Un hombre denuncia a un concesionario de Murcia por no venderle un coche al precio que vio en un anuncio de televisión

Audiencia Provincial de Murcia./LV
Audiencia Provincial de Murcia. / LV

También pidió de forma subsidiaria ser indemnizado con 3.000 euros por los daños morales sufridos al haberse hecho a la idea de comprarlo a un precio bajo, cuando la realidad era que valía más del doble

EFE

La Audiencia Provincial de Murcia ha desestimado el recurso de un hombre que exigió a una empresa de automóviles que le vendiera uno por los 7.045 euros por lo que se anunciaba en un anuncio de televisión, no por los 15.700 que le pedían en el concesionario.

En su demanda, rechazada por un juzgado de primera instancia de Murcia hace ahora casi un año, alegó que tenía derecho a comprar el vehículo por el precio que había visto anunciado por un humorista y pidió de forma subsidiaria ser indemnizado con 3.000 euros por los daños morales sufridos al haberse hecho a la idea de comprarlo por ese precio, cuando la realidad era que valía más del doble.

La empresa automovilística y el concesionario negaron que hubiera base para acceder a esas peticiones y expusieron que se trataba de un anuncio donde figuraban más datos y en el que se indicaba que los 7.045 euros era el precio de venta de un modelo determinado, no el que interesaba al reclamante.

Tras señalar que el anuncio había sido aprobado por la Asociación de Autocontrol de la Publicidad, las demandadas acusaban al demandante de tener un comportamiento oportunista, temerario o de mala fe y de pretender un enriquecimiento injusto.

Añadían que «es evidente que el precio ofertado no era para cualquier modelo de la marca, sino para la gama más baja» y descartaban la existencia de daños morales.

La Audiencia comenta que «no puede aceptarse que el anuncio implique una oferta clara y firme de contrato respecto del vehículo concreto pretendido al precio mínimo, por lo que ha de rechazarse la pretensión principal del demandante de que se condene a las demandadas a consumar el contrato».

Y en cuanto a los daños morales dice que no están probados y que no puede aceptarse que existan por la decepción sufrida al no conseguir comprar el coche al precio pretendido, «pues esa expectativa no era razonable».