Los expertos advierten de que las garrapatas son ya «una auténtica plaga»

Una investigadora examina garrapatas en el microscopio. /ROBIN VAN LONKHUIJSEN / AFP
Una investigadora examina garrapatas en el microscopio. / ROBIN VAN LONKHUIJSEN / AFP

La muerte de un hombre en Ávila por virus de Crimea-Congo es un hecho aislado, pero estos arácnidos transmiten otras muchas infecciones

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

Apenas se les había prestado atención hasta ahora, pese a que se han convertido «en una auténtica plaga» en la Región, según advierte el veterinario Blas Marsilla. Las garrapatas son una molestia continua para los cazadores y senderistas que se adentran en el monte, pero se las tenía más bien por inofensivas pese a su desagradable presencia y picadura. Las alertas saltaron por primera vez en 2016, cuando un hombre murió en Ávila fruto de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad infecciosa hasta entonces inexistente en España. Las autoridades sanitarias confirmaron que una garrapata, del género 'Hyalomma', tuvo la culpa, al actuar de vector del virus. Una enfermera que atendió al fallecido también se contagió, aunque consiguió recuperarse.

Fue un suceso aislado, y de hecho no volvió a saberse nada más de la fiebre de Crimea-Congo en España durante año y medio. Pero el virus ha reaparecido. De nuevo, la víctima es un vecino de Ávila, aunque en esta ocasión la picadura de la garrapata se produjo en una finca de caza de Cáceres. No es algo que haya sorprendido demasiado a los expertos. Informes del Instituto de Salud Carlos III ya alertaron en 2017 de la presencia de garrapatas infectadas por el Crimea-Congo en cuatro comunidades autónomas (Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León). De momento, no hay rastro del virus en la Región de Murcia.

CÓMO PREVENIR LAS PICADURAS

1.
Utilizar manga larga y pantalón largo en las zonas de campo.
2.
Llevar calzado cerrado y con calcetines.
3.
Transitar por la zona central de caminos trazados y senderos, ya que las garrapatas suelen encontrarse en la hierba o maleza.
4.
Evitar sentarse en el suelo.
5.
Una vez terminado el paseo, revisar si se ha producido alguna picadura (es fácil que pase inadvertida), ya que es importante extraer a la garrapata cuanto antes para reducir el riesgo de transmisión de virus.

Lo más probable es que el Crimea-Congo llegase a España a través de aves migratorias parasitadas por garrapatas de zonas de África donde el virus es endémico, subraya Manuel Segovia, jefe del servicio de Microbiología y de la Unidad de Medicina Tropical de La Arrixaca. A la luz de los informes del Carlos III, todo apunta a que consiguió asentarse en las zonas del interior peninsular, en poblaciones de garrapatas 'Hyalomma' que se convierten en húespedes de ciervos y otros animales silvestres en zonas de monte. Suena alarmante, pero los expertos lanzan un mensaje tranquilizador. «Es posible que aparezcan más casos en humanos, pero de ahí a que tengamos una epidemia hay un trecho», subraya Manuel Segovia. Las poblaciones de garrapatas afectadas están en zonas aisladas, alejadas del ganado y de animales domésticos.

El año pasado se produjeron cinco casos de fiebre exantemática, transmitida por picaduras

Lyme y turalemia

Pero lo que sí han hecho estos casos de fiebre hemorrágica es demostrar la capacidad de la garrapata como vector de enfermedades infecciosas. Quienes sortean a estos ácaros en las zonas rurales de la Región no se exponen al Crimea-Congo -al menos de momento- pero sí a otras infecciones, como la fiebre exantemática mediterránea. Es mucho menos peligrosa, pero produce fiebre alta, exantema (erupción cutánea) y molestias articulares. En lo que va de año se han detectado tres casos en la Región, según los datos facilitados por la Dirección General de Salud Pública. En 2017 se registraron cinco contagios.

«Hay otras enfermedades, como la de Lyme, o la turalemia, que también son transmitidas por garrapatas», advierte Manuel Segovia. «Hemos estado centrados en los mosquitos como transmisores de virus infecciosos y se ha desatendido a las garrapatas», concluye el jefe de Microbiología de La Arrixaca. El problema está ahí, y es difícil ponerle coto, porque la población de estos arácnidos se ha convertido «en una auténtica plaga», sobre todo en zonas como la sierra de Carrascoy y el campo de Cartagena, señala Blas Marsilla, vicepresidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de la Región. En algunos municipios, como Molina de Segura, se han puesto en marcha proyectos pilotos para tratar de atajar el crecimiento de la población de garrapatas, paralelo a la proliferación de conejos de monte en la zona.

 

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