«Cuando empiezas a arbitrar, tu meta siempre tiene que ser la de mejorar»

Luis Miguel Castillo. / EDU BOTELLA / AGM
Luis Miguel Castillo. / EDU BOTELLA / AGM

Luis Miguel Castillo, árbitro de baloncesto en Liga Endesa e Internacional

SÓCRATES SÁNCHEZMurcia

Luis Miguel Castillo (Murcia, 1980) fue uno de los dos árbitros escogidos para representar a España en el pasado Mundial de baloncesto, donde la selección logró alzarse con el oro. Este graduado de Educación Primaria por la Universidad de Murcia continúa su extensa carrera en el arbitraje, un viaje que comenzó hace veinticinco años y que solo hace sumar éxitos a nivel profesional.

-¿Qué le llevó a sacarse el curso de árbitro?

-Pues yo tenía catorce años, y por ese entonces jugaba al fútbol de portero. Mi hermano, que era árbitro, me propuso apuntarme al curso para así poder sacarme un dinerillo extra para salir los fines de semana con mis amigos, y decidí meterme.

-¿Alguna vez se imaginó estar arbitrando un Mundial de baloncesto?

-Sinceramente no, el arbitraje tiene que ir por fases. Cuando empiezas a arbitrar tu objetivo siempre tiene que ser mejorar para ascender a la siguiente categoría. El año pasado, cuando me designaron para el Mundial femenino en España, fue una sorpresa para mí, ahí pensé que existía una pequeña posibilidad de acudir al Mundial masculino de China.

-¿Cómo ha vivido la experiencia del Mundial?

-De forma apasionante, intenté y conseguí aprovecharla desde el primer día hasta el último que estuve en China. Eso fue la clave del éxito para disfrutar plenamente de esta experiencia. Fue un no parar, con cambio de ciudades en pocos días. La culminación fue llegar a la fase final del torneo arbitrando a Serbia frente a Estados Unidos.

-Después de tantísimos partidos, ¿una anécdota curiosa que recuerde?

-Recuerdo un partido que tuve en Leb Oro. En el descanso, cuando nos íbamos al vestuario, la mascota del equipo nos perseguía haciéndonos burla, e informamos al delegado de campo que la mascota tenía que abandonar el campo por ese hecho. Cuando regresamos del vestuario nos recibieron con abucheos e insultos. Los anotadores nos dijeron, cuando nos acercamos a la mesa, que habían anunciado por megafonía que la mascota en la segunda parte no iba a estar en la pista porque la habían expulsado los árbitros.

-Usted lleva a cabo formación en el Comité Murciano de Árbitros, ¿qué supone tener otro árbitro murciano en la élite del baloncesto español?

-Es una alegría inmensa, conozco a Cristóbal desde que empezó a arbitrar, le hemos ayudado en todo lo que hemos podido y él ha trabajado mucho para llegar hasta ahí. Me enteré cuando estaba regresando de China, tras recibir muchos mensajes.

-Tras su paso este verano por el NBA Summer Camps, ¿sería posible ver a un árbitro español en la mejor liga del mundo?

-Por lo que yo tengo entendido, las puertas de la NBA están abiertas a todo el mundo. Igual que hay jugadores, entrenadores y directivos de cualquier parte del mundo, en el estamento arbitral pasa lo mismo. Para arbitrar en la NBA, hay que empezar en la liga de desarrollo (G-League), que es una competición totalmente diferente, entonces tienes que valorar si te interesa todo el camino que hay que recorrer para poder llegar a arbitrar en la NBA.

-¿Qué le queda por hacer en el arbitraje?

-Seguir disfrutando, aprendiendo y mejorando cada día y cada temporada. Todas las cosas que puedan venir, que sean porque me las merezca y porque consideren oportuno que esté allí.

-¿Cómo se concilia una vida normal con tantos viajes?

-Gracias a la familia. Sin duda, es lo mejor que me ha dado el arbitraje.