MC acepta ahora negociar un gobierno con el PP si Pilar Barreiro deja el Ayuntamiento

José López, de pie, con el número dos de su lista municipal, Francisco Calderón, en la reunión de ayer. /
José López, de pie, con el número dos de su lista municipal, Francisco Calderón, en la reunión de ayer.

José López renuncia a la salida de Francisco Espejo y los 'populares' confían en que la alcaldesa «tome la decisión adecuada» para facilitar el acuerdo

EDUARDO RIBELLESCartagena

Movimiento Ciudadano (MC) se mostró ayer dispuesto a sentarse a negociar con el Partido Popular (PP) la formación de un gobierno municipal, solamente si sus representantes acceden a dejar fuera a la alcaldesa en funciones, Pilar Barreiro. Ésa sería únicamente la primera de una larga lista de exigencias, según explicó su portavoz, José López, al término de una reunión de su ejecutiva en la que se acordó «entrar en conversaciones con todos los partidos». Pero el PP ve en ello una tabla de salvación para mantenerse en el poder, aunque sea en coalición con su máximo azote durante los últimos cuatro años.

Los negociadores del Partido Popular son, oficialmente, el secretario general del Sectorial, Francisco Espejo, y el de Organización, Nicolás Ángel Bernal, ambos concejales electos. Pilar Barreiro, ausente desde el lunes, ha quedado fuera de las conversaciones, lo cual es un primer paso en la dirección que desea López. Él ha sido su principal pesadilla con sus críticas y sus denuncias y personaciones en los tribunales en casos como 'Novo Carthago', en el que la regidora fue imputada, y en la trama 'Púnica', en investigación por la Audiencia Nacional.

La intención inicial de los responsables designados por el PP era negociar tanto con el PSOE como con MC. Así lo confirmó ayer Nicolás Ángel Bernal, quien recordó que su partido «es el más votado y, también por eso, el que debe buscar la gobernabilidad con formaciones que pueden aportar concejales suficientes». «Lo suyo es conseguir un pacto a dos bandas, no a tres», añadió. Por eso no se cuenta con ninguna de las dos nuevas formaciones minoritarias que han irrumpido en el Ayuntamiento. Ciudadanos no entra en los planes, tras quedarse definitivamente sin el cuarto concejal al que aspiraba. Tampoco Cartagena Sí Se Puede, marca blanca de Podemos, que obtuvo tres.

La oferta, en un 'whatsapp'

La oferta de negociación fue transmitida en la mañana de ayer mediante un mensaje privado en las redes sociales. Los populares la dirigieron tanto al PSOE como a Movimiento Ciudadano, sin fijar condiciones previas.

Los socialistas hicieron público su rechazo frontal a las pocas horas. Bernal indicó, al conocer esa respuesta, que «la negativa del PSOE solo deja una posibilidad y estamos dispuestos a ver qué pasa con ella». Ya sabía que MC, lejos de cerrar totalmente la puerta, quiere poner condiciones. «Vamos a escucharlas, por muy difíciles de cumplir que sean. Para levantarse de la mesa siempre hay tiempo», dijo Nicolás Ángel. Ni siquiera la petición de echar a Barreiro espanta a los populares. «Queremos oír todo lo que tengan que pedirnos», aseguró, para añadir que «la decisión sobre su futuro depende de Pilar». A su juicio, la primera edil hará lo que es mejor para el Ayuntamiento. «Si no se ha equivocado en sus decisiones en los últimos veinte años, no se va a equivocar ahora», explicó.

R eunión en Cabezo Beaza

La cumbre más importante de Movimiento Ciudadano en sus doce años de historia reunió a José López con los cuatro nuevo ediles que han quintuplicado la representación del partido, ayer por la tarde, en un despacho del partido en una nave del Polígono Industrial Cabezo Beaza, lejos de miradas indiscretas. La lista de exigencias, que hoy hará oficial López, empezaba por la dimisión de Barreiro. Se trata del primer paso de una «ruptura con el pasado», según ha dicho en repetidas ocasiones.

A partir de ahí, hay aspectos que favorecen el acercamiento. López no ha ocultado nunca su condición de exvotante del PP. Hace meses dirigió una carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para señalar por qué Barreiro no le convenía a su partido. Y le recordó que él venía de una familia con fuertes vínculos con el PP.

A continuación están las exigencias programáticas, que López tiene previsto desgranar hoy en una rueda de prensa. Hasta ahora, una de ellas es el mantenimiento de la estación de trenes donde está. Otro eje es la «apertura de los cajones» para revisar todas las cuentas del Ayuntamiento, empezando por los contratos de servicios como el del agua, que ha sido uno de los caballos de batalla de MC en la última legislatura.

El tercer vértice de las reivindicaciones sería la exigencia de que la futura corporación desarrolle una línea más reivindicativa respecto a la Comunidad Autónoma. La descentralización regional, con la implantación de al menos una consejería (Industria y Turismo) es una parte; la reactivación del Hospital del Rosell a pleno rendimiento, otra.

Posibles alcaldables

A la conclusión de la ejecutiva, José López dejó claras dos cosas. «Yo voy a negociar con todos los que acepten mis condiciones y no quiero ser alcalde», dijo. Lo que sí pedirá es que la persona que acceda a ese puesto, en una hipotética coalición, «no represente el pasado». Si Pilar Barreiro abandona, el edil llamado a sustituirle, por orden de lista, es Antonio Calderón. Pero pese a su buena gestión en la Concejalía de Asuntos Sociales, Calderón carece de perfil político. Así que el turno correría hasta Francisco Espejo, que es precisamente uno de los interlocutores señalados para llevar adelante la negociación.

López ya no exigirá que también Espejo también dimita, como pedía hasta ahora. Pero su cohabitación será complicada desde el momento en que se sienten a negociar y mucho más si finalmente son los dos hombres fuertes del nuevo gobierno. Ambos han mantenido fortísimos encontronazos dialécticos desde que a finales de 2013 el portavoz de Movimiento Ciudadano denunció públicamente que Espejo había comenzado a construirse una casa sin haber solicitado y obtenido a tiempo la licencia que necesitaba.

La administración de la Sociedad Municipal Casco Antiguo y la gestión del contrato del agua también han violentado sus debates. Sin embargo, ayer López no vetó a Espejo, como sí hizo con Barreiro, cuya salida considera irrenunciable.

 

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