Educación exige a las editoriales la subsanación inmediata de los errores en los libros de texto

Los servicios de Inspección detectan más fallos en los volúmenes de sexto de Primaria, y la Comunidad reclama que se reediten o se adjunte una fe de erratas

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERESMurcia

Los errores relacionados con la geografía regional detectados en los libros de texto de varias editoriales que estudiarán este curso miles de alumnos de sexto curso de Primaria han soliviantado a familias, partidos políticos, asociaciones y a la propia Consejería de Educación, que no piensa 'tragar' con unos manuales con fallos de bulto impresos a todo color. Los servicios de Inspección de la Administración revisaron ayer los libros de texto de las editoriales más utilizadas en la Región en la asignatura de Ciencias Sociales (de sexto de Primaria) y detectaron más fallos, relacionados en su mayoría con la ubicación en los mapas de los municipios y con sus denominaciones. Tras conocer el informe, Educación solicitó una reunión urgente con los responsables territoriales de las editoriales para pedirles explicaciones. La consejera, Adela Martínez-Cachá, exigirá a las editoriales que subsanen las erratas, bien con libros nuevos, o bien adjuntando una fe de erratas a los manuales.

La Comunidad revisará además los manuales de Ciencias Sociales de otros cursos para comprobar si contienen más fallos, aunque Educación recordó que «los libros deben ser corregidos por las propias editoriales», donde trabajan comités de expertos en todas las áreas que revisan los temarios completos. Las competencias de la Comunidad en esa materia se circunscriben al establecimiento del currículo de todas las áreas por decreto, y que se publica en el Boletín Oficial de la Región. De acuerdo con esos contenidos, los docentes de cada centro escogen los libros de texto -también pueden optar por elaborar ellos sus manuales o utilizar otros recursos- que más se aproximan a esos contenidos y a su manera de impartir la asignatura. La corrección de los manuales compete a las editoriales, lo que no excusa a la Comunidad de revisarlos. Este periódico se puso ayer en contacto con tres de ellas; dos no respondieron a las llamadas y la tercera no tenía constancia de los fallos.

Culpan a la Consejería

El primer error detectado el lunes, y que ha desatado la polémica, fue localizado por varias familias de Cartagena en un libro de sexto de Primaria en el que la ciudad de Murcia aparece situada en la costa y con puerto, en lugar de Cartagena, que no figura. El fallo desató una cascada de indignación que no cesó, especialmente en Cartagena. El concejal de Educación de ese municipio, David Martínez, expresó su malestar por los errores: «En los años que he estado de maestro nunca me he encontrado situaciones como ésta, pero está claro que la Consejería debería haber revisado el contenido antes de que llegaran a los centros y a los propios escolares». El presidente de Movimiento Ciudadano Cartagena fue más allá al hablar de «adoctrinamiento» y acusar a la Comunidad de fomentar un error intencionado. «La presión de los padres ha obligado a la Consejería a echar balones fuera». Además, calificó de «hipócrita» la actitud de la Comunidad al atribuir a la editorial «unos fallos que son responsabilidad exclusiva suya. Cartagena vuelve a salir perjudicada con apreciaciones históricas, identitarias y geográficas que desprenden tintes políticos. Dados los antecedentes, resulta difícil creer que sean desajustes de la editorial, cuando es una decisión política remitir unos contenidos u otros. Estamos ante una de las más nefastas consecuencias del descontrol autonómico de 36 años de adoctrinamiento».

El diputado de Ciudadanos Juan José Molina también pidió cuentas a la Consejería de Educación, que «no debe escudarse en que la responsabilidad de los errores, obvios y muy graves, es de la editorial, ya que la Administración debe revisar los contenidos».

El PP registró una moción en la Asamblea Regional que pide a las editoriales que establezcan mecanismos de control en colaboración con los centros educativos «para evitar errores en los libros para seguir las materias del currículo en clase».

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