Fuentes saca sus dos atuneros de Tarragona por el 'procés' catalán

Los atuneros 'Nuevo Elorz' y 'Nueva Panchilleta', del Grupo Ricardo Fuentes e Hijos, ayer, amarrados en Cartagena./Pablo Sánchez / AGM
Los atuneros 'Nuevo Elorz' y 'Nueva Panchilleta', del Grupo Ricardo Fuentes e Hijos, ayer, amarrados en Cartagena. / Pablo Sánchez / AGM

El nuevo puerto base será el de Cartagena por la inseguridad jurídica que supone para la firma el desafío independentista que plantea la Generalitat

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

La matrícula de Tarragona (TA) delata la procedencia del 'Nuevo Elorz' y la 'Nueva Panchilleta'. Desde el pasado fin de semana, están amarrados en el puerto de Cartagena los dos atuneros que el Grupo Ricardo Fuentes e Hijos tenía en el puerto de la localidad tarraconense de L'Ametlla de Mar. «La inestabilidad y la inseguridad jurídica han empujado a traer los barcos a casa», explicaban fuentes del grupo para justificar la decisión de 'izar' las velas y poner millas de por medio con el desafío independentista que ha planteado la Generalitat de Cataluña al Gobierno de España y que hasta la fecha ha provocado el éxodo de un millar de empresas.

El Grupo Ricardo Fuentes e Hijos cuenta con dos de las seis licencias que hay en todo el país para pescar atún rojo, solo treinta días al año, distribuidos entre mayo y junio. Hasta ahora, los seis atuneros estaban amarrados en tierras catalanas, pero ahora la Cofradía de Pescadores de Cartagena ya puede presumir de nuevos inquilinos de lujo en sus amarres. Cada una de estas embarcaciones tiene una eslora de más de 40 metros y un coste de dos millones de euros, por unidad.

«A nivel administrativo hay que formalizar el traslado del puerto base para que todas las gestiones pasen de la Capitanía Marítima de Tarragona a la de Cartagena», precisaron las citadas fuentes. «No ha habido trabas burocráticas porque los armadores somos nosotros».

El Grupo Ricardo Fuentes e Hijos llevaba una década utilizando como puerto base L'Ametlla de Mar, pero ya llevaba algún tiempo sopesando la posibilidad de cambiar de aires. «Nuestras instalaciones centrales están en Cartagena y logísticamente nos interesaba el cambio». Entre otros motivos porque se ahorraban desplazamientos de 488 kilómetros para las revisiones y las operaciones de mantenimiento que tienen que pasar los atuneros a lo largo del año.

Solo una administrativa

Todo esto, unido al 'procés' y la posibilidad de que Cataluña quede fuera del marco jurídico europeo han empujado al grupo a levar el ancla de sus atuneros: «Es fácilmente comprensible que a la vista de los acontecimientos, no se sabe cómo va a terminar todo esto».

La radio autonómica se hacía eco ayer de la marcha del gigante murciano de los salazones y ahumados, a causa de la situación política de Cataluña. Cada uno de los atuneros tiene una tripulación de seis a ocho profesionales, la mayoría de Alicante y Tarragona, a los que el grupo garantiza que este cambio de puerto base «no afectará a sus empleos».

De momento, la única que sigue en tierras tarraconenses es una administrativa mientras que se cierra el trámite para que los atuneros «dependan de la Capitanía Marítima de Cartagena a efectos de permisos y certificados».