El homicida confeso de su vecina dice que ella le afeó la «peste a porro y a perro»

Daniel, cabizbajo, ayer. sánchez/ P.
Daniel, cabizbajo, ayer. sánchez / P.

Daniel Jiménez, a quien la Fiscalía pide 27 años por asesinato, alega que oía en su mente a Cristina Iglesias acusándole de incivismo

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

Una y otra vez, aquel 10 de junio de 2016, a Daniel se le venían a la cabeza las frases con las que, según él, su vecina Cristina, de 35 años, le acusaba de falta de civismo. «Ella me decía en la calle: '¡Qué peste a porro!, ¡qué peste a perro!». Aquella tarde, él se ofuscó y la degolló. «Había bebido mucha cerveza y dos copas de orujo y había fumado porros. Al volver del bar la vi en el jardín de su casa, me puse cardiaco y fui a por ella. La cogí de la cara y le pegué un corte con un cuchillo. Después, la metí en su casa y volví a la mía».

Así relató ayer Daniel Jiménez Martínez, que por entonces tenía 25 años, por qué y cómo acabó con la vida de Cristina Iglesias Betanzos en la vivienda de ésta en Hoyamorena (Torre Pacheco). En la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial, que se celebra en Cartagena y con jurado, Daniel pidió perdón a la familia de la mujer, se dijo «arrepentido» y volvió a negar haber saltado al patio de la víctima y haber pretendido abusar sexualmente de ella.

La fiscal solicitó 27 años de cárcel, por asesinato y allanamiento de morada. Ve ensañamiento, porque Daniel «impidió que la víctima huyera», y la acuchilló hasta causarle 27 heridas, tras un ataque «sorpresivo» en el cuello. También dijo que el reo actuó sobrio y sin perturbación mental, y reclamó 90.000 euros para cada uno de los padres de Cristina. Ella era maestra interina en un colegio de niños con discapacidad de Cartagena y se preparaba para opositar.

Julio Frigard y Rafael Piñana, letrados de las acusaciones particulares, instaron a imponer 30 años e indemnizaciones de 250.000 euros. Sostienen que hubo alevosía, porque Daniel -camarero en el municipio- portaba una cuerda. Se apoyan en una vecina, que declaró haber visto a Cristina agonizando, mientras intentaba salir de su casa. El abogado defensor, Juan Francisco Pérez Avilés, pidió 5 años por homicidio doloso, con las atenuantes de adicción a las drogas y de «trastorno con ideas delirantes».

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