La esperanza de Corvera

Las vecinas de Corvera Noelia Osete (d) y Jose Gómez, en la papelería de esta última. / Nacho García / AGM
Las vecinas de Corvera Noelia Osete (d) y Jose Gómez, en la papelería de esta última. / Nacho García / AGM

Los vecinos creen que el aeropuerto favorecerá el desarrollo económico del pueblo. El pedáneo estima que la instalación de nuevas empresas provocará que el núcleo urbano duplique su población en apenas año y medio

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

Que un aeropuerto despegue no es nada fácil, pero tal vez ningún pueblo esperó más que los vecinos de Corvera que una de estas infraestructuras hiciera algo parecido, metafóricamente hablando. Todos fantasean con el impacto que el aeropuerto, cuando ya se encuentre en pleno funcionamiento, tendrá sobre el pequeño núcleo urbano y sus alrededores. Las apuestas se repiten: más trabajo, más visitas, más residentes, más ingresos para los pequeños comercios. Al parecer, el aeropuerto se ha convertido en la única esperanza del pueblo para crecer.

Entre los vecinos más optimistas se encuentra, sin duda, el joven pedáneo de Corvera, Miguel Ángel Noguera, unos pocos días antes de la inauguración del aeródromo, se mostró «contentísimo» ante 'La Verdad' y aseguró, sin ningún tipo de reparo, que «la previsión es que, en un año y medio más o menos, el pueblo duplique su población gracias a la instalación de nuevas empresas». De momento, según Noguera, la pedanía ya ha ganado una treintena de nuevos vecinos, todos futuros trabajadores del aeropuerto y sus familias. Entre ellos, también hay cuatro menores que ya se han matriculado en el colegio de Corvera.

Crece la población y, con ella, las expectativas de un futuro más prometedor. Al menos así lo piensa Noelia Osete, una joven de 20 años y estudiante de filología inglesa que confía en que la apertura del aeropuerto le ayude a encontrar oportunidades laborales para, algún día, poder asentarse en su pueblo natal. «Además, creo que favorecerá el desarrollo económico de Corvera, porque con el tiempo seguramente esto traiga la instalación de grandes superficies y franquicias, tal vez algún centro comercial o un Mercadona, por ejemplo. Los jóvenes de aquí estamos muy contentos, la verdad. No solo por lo que significa para el pueblo, sino también porque vamos a poder viajar con mayor facilidad».

Dos vecinos de la pedanía han sido contratados para trabajar en servicios del aeródromo

Empleo a cuentagotas

Un estudio de la Universidad Politécnica de Cartagena apunta que el aeropuerto generará unos 19.000 empleos en quince años, según contó el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, y recogió el jueves 'La Verdad'. De momento es imposible saber si las previsiones acabarán por hacerse realidad y, mucho menos, cuántos de esos puestos de trabajo se cubrirán con ciudadanos de los pueblos de la zona. Hasta ahora, solo dos vecinos de Corvera han sido contratados para cubrir servicios del aeropuerto.

Una de ellas es Esther Gálvez, que trabajará en la atención a personas con movilidad reducida dentro de las instalaciones del aeródromo: «Mi labor será darles toda la información que necesiten, así como acompañarles hasta el embarque o desplazarlos por el aeropuerto», explicó.

A sus 40 años, Esther llevaba unos seis meses en paro. Esta oportunidad laboral es, de momento, temporal, «pero según nos han dicho, la previsión es hacer contratos indefinidos». Como otros vecinos, también ella cree que el aeropuerto impulsará el desarrollo económico de Corvera y prevé que «dentro de un año» se empiece a notar «bastante movimiento, de hecho en alquiler de vivienda ya se ha notado, porque muchos trabajadores del aeropuerto se han trasladado a vivir aquí».

Para los vecinos, lo ideal sería que las empresas que operen en esta nueva base aérea de la Región contraten a un porcentaje de residentes de los pueblos más cercanos. En este sentido, el pedáneo asegura que esa petición «ya se trasladó en su día al Gobierno regional, que es el que tiene relaciones con Aena», y confía en que se acabe cumpliendo en los acuerdos comerciales. Sin embargo, no todos los vecinos son tan optimistas como él. Sobre todo a la hora de valorar el impacto real que el tránsito de viajeros tendrá sobre los pequeños comercios del pueblo. Así lo piensa Antonio Costa, dueño de una humilde mercería y tienda de ropa ubicada en el centro del núcleo urbano: «Yo espero y deseo que sea verdad todo lo que dicen, pero lo cierto es que no me lo creo del todo. Estoy seguro de que la gente vendrá, que habrá más trasiego de viajeros, pero de ahí a que eso traiga dinero a los comercios, pues no lo sé».

En cuanto a las previsiones de empleo, el pequeño comerciante se muestra también un poco escéptico y supone que «las empresas que gestionen servicios o el mantenimiento del aeropuerto vendrán ya con la mayoría de sus empleados, digo yo».

Falta de accesibilidad

La desconfianza de Costa sobre los réditos económicos se debe, en parte, a la accesibilidad que presenta el aeropuerto. Pues el diseño de la entrada al mismo, únicamente por la RM-16, a través de la A-30, hace que no sea necesario pasar por el núcleo urbano de Corvera. La apertura de una segunda entrada en el lado opuesto del aeropuerto, a través de la RM-2, facilitaría la llegada de los residentes en pueblos cercanos, como Valladolises, Fuente Álamo e incluso Alhama de Murcia. El pedáneo de Corvera asegura que esa entrada existe y confía en que en algún momento se abrirá, pues «el Gobierno regional sabe que un segundo acceso al aeropuerto es necesario. Yo creo que, una vez en funcionamiento, al final se acabará habilitando. Solo es cuestión de tiempo», asegura con una sonrisa.

«Muchos creían que este momento no llegaría nunca, que era mentira. Pero al final se abre y ya han contratado a gente del pueblo» Jose Gómez. Papelería San Miguel

«Acabarán por abrir el segundo acceso, porque Aena y la Comunidad saben que es necesario» Miguel Ángel Noguera. Alcalde pedáneo

«Creo que el aeropuerto traerá más oportunidades laborales y desarrollo para Corvera» Noelia Osete. Estudiante

«Las cosas negativas que traiga el aeropuerto no las sabemos. Las buenas las imaginamos» Arturo Moreno. Bar Las Palmeras

«Espero y deseo que todas las promesas sean ciertas, aunque yo no me creo las panaceas» Antonio Costa. Confecciones Costa

A pesar de las esperanzas, ninguno de ellos sabe a ciencia cierta qué aportará el ansiado aeródromo a la zona; sin embargo, las buenas expectativas son mucho mayores que los malos augurios, «porque la verdad es que lo positivo te lo puedes imaginar, pero lo negativo no lo sabremos hasta que no pase», sentencia con lógica Arturo Moreno, dueño del bar familiar Las Palmeras. Por su trabajo, quizá él es uno de los vecinos que más comentarios ha podido escuchar en todos estos años que el aeropuerto ha permanecido acabado y cerrado. Por eso sabe que «la gente ya lo veía como un gasto tonto, siempre decían que lo iban a abrir, pero ya no nos lo creíamos».

En este sentido, también Jose Gómez, la madre del pedáneo, que habla con muchos clientes desde su mostrador de la Papelería San Miguel, que «ahora que el momento de abrirlo ha llegado, estamos todos muy contentos. La sensación es muy buena».

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