Francisco García: «Todas las especias son afrodisíacas, muchacho, ¡hasta el azafrán de pelo!»

Francisco García./Javier Carrión / AGM
Francisco García. / Javier Carrión / AGM

Siguiendo el nogocio familiar, Francisco García es especiero y trabaja con todo tipo de condimentos

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍASMurcia

El especiero lleva un cuarto de siglo entre especias. Tiempo suficiente para que, como asegura, el aroma que desprenden ya forme parte de su cuerpo. Porque Francisco García, como él mismo asegura, nació «casi encima de un saco de pimentón». Su familia lleva desde hace casi 75 años en este negocio que en el últimos tiempos ha incorporado nuevos productos a los tradicionales. En lo tocante a especias, los murcianos siguen siendo muy tradicionales. El azafrán y el pimentón encabezan la lista de ventas. Aunque en los últimos tiempos se demandan también otras como la cúrcuma o la chía. Sin contar que los miles de inmigrantes que residen en Murcia también solicitan especias tan sabrosas como las morunas o el curri. Y, como asegura Francisco, todas ellas son afrodisíacas. Además, sostiene que lo sabe «por experiencia propia». Casi nada.

-¿Innovan los murcianos a la hora de elegir especias?

-No somos muy de innovar. Más bien, somos de gustos tradicionales. Lo que más se vende es el pimentón y el azafrán, las especias que se utilizan en las comidas tradicionales. Pero en el barrio de Vistabella hay variedad cultural. Por ejemplo, los árabes solicitan muchas especias morunas. Y los africanos, sobre todo los senegaleses, el curri que utilizan en sus potajes.

-¿Lleva mucho tiempo dedicado al mundo de las especias?

-¡Buf! Llevo unos 25 años, aunque mi familia se dedica a este negocio desde la década de los años cuarenta, cuando tenían un puesto en Verónicas. Se podría decir que yo nací sobre un saco de pimentón. Nací con los aromas ya impregnados en mi piel.

-Vamos, que, de natural, huele usted a especias.

-(Risas). ¡Por mucho que me lave siempre huelo a canela y otras especias! Es demasiado tiempo rodeado de ellas. Al final, a uno le parece una cosa normal.

-¿Hay alguna especia que esté de moda en estos tiempos?

-Quizá la cúrcuma, que es un gran antioxidante natural y un antirreumático. Incluso se usa para paliar los efectos de la quimioterapia. Yo mismo la usé para eso y me fue bien. Además la cúrcuma, también la chía, una semilla empleada contra el colesterol y que, encima, quita el apetito. Es ideal para dietas.

-¿Todas las especias tienen propiedades medicinales?

-Todas tienen una función medicinal que pocos ciudadanos conocen. Mi maestro tibetano, por ejemplo, las usa mucho. Es algo que debemos aprender los murcianos.

-¿Ha sido usted budista de toda la vida de Dios... o de Buda?

-(Risas). ¡No! Yo fui alumno de Maristas. Soy budista desde el año 2010, aunque respeto todas las creencias religiosas, como es natural. Cada uno debe hallar su camino.

-¿Hay alguna especie afrodisíaca o eso son cuentos?

-¡Claro que la hay! Y no una sola. Casi todas tienen esas propiedades. Por ejemplo, el cardamomo y la canela. Incluso puede servir el azafrán de pelo. De hecho, yo mantengo una vigorosidad inaudita. Creo que es porque me paso el día entre especias, oliéndolas...

-¿No habrá que atarlo, no?

-(Risas). Nada, nada. En absoluto. No ve usted que la meditación me tranquiliza.

-¿Qué tipo de clientes suele atender? ¿Hay un recambio generacional o entre sexos?

-Pues la verdad es que cada vez constato que los jóvenes tienen un mayor interés por las especies. Supongo que esto sucede porque también aumenta el interés por la cocina gracias a los programas de televisión que se dedican a estas cuestiones en los últimos tiempos. Muchos jóvenes me piden consejo acerca de cómo utilizar esta o aquella especia. Eso evidencia cierta vitalidad y ganas de aprender. Así que la clientela siempre se va renovando.

 

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