Al galope de la arquitectura

Al galope de la arquitectura
ÁLEX

María José Peñalver Sánchez, que se convertirá en la primera decana del Colegio de Arquitectos de la Región, es una amante de los caballos y la natación

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOS

Desde cría tenía claro que quería ser arquitecta, porque le apasionaba el dibujo y le encantaban las matemáticas durante su etapa escolar. Nunca se planteó estudiar otra carrera y al final consiguió su objetivo. María José Peñalver Sánchez (Murcia, 1968) se convertirá el próximo 30 de mayo en la primera decana del Colegio de Arquitectos de la Región de Murcia. Un cargo que ocupará «con orgullo, valor e ilusión». La candidatura encabezada por Sánchez, actual vicedecana, se encargará de dirigir el colegio en el proceso de renovación de los órganos de gobierno. El pasado jueves, la comisión electoral declaró electa dicha candidatura.

Licenciada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, María José es una mujer que se viste por los pies, y lo hace con sencillez pero con elegancia. Cada mañana, esta murciana se levanta bien temprano, junto a su marido Salvador, para ir a trabajar. Lo hace en bicicleta, y si hace falta hasta con tacones. Piensa que este vehículo es el mejor para no contaminar el planeta. Porque es una defensora del medio ambiente y una amante de la naturaleza.

Cuando llega a su estudio, se sienta en la silla del despacho, agacha la cabeza y se mete de lleno en los proyectos que tiene que sacar adelante. Es el momento de currar, y no hay tiempo para distracciones. En su estudio centra su actividad en las áreas de urbanismo y edificación. Pero todo ello bajo una mirada responsable centrada en la sostenibilidad; en sus proyectos incluye materiales respetuosos con la naturaleza.

Es una defensora de la igualdad entre hombres y mujeres, y le gusta pintar acuarelas en verano

Defensora de la igualdad entre hombres y mujeres, esta profesional es una apasionada del mundo de los caballos. De hecho, practicaba este deporte y competía cuando era más joven. Para ella, el mejor momento de la semana es cuando se escapa con su marido a una finca, ubicada en Roldán, donde viven sus dos potros, 'Albero' y 'Campeón'. Porque la doma es su debilidad. Incluso una vez al año organiza, junto a su esposo, una especie de viaje a caballo hasta Caravaca.

Otra de sus grandes pasiones es la natación. María José empezó a practicar este deporte porque tenía problemas en la espalda, pero finalmente se dio cuenta de que le servía para despejarse y olvidarse de los problemas. Y ahora no hay semana que no se meta en la piscina para hacer unos largos. «No puede pasar sin ir a la piscina. Es su medicina, y le va muy bien para su salud psíquica», cuentan sus allegados.

Maniática del orden

María José se confiesa una maniática del orden. Le gusta que todo esté en su sitio. Y cuando no le convence la distribución de algo, ya sea porque lo tiene más que visto o porque no le gusta, cambia las cosas de sitio. Pero todo vuelve a quedar minuciosamente ordenado. Además, esta mujer no soporta el postureo, ni el pasotismo de la gente, ni tampoco lleva bien la impuntualidad en las citas. «Nunca llega tarde y es algo que le cuesta trabajo perdonar a los demás», aseguran quienes más la conocen.

Vivir al día es un regalo para ella. Y, cuando toca soltarse la melena y echar un rato con los amigos, María José no tiene problemas. «Si escucha música, no puede evitar ponerse a bailar. Lo lleva en la sangre», cuentan de ella. Le encantan las canciones de grupos y artistas como Nacha Pop, Antonio Vega, Andrés Calamaro, Queen y el propio Elvis Costello. «Escucha una batería y empieza a bailar», bromean.

Aunque su carácter es apacible, esconde una personalidad con muchas inquietudes. Durante las tardes de verano se dedica a plasmar sobre acuarelas paisajes, los rincones de la casa... De hecho, en algún momento de su vida le gustaría estudiar la carrera de Bellas Artes. Es algo que tiene pendiente. Pero también le gustaría llevar a cabo acciones que tengan que ver con el voluntariado. De hecho, cuando tenía quince años se marchó a Ronda (Málaga) para ayudar a los que más lo necesitaban. La experiencia le gustó tanto y le hizo sentir tan bien, que repitió los siguientes tres veranos. Ahora, no descarta retomar aquella actividad. Su familia cuenta que «María José siempre ha tenido un corazón inmenso. Es estricta y trabajadora, y además tiene gran corazón. Quizás lo haya heredado de sus padres».

La futura decana de los arquitectos, admiradora de Eva Prats y Fuensanta Nieto, se siente orgullosa de sus tres hijos. La segunda, María, ha decidido seguir sus pasos y cursa tercero de arquitectura en Madrid. Su familia, las escapadas con su esposo y montar a caballo son los tres grandes bloques que ocupan la vida de esta murciana, que se siente orgullosa y feliz con su inminente nombramiento. Porque María José pasará a ser la primer mujer decana del Colegio de Arquitectos de la Región. «Tiene experiencia, energía y mucha ilusión», cuentan sus colegas, orgullosos de tener a esta compañera al frente del colegio.