«La humildad, la empatía y el respeto son claves en la práctica del aikido»

José Valero Molino. / P. E.
José Valero Molino. / P. E.

José Valero Molino es experto en defensa personal

PACO ESPADAS

Amante de las artes marciales, José Valero Molino (Totana, 1969) ejerce como profesor de aikido. Además de ser especialista en defensa personal y en el manejo de sable japonés, domina el kárate, el taekwondo y el judo. «Mi especialidad en las armas orientales es el 'bokken', que es un sable de madera similar a una catana o espada japonesa», explica el profesional, quien también es un cualificado cortador de jamón. Como experto en defensa personal, desempeña sus funciones en el área de seguridad de la empresa ElPozo Alimentación, de Alhama de Murcia, donde «expongo mis conocimientos y los desarrollo, algo de lo que me siento muy orgulloso».

-¿Qué es el aikido?

-Es un arte marcial de origen japonés de carácter no competitivo. Por su filosofía y carácter no agresivo, es muy adecuado para que lo pueda practicar cualquier persona. El aikido es un método de formación integral, que nos forma tanto para defendernos como en el plano físico y deportivo, ya que contribuye al desarrollo de un buen estado de forma física. Si a ello le sumamos los valores éticos de respeto, humildad, empatía y lealtad que presenta, es ideal para el ser humano.

-¿Cuál sería el significado de la palabra aikido en español?

-Es la traducción literal del Kanji; es decir, de 'Ai', que es unión, de 'Ki', que es energía, y de 'Do', que es camino. Es, en definitiva, el camino de la unificación con la energía.

-¿Qué referente cinematográfico de este deporte destacaría?

-Steven Seagal, ya que gracias a sus películas de acción son muchas las personas las que conocen el aikido. Yo, de hecho, participé de artista marcial en la película 'Las aventuras de Moriana', en un formato desenfadado.

-¿Qué motivo le llevó a practicar las artes marciales?

-Desde siempre he sido un amante del deporte; he practicado pesca submarina, esquí, senderismo, natación y musculación. Decidí centrarme en las artes marciales por la filosofía de estos deportes. Especialmente, me decanté por el aikido, ya que me atraía su carácter no competitivo y el hecho de no tener que estar demostrando lo bueno o malo que puedas ser. Lo único que hay que demostrar con su práctica es la superación personal.

-¿Practica, además, el culturismo?

-La musculación o tonificación muscular siempre viene bien; es algo que complementa a cualquier otro deporte. En todos los deportes se incluyen ejercicios de musculación con el fin de tener un mejor rendimiento. En este sentido, las artes marciales no son una excepción.

-¿Su puesto de trabajo está relacionado con la seguridad?

-Mi trabajo actual lo desarrollo en la factoría cárnica de ElPozo Alimentación, donde expongo mis conocimientos y los desarrollo, algo de lo que me siento muy orgulloso. En especial, destacaría lo orgulloso que me siento de impartir clases de aikido en las instalaciones de la empresa. Creo que es una compañía pionera por posibilitar esta práctica deportiva dentro de la factoría.

-¿Dónde más ejerce como profesor?

-Además de en las instalaciones deportivas de ElPozo, en Totana, a través de la Concejalía de Deportes, y en el club Amigos del Judo de Lorca. En mis clases no tengo alumnos, sino compañeros de práctica. También imparto enseñanzas de defensa personal para mujeres en el Centros de Atención Especializada para Mujeres Víctimas de Violencia y Protección Civil de Aledo y en Totana.

-¿Practica también el arte de las armas orientales?

-Sí. Mi especialidad, de hecho, es el 'bokken', que es un sable de madera similar a una catana o espada japonesa. También el 'jo', que es un bastón de madera de roble. Y, por supuesto, también estoy formado con el 'yaito' o sable sin afilar, para evitar accidentes.

-Y es un prestigioso cortador de jamón, hablando de cuchillos.

-Cuando me piden que realice esta práctica, la hago en eventos y recepciones. He cortado en presencia de Doña Letizia, cuando aún era princesa. También he cortado para el Rey Felipe VI. En este caso, utilicé un cuchillo jamonero que sí estaba bien afilado.