Volkswagen convoca de urgencia a los responsables de todas sus marcas para afrontar la crisis de los motores

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El nuevo presidente de SEAT, Luca de Meo, anula su primera intervención pública desde que asumió el cargo

JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Reunión de última hora de las diferentes cúpulas del Grupo Volkswagen para tratar de atajar la crisis de la manipulación de las emisiones en sus automóviles. Los máximos responsables de las marcas del consorcio alemán están tratando durante toda la mañana el nuevo episodio que amplía el escándalo de los diésel a 800.000 vehículos más de los estimados inicialmente, incluidos algunos de gasolina, aparte de los 9,5 millones estimados inicialmente. Ese es el argumento esgrimido por fuentes de SEAT para justificar la ausencia de su presidente, Luca de Meo, en el XXX Encuentro Auto que el IESE desarrolla entre hoy y mañana en Barcelona. Encuentros al más alto nivel le han impedido acudir al que iba a ser su primer acto público tras asumir el cargo el pasado 1 de noviembre.

Nada escapa en estos momentos a la crisis abierta en el consorcio automovilístico alemán en torno a las investigaciones que están llevando a cabo los nuevos reponsables de Volkswagen. El escándalo ha traspasado el tipo de emisiones contaminantes sobre las que se habría no ya manipulado en el programa informático que las mide, sino directamente que se habría mentido en torno a la expulsión de dióxido de carbono (CO2) de sus vehículos. Si se confirma este punto, se podrían cuestionar de nuevo las ayudas PIVE otorgadas en la compra de centenares de miles de vehículos desde 2012. Además, después de que Volkswagen señalara ayer que las nuevas incertidumbres afectan a una mayoría de gasóleo, dio a entender que también se incluirían en la nueva lista modelos de gasolina. Fuentes de la compañía indican que están abiertas todas las posibilidades en cuanto a modelos, marcas, años de producción y tipo de motor y combustible.

En el caso de SEAT, sus responsables explican a este diario que la caída de ventas registradas por la marca en el mes de octubre (sus matriculaciones descendieron un 2,7% frente a la subida del resto de marcas del grupo) se deben a un hecho muy puntual: el fin de la comercialización del modelo Altea, que se ha dejado de fabricar a mediados de año, y que suponía una aportación de unas 700 unidades al mes contabilizadas por la filial cada mes. Sin contar con esta circunstancia, sus ventas habrían aumentado en el décimo mes del año, indican desde la compañía.

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