Los expertos en la recuperación de los ríos acuden a Murcia, la 'zona cero' de la sequía

Más de 300 expertos en la recuperación de los ríos, ayer en el Auditorio Regional. / vicente vicéns / AGM
Más de 300 expertos en la recuperación de los ríos, ayer en el Auditorio Regional. / vicente vicéns / AGM

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Murcia será durante tres días el centro de los debates científicos y técnicos en torno a la recuperación de los cauces fluviales y sus ecosistemas. El congreso que dio ayer comienzo, organizado por el Centro Ibérico de Restauración Fluvial y la CHS, tiene un componente singular, ya que se celebra en la cuenca más deficitaria de la península y en una de las zonas más desérticas de Europa.

Hugo Morán destacó que hay que rescatar para la ciudadanía la capacidad de disfrute de los ríos. «Tendremos que ser más rigurosos con las ocupaciones y los usos». Avanzó que las confederaciones dispondrán de más medios. Como aviso a los trasvasistas, dijo que «los ríos no mueren en el mar». Además de la desalación hizo otra apuesta por la reutilización, y puso como ejemplo a la cuenca del Segura. Garantizó que el Gobierno «va a dar un salto en la inversión en infraestructuras, para pasar de las grises a las verdes». El secretario de Estado estuvo acompañado por los presidentes de las confederaciones del Segura y del Tajo, Mario Urrea y Antonio Yáñez, así como por el secretario general del PSRM, Diego Conesa, y el delegado del Gobierno, Francisco Jiménez.

Tony Herrera, presidente del Centro Ibérico de Restauración Fluvial, el alcalde de Calasparra, José Vélez, y el alcalde de Murcia, José Ballesta, dieron la bienvenida a los asistentes. Herrera subrayó que el reto de este siglo es recuperar los ríos.

Mario Urrea lamentó que la cuenca del Segura «está demasiadas veces en el punto de mira», y subrayó que presenta, al igual que otras, «sus luces y sus sombras», con presiones sobre sus ecosistemas. Apuntó que se invertirán 110 millones hasta el año 2027 en restauración. Jorge Sánchez, biólogo de Anse, denunció que existe «una presión muy alta sobre los ecosistemas», y que el grado de cumplimento de la Directiva Marco es muy bajo.