Educación STEM para incentivar la vocación en edades tempranas

Andrés Pedreño, María Belén López, Helena Flores, Juan José Almela, Emma Barceló, Juan Luis Pedreño y Pedro Miguel Ruiz, en las instalaciones de 'La Verdad'. / Vicente Vicéns / AGM
Andrés Pedreño, María Belén López, Helena Flores, Juan José Almela, Emma Barceló, Juan Luis Pedreño y Pedro Miguel Ruiz, en las instalaciones de 'La Verdad'. / Vicente Vicéns / AGM

Los expertos señalan la necesidad de fomentar asignaturas científicas y tecnológicas para responder a la demanda de nuevos perfiles profesionales Representantes de distintos ámbitos ponen de manifiesto la importancia de una enseñanza mucho más práctica

BEA MARTÍNEZ MURCIA

La línea que sigue la educación de un alumno es vital para su futuro laboral. Incentivar distintas áreas a lo largo de toda la etapa escolar puede generar que desarrolle aptitudes (lógica, creatividad, memotecnia o lingüística, entre otras) que son en muchos casos determinantes a la hora de elegir carrera y, por extensión, trabajo y vida.

Cuando llega el momento de escoger grado, aquellas ramas relacionadas con las ciencias son muchas veces condenadas al ostracismo. Según el informe 'La educación científica en las comunidades autónomas. Conocimientos y competencias a la luz de Pisa 2015', elaborado por la Universidad Camilo José Cela, solo un 16,3% de los adolescentes contemplan trabajar en carreras de estas ramas, un 4,2% en el caso de las chicas. Con el fin de fomentar estos ámbitos tan determinantes para el desarrollo y la evolución tanto de la sociedad como del sector empresarial, siete expertos de la Administración, la empresa privada y las universidades se dieron cita ayer para dar a conocer, debatir y mostrar los retos de la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en sus siglas en inglés), una metodología que tiene como base el fomento de vocaciones científicas y el espíritu emprendedor, dos aspectos claves para el futuro de cualquier entorno social y económico que se precie.

Durante el foro celebrado en 'La Verdad', moderado por el periodista Daniel Vidal, el director general de Informática, Patrimonio y Telecomunicaciones de la Comunidad, Juan José Almela, hizo un repaso sobre los nuevos desafíos, a la luz de la revolución tecnológica que experimenta el mundo, entre los que remarcó la importancia de la educación para despertar «vocaciones tempranas», pues los estudiantes serán partícipes de un mercado laboral que demandará perfiles relacionadas con unas profesiones que «todavía no existen». En este sentido, Almela quiso incidir en las políticas implantadas desde la Comunidad Autónoma a través de las que «se ha lanzado una estrategia de fomento STEM, con gran cantidad de medidas, en la que han participado numerosas instituciones y organismos. Ha cambiado totalmente la forma de enseñar, ahora es necesario llevar a la práctica el conocimiento adquirido».

Aunque esta enseñanza se centra en los jóvenes en edad escolar, la vicedecana del Grado en Ingeniería Informática, responsable de la Unidad Online y vicerrectora de Enseñanza Virtual de la UCAM, María Belén López Ayuso, remarcó la realidad de un problema que no solo es de futuro, sino que también supone un dilema en la actualidad, porque «hay más ofertas de trabajo que alumnos que puedan cubrirlas, lo que supone un freno a la transformación digital porque no hay profesionales». En el ámbito universitario, López abogó por un modelo en el que sea el alumno el que «vaya confeccionado su propio currículum, un sistema que ya hemos implantado en los títulos propios, pero me gustaría que se pudiera llevar a grados oficiales».

En esta línea se mostró también el experto en transformación digital, economista y exrector de la Universidad de Alicante, Andrés Pedreño, que destacó que solo «aquellas comunidades, instituciones o universidades que se plantean la problemática laboral y hacen estrategias para solucionarlo van a posicionarse de forma ventajosa. Si hay formación en talento, hay STEM y habrá también un efecto llamada de empresas de primer nivel».

A pesar de la creencia de que la automatización supone la pérdida de puestos de trabajo, esta transformación digital del entorno se traduce en reformulación de los existentes, que se hacen menos mecánicos y más específicos, y la demanda de otros nuevos que «podrían llegar hasta 1.250.000 empleos, de los cuales el sistema apenas podrá generar 250.000 en un país con una de las tasas de desempleo juvenil más altas».

El futuro está en el aula

Para el experto Andrés Pedreño, la solución frente a esta situación está dentro de las cuatro paredes de un aula, una afirmación en la que coinciden todos los ámbitos implicados. «No estamos poniendo el foco donde se crean de verdad estos puestos. Si hiciéramos una estrategia para explicar a los chavales de Secundaria y Primaria qué es el pensamiento computacional a través de juegos, tendríamos un efecto revulsivo y no seríamos transformadores digitales, seríamos disruptores, que es a lo que hay que aspirar a ser».

Que el modelo educativo está en desventaja con respecto a la evolución de las tecnologías es una realidad latente para la directora de IT en ABB, Helena Flores, centrada en el ámbito de la digitalización industrial, un sector en el que «cuesta encontrar a personas con los conocimientos que necesitamos». Para Flores, incentivar la aplicación real de la tecnología es la clave para despertar el interés de los más pequeños, que «cuando conectan con la utilidad social que tiene lo que están haciendo es cuando les interesa y les motiva, algo que no está ahora mismo en los colegios. Se sigue enseñando las asignaturas de forma aburrida y no se ve el impacto real de ese aprendizaje».

Por su parte, el decano de Ingenieros de Telecomunicaciones y catedrático de la UPCT, Juan Luis Pedreño, apuntó a la rigidez de los planes de estudio y a la pérdida de la cultura del esfuerzo. «Los planes se deben adaptar a los jóvenes, pero eso no quiere decir que se deba bajar cada vez más el listón», señaló. En otro sentido también destacó la importancia del carácter proactivo porque «las empresas ya no buscan tanto que se tenga un nueve en el expediente, sino que el candidato tenga talento, actitud».

Una plantilla joven

«La edad media de los 400 trabajadores que Capgemini tiene en Murcia es de 28 años». Con este dato, la directora del centro de la firma en la Región, Emma Barceló, recalcó las características de una plantilla muy joven que está, junto a otras empresas, construyendo una revolución en la Región, una comunidad donde Barceló aboga por incentivar el desarrollo tecnológico a través de tres tipos de perfiles: «los que inventan, los que desarrollan y los que tienen que mantener ese desarrollo». Para ella, «la sociedad tiene que ver que todo es tecnología hoy. Hemos pasado de un mundo analógico a otro digital». Como forma de generar esos perfiles, Barceló aboga por una universidad en la que «todas las carreras tengan una parte computacional y de tecnología para aprender cómo poder aplicar esos conocimientos en distintos campos».

En un sentido similar se muestra el Delegado del rector para la Universidad Digital de la UMU, Pedro Miguel Ruiz. Durante su intervención, Ruiz apuntó la necesidad de 'hibridar' titulaciones y centrar la formación no tanto en contenidos, que varían de forma constante, sino en destrezas que «le van a permitir poder trabajar en equipo o ser creativos, por ejemplo», todo ello acompañado de una «educación más práctica, un aspecto que realizamos en nuestros estudios propios». El punto crítico y reinvindicativo lo mostró en las enseñanzas preuniversitarias en las que solicitó «una defensa de este tipo de disciplinas que tiene que verse reflejada a nivel económico tanto de forma nacional como regional. Cambiamos mucho de Ley de educación pero el presupuesto sigue siendo el mismo desde hace bastante tiempo».

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