Las farmacias detectan decenas de recetas de Rivotril falsificadas por mafias de la droga

Envases de Rivotril en una oficina de farmacia de Murcia./Vicente vicéns / agm
Envases de Rivotril en una oficina de farmacia de Murcia. / Vicente vicéns / agm

El ansiolítico es revendido por un alto precio en Marruecos, donde se consume mezclado con hachís

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Farmacéuticos y médicos de la Región llevan meses soportando la presión de las 'mafias del Rivotril', unas redes que han construido un suculento negocio en torno a la reventa de este ansiolítico en Marruecos bajo la denominación de 'karkubi', una droga que se consume mezclada con hachís. El fármaco, que solo se vende con receta, apenas cuesta entre 1,08 y 2,7 euros, pero después su precio se va multiplicando según va pasando de mano en mano, hasta llegar a quienes elaboran el 'karkubi', muy consumido en las zonas más pobres de Marruecos.

Los intermediarios tratan de hacerse con recetas mediante todo tipo de tretas y presiones. Si no lo consiguen, optan por las falsificaciones. Desde el pasado mes de marzo, las oficinas de farmacia han advertido al Colegio de 94 recetas presuntamente falsas de Rivotril, que se han remitido a la Consejería de Salud y a la Guardia Civil. La colaboración de los profesionales ha permitido desarrollar ya varias operaciones policiales en la Región.

118.079
envases de Rivotril se dispensaron en la Región en 2017, según datos del Colegio de Farmacéuticos.
94
recetas falsificadas de este ansiolítico se han detectado en los últimos cuatro meses en la Región.
35%
es el incremento en el número de recetas de Rivotril dispensadas en los último dos años en la Región.

Pero esto no arredra a las mafias, que no desisten en su intento de hacer negocio. «Un envase de Rivotril de 60 comprimidos les cuesta dos euros, y luego lo venden por 20 o 30», advierte Ricardo Ortega, psiquiatra y coordinador de la Unidad de Conductas Adictivas de Cartagena (CAD). Pero los precios llegan, en su venta en Marruecos, a niveles mucho más estratosféricos. Según reveló 'El País', fuentes de la Unidad Técnica de la Policía Judicial de la Guardia Civil cifran el negocio del tráfico ilegal del Rivotril y la posterior venta del 'karkubi' en unos 100 millones de euros anuales.

«Te presionan para que prescribas el fármaco. Tuve que pedir una orden de alejamiento tras una agresión», cuenta un médico «Sé dónde aparcas el coche», le advirtieron a un MIR en un centro de atención a toxicómanos

De ahí que no se detengan ante nada. «Sufrimos una gran presión en las consultas, especialmente en la zona de Cartagena y en el CAD», señala Ricardo Ortega. El Rivotril es la marca comercial del Clonazepam, un ansiolítico «muy bueno y efectivo», cuyo uso sin embargo se ha desmadrado por la acción de estas redes. «Como mucho, un paciente puede necesitar dos o tres recetas al mes, pero hay quien te pide cuatro o cinco. Te dicen que se las han robado o perdido, o que necesitan más dosis. También que están enganchados, pese a que es uno de los ansiolíticos que menos dependencia genera», siempre y cuando se tome de forma adecuada, asegura el coordinador del CAD de Cartagena.

Si con el psiquiatra o médico de familia encuentran obstáculos, prueban en servicios de Urgencias de Atención Primaria, o acuden los sábados al centro de salud, para solicitar el fármaco al médico de guardia. Cuando los facultativos se resisten, se encuentran en ocasiones en situaciones de riesgo. «Hay gritos, golpes. Tuve que pedir una orden de alejamiento de un paciente porque me golpeó en el pecho cuando me negué a recetarle el Rivotril», confiesa Ortega. «Sin ir más lejos, el jueves pasado una mujer intentó robar fármacos de las cajas que hay en la consulta de Enfermería, y terminó sacando unas tijeras», relata el psiquiatra. A un médico interno residente (MIR) del CAD, uno de los intermediarios de las mafias le advirtió de que «sabía donde aparcaba el coche». El centro cuenta con un vigilante de seguridad, pero se ha solicitado otro más para hacer frente al problema.

Las cifras que maneja el Colegio de Farmacéuticos confirman los testimonios de médicos y farmacéuticos recabados por 'La Verdad'. En los dos últimos años, la dispensación de Rivotril se ha incrementado un 35% en la Región. En 2017 se vendieron, en concreto, 118.079 envases. En la Comunidad de Madrid la acción de las mafias es todavía más evidente, con un aumento del número de recetas del 113%, según datos publicados por 'El País'.

Los farmacéuticos han detectado casi un centenar de recetas falsas en la Región, pero no siempre es fácil descubrirlas. «A veces roban talonarios o hacen falsificaciones perfectas», advierte José Vidal, secretario general del Colegio de Farmacéuticos.

En Cartagena y la costa

Aunque el problema se concentra sobre todo en Cartagena y en el resto del litoral de la Región, el farmacéutico Diego Pablo Sánchez, de La Ñora, ha detectado ya tres recetas falsas. «El Colegio nos puso sobre aviso mediante una circular, y desde entonces estamos pendientes. Pero es relativamente fácil falsificar una prescripción», explica. En el Colegio no tienen constancia de incidentes graves con miembros de estas mafias del Rivotril. Tampoco Diego Pablo Sánchez se ha enfrentado a situaciones de riesgo. «En uno de los casos, la persona que había venido con la receta salió corriendo cuando se dio cuenta de que sospechaba», cuenta.

De las 94 recetas falsificadas que se han detectado en los últimos cuatro meses, 88 llevaban la firma (fraudulenta) de médicos de la Región, y el resto procedían de Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Madrid.

El sistema electrónico

La receta electrónica es la única forma de atajar el problema de las falsificaciones. Hay también otras opciones, como exigir un visado. «Pero es una pena que haya que establecer estas restricciones. Muchos pacientes toman Rivotril porque lo necesitan, es un fármaco eficaz», explica el psiquiatra Ricardo Ortega.

La Policía lleva dos años estrechando la vigilancia sobre el tráfico ilegal de Rivotril, especialmente en comunidades como Andalucía, Madrid, Valencia y Murcia. Al principio, saltaron las alertas por falsificaciones de recetas del Sistema Nacional de Salud. Ahora han comenzado a aumentar las copias de prescripciones privadas, más fáciles de manipular. «Las tres recetas que yo he detectado en mi farmacia eran privadas», explica Diego Pablo Sánchez.

La Policía estrecha el cerco sobre estas redes, que presionan a médicos y farmacéuticos y estafan a los consumidores del 'karkubi' en las calles de los barrios más pobres y deprimidos de Marruecos. Toxicómanos con escasos recursos que pagan a precio de oro esta sustancia, que les provoca fases de calma junto a otras de agresividad y sobreexcitación.

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