El Ejecutivo regional tiene hasta la primera semana de septiembre para cerrar sus equipos de trabajo

López Miras se dirige a los secretarios generales en la toma de posesión de estos, el pasado 2 de agosto, en San Esteban. / V. Vicéns / AGM
López Miras se dirige a los secretarios generales en la toma de posesión de estos, el pasado 2 de agosto, en San Esteban. / V. Vicéns / AGM

El Consejo de Gobierno volverá a reunirse el 28 de agosto, pero solo con carácter deliberante

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJO

El Gobierno regional se pasará todo agosto en construcción. Cuesta creerlo, viendo cómo arrancó el mes: día 1, toma de posesión de los consejeros y reunión del Consejo de Gobierno para aprobar el nombramiento de sus secretarios generales; día 2, toma de posesión de los secretarios generales. Muchos pensaron entonces que en dos semanas el Ejecutivo estaría completo y en posición de revista para empezar a trabajar. Craso error.

El Gobierno autónomo no ha vuelto a reunirse, no se ha producido ningún nombramiento más y su aspecto actual es el de un edificio sin terminar, del que solo se aprecia su estructura principal. Sigue en obras, pero sin prisas, convencidos de que no habrá problemas para cumplir con la fecha de entrega.

El presidente regional, Fernando López Miras, ha fijado la primera semana de septiembre como plazo máximo para que cada consejero cierre su equipo, que es en lo que ahora andan los miembros del Ejecutivo bicolor, con el 'casting' de sus directores generales.

El Consejo de Gobierno volverá a reunirse el 28 de agosto, pero solo con carácter deliberante

Eso significa que el mes agosto no se tomarán decisiones. Es más, el palacio de San Esteban prevé celebrar el 28 de agosto un nuevo Consejo de Gobierno, pero tendrá carácter deliberante, lo cual es lo más lógico mientras el Gobierno siga en mantillas. Hasta ahora, el avance más visible que se ha dado para rellenar el armazón gubernativo, compuesto por la presidencia y diez consejerías (5 del PP, 4 de Ciudadanos y una más compartida, la de Turismo), es la elección de los gabinetes de cada consejero, formados por el correspondiente jefe y el grupo de asesores que les ayudarán en su labor diaria. Aunque ni siquiera todos los consejeros han conseguido cerrar estos equipos, según precisan fuentes del Gobierno.

Un problema que se han encontrado para desarrollar su labor estos días es la paralización que se produce en la maquinaria administrativa cada agosto. La Asamblea Regional, por ejemplo, cierra sus puertas cuando llega este mes, y los engranajes burocráticos de la Comunidad Autónoma se frenan casi por completo, por lo que «resulta difícil hasta mover un papel y realizar el más mínimo trámite», según indica un miembro de la Administración regional. Si eso es así, preparar los decretos de estructura de cada consejería o bien ordenar los expedientes para un Consejo de Gobierno decisorio debe resultar casi imposible durante esto días.

Ante la incapacidad administrativa para tomar decisiones y completar los segundos escalones de la cadena mando, los consejeros emprendieron sus primeros días de mandato con un raudal de reuniones con colectivos profesionales y organizaciones sociales, cuya intensidad ha ido disminuyendo con el paso del tiempo.

Agua y financiación

Incluso la comparecencia periodística y veraniega del presidente, habitual en años pasados, tampoco tendrá lugar esta vez.

Hay otros factores, aparte de la parálisis administrativa, que pueden haber influido en la aparente cansera que aqueja a los consejeros y a cualquier mortal durante la canícula murciana: el ansia de asueto, sobre todo tras un año político muy agitado, con cuatro elecciones en un mes (las generales del 28-A y las regionales, locales y europeas del 26-M) y un arduo proceso de negociaciones hasta lograr investir al nuevo presidente el pasado 26 de julio.

Además, el presidente, aunque ha dado libertad a los consejeros para armar sus equipos, en los departamentos de titularidad popular desea supervisar personalmente los nombramientos. El proceso de selección será muy exigente, dado que el PP ha perdido poder institucional tras los últimos comicios, tanto en la Comunidad como en importantes ayuntamientos, y López Miras tiene necesidad de recolocar a algunos excargos que han quedado desubicados.

Mientras tanto, el presidente trata de preparar el inicio del curso político, en el que dos asuntos destacarán sobre el resto: agua y financiación. Fernando López Miras, que aún no ha recibido respuesta a la carta que envío a Pedro Sánchez solicitándole una reunión urgente, está en contacto con los regantes y piensa armar ruido con la defensa del Trasvase Tajo-Segura, aprovechando la oportunidad que le ha brindado la ministra para la Transición Ecológica al comprometerse con los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía para incorporarlos al órgano que decide los desembalses.

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