«Los estereotipos deben desaparecer para dejar paso a la diversidad»

Isabel Sánchez posa para 'La Verdad' en la Plaza de Belluga. / Nacho García / AGM

Isabel Sánchez es el rostro murciano del concurso Miss Plus Size 2018, que celebrará su final el próximo 7 de octubre en Barcelona

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

Ella sabe tanto de sí misma que definirse en tres palabras le parece insuficiente. Sin embargo, tira de orgullo y utiliza solo una: «inefable». Así se ve y se siente Isabel Sánchez, estudiante de Psicología, natal de Cabezo de la Plata y Miss Plus Size Murcia 2018, una chica imposible de describir completamente con palabras, pero que se muestra ante las cámaras de 'La Verdad' como una mujer fuerte, noble, solidaria, valiente, risueña y «un poco rarita», según le han dicho siempre sus amigas.

Ella sabe tanto de sí misma que a veces le resulta complicado distinguir la línea que separa su esencia de su máscara, su rostro de su mente. «A pesar de todo lo que he trabajado, todavía me resulta muy difícil ir por la calle y no pensar en cómo me están viendo los demás. Y a menudo me pasa que, cuando alguien me mira, mi mente me traiciona y enseguida creo que estará diciendo: 'mira la gorda esta'. No puedo evitarlo».

Condicionada por la sociedad durante toda su adolescencia y juventud a pensar que su físico era un error, Isabel es ahora, a sus 25 años, una personalidad forjada por un cuerpo: «Es a partir de los 11 cuando empiezas a sentir de verdad el lastre, la gente te machaca mucho por tu imagen y eso te lleva a no quererte. A mí me han dicho tantas barbaridades a lo largo de mi vida, que ni me acuerdo... La más repetida es que con esta cara tan bonita, este cuerpo no me pega».

- ¿Y la que más daño le ha hecho?

- La que más se me clavó fue una que me dijo un chico el año pasado: «Con lo bonita que eres por dentro, tienes que intentar cambiar por fuera». Y en ese momento no lo mandé a la mierda, pero ahora creo que lo tenía que haber hecho.

La frescura de su risa abarca por completo la Plaza de Belluga. Camina intentando aplastar los complejos a cada paso, pero sabe que tal vez nunca llegue a deshacerse de ellos por completo. Ella los define como «algo que no te gusta de ti misma y que intentas ocultarle a los demás. Es muy difícil vivir con complejos, a mí se me hace duro, y aunque me he quitado muchos, los digo teniendo aunque parezca que no. Aunque intentes aparentar que eres una chica fuerte, cuando te miras al espejo siempre vas a ver esas cosas que te hacen dudar de ti misma y es complicado vivir con eso», reconoce.

Diez claves

Un libro:
'El Principito', de Antoine de Saint-Exupéry
Una canción:
'Sentir', de Beret
Una cerveza:
Estrella Levante, ¡cómo no!
Un atardecer:
Desde la Cala del Junco, en Portman
Un consejo:
Hay que dejar este mundo mejor de lo que lo hemos encontrado
Su mayor defecto:
Mi mente, que me traiciona
Y su mayor fortaleza:
Mi locura, el no dejar que nada me frene
Orgullosa de...
De cómo trato a los demás
Un epitafio:
'Tenía un corazón fuerte y se enfrentaba a todas las cosas'
Una cualidad importante:
Que soy 'scout' -ríe-, y que gracias a eso he aprendido a valorar otras cosas, más alllá de los espejos y del maquillaje

A pesar de sus debilidades, Isabel se presentó al concurso Miss Plus Size 2018 «por casualidad y por probar», y algo más que una talla grande debieron ver en ella cuando, entre 600 candidaturas, la eligieron para formar parte de las 18 finalistas. «El fin de semana pasado tuvimos un encuentro en Barcelona, porque es allí donde se celebra el concurso, y la verdad es que fue una experiencia muy positiva. Todas las chicas son guapísimas y, aunque no me haga con la corona, me quedo con haber conocido a gente maravillosa, he encontrado personas increíbles gracias al concurso. Y además, participar también me ha servido para sentirme más segura de mí misma al ver que no soy un bicho raro, que las demás son igual que tú, tienen las mismas estrías que tú y los mismos michelines, y no pasa nada».

El certamen Miss Plus Size celebrará su final el próximo 7 de octubre en la ciudad condal, un momento reñido en el que las finalistas tendrán que pasar una prueba de cultura general, otra de baile y otra de desfile, «y ten por seguro que, si no gano, ¡será por el baile!», ríe.

Más allá de todas las cosas positivas que ha podido aportarle su paso por el certamen, Isabel reconoce que, si por algo son importantes este tipo de concursos, «es porque ayudan a mostrar que la belleza no solo está en un solo tipo de mujer, como la sociedad nos quiere hacer creer. El hecho de que se vean chicas de talla grande en los medios de comunicación, en las redes sociales o en series de televisión, creo que ayuda mucho a cambiar el concepto de mujer perfecta, a ver que hay diversidad. Y ante todo esto es muy importante por los problemas que nos trae la imagen en la adolescencia. Cuando eres gordito y un poco débil, puedes caer en trastornos alimenticios, depresiones, etc. Y eso hay que cambiarlo. Tenemos que desechar estereotipos para dejar paso a la diversidad, y aceptar que no todos tenemos que ser iguales».

- ¿Cree que el sistema educativo podría hacer algo más por esos adolescentes?

- Sí. Creo que en vez de enseñar tantas matemáticas y tanta lengua, en lugar de hacerles escupir lo que han aprendido en un examen, deberíamos enseñar a los niños a ser más fuertes mentalmente, a conocerse a sí mismos, a saber cuando están tristes por qué lo están, y si son felices, por qué lo son. Falta mucha enseñanza a nivel emocional.

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