablando inglés, en un centro educativo irlandés, cuando llegué a sexto de EGB me enamoré del otro idioma.

-¿Y de qué raíces nace 'Brotes', su primer disco?

-Existe una fuerte relación entre el nombre del proyecto y del disco. Los brotes también son un nacimiento, un alzamiento; también nacen del sentimiento de querer expresar la música. Las siete canciones que lo componen reflejan una evolución. Antes de escribirlas me sentía como en una coraza, como si estuviera atrapado. Entonces brotaron las letras.

-¿A qué le escribe?

-A lo que me rodea. 'Al amanecer', por ejemplo, es una reflexión sobre un momento muy triste de mi vida. Conforme avanzan los temas también cambian las letras. También le he escrito a la risa, a la valentía y esperanza. Las canciones serán un espejo para la gente. Lo que pasa por nuestro interior en un momento determinado puede ayudarle a quienes experimentan lo mismo. El público podrá entender que lo que sienten, aunque no lo crean, es normal.

-¿Entonces son letras que están basadas en hechos reales?

-Totalmente. Son mi propia experiencia; fruto de mis emociones; soy yo. Quien me quiera conocer simplemente tiene que escucharlas.

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