La droga llega a la Región «en coches caros, a altas velocidades y escoltados»

Marcos Castro, inspector jefe de la brigada provincial de Policía Judicial./Vicente Vicéns / AGM
Marcos Castro, inspector jefe de la brigada provincial de Policía Judicial. / Vicente Vicéns / AGM

El inspector jefe de la brigada provincial de Policía Judicial, Marcos Castro, explica a 'La Verdad' cómo funciona el narcotráfico de la Región y cuáles son las rutas más habituales de entrada

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

La cocaína, el hachís y la heroína llegan a la Región como en una escena de 'Fast and Furious': en coches caros, a altas velocidades, y formando caravanas por vía terrestre, «normalmente escoltados por coches sin carga, por si acaso encuentran alguna patrulla para poder avisar a los demás y que se desvíen, y también con un vehículo sin carga que cierre al grupo, por miedo a los 'vuelcos', como comúnmente llaman a los robos de otras organizaciones», explica Marcos Castro, inspector jefe y jefe de la sección primera de la brigada provincial de Policia Judicial de la Jefatura Superior de Policia de la Región.

Cuando uno quiere imaginarse cuál es el recorrido que realiza la cocaína hasta que llega al consumidor, lo primero que debe tener en mente son las plantaciones de Colombia: «Desde allí, las organizaciones criminales la exportan a Europa, pero el narcotráfico colombiano ha abierto nuevas rutas, antes utilizaba la costa gallega, mientras que ahora el 40% de la cocaína que se consume en los países europeos entra por el puerto de Algeciras».

Una vez en España, comienza la película: «Las organizaciones criminales que se dedican al narcotráfico son como empresas privadas, tienen sus redes de contactos. Trasladan la cocaína a inmuebles ubicados normalmente en grandes ciudades y desde allí la van vendiendo a otras organizaciones más pequeñas, repartidas por España. Cada una de ellas la corta y le va añadiendo otras sustancias, para tener más polvo y ganar más dinero, hasta que la pureza de la coca que llega al consumidor es apenas de un 7 u 8%», explica Marcos.

Competencia en el Estrecho

En los últimos años, la coca se disputa con el hachís la ruta del Estrecho, pero ni siquiera las autoridades pueden hacerse una idea del volumen de polvo blanco que entra a España en esos contenedores. De momento, intuyen que es mayor que en otras épocas, «porque en abril de este año se incautó el mayor alijo de cocaína de la historia de España: 8.740 kilos, y precisamente entraron por el puerto de Algeciras, apenas dos meses después de otro alijo de 6.000 kilos que también se detectó allí», continúa el inspector.

En el caso de la heroína, la ruta es diferente: «Son las mafias turcas las que operan con ella, aunque el opio se produce en Afganistán y Pakistán. Desde allí la trasladan hasta el puerto de Barcelona». Durante mucho tiempo, la heroína ha sido una droga estigmatizada por las sobredosis y los contagios de VIH, «pero ahora se ha vuelto a popularizar y se consume mezclada con otras drogas, aunque de momento su consumo en la Región es mínimo».

Las cifras nacionales hablan de 2017 como el año que más droga se destruyó en España gracias a la labor de los cuerpos de policía: en total, 477 toneladas. «También han aumentado un 115% las intervenciones policiales de cocaína, un 88% las de heroína y casi un 56% las de marihuana».

De momento, la Policía Nacional no tiene constancia de que «desde la Región haya una distribución de cocaína hacia el resto de otras comunidades, Murcia es receptora»; lo que sí se sabe es que, al final, los distribuidores se reparten por «Molina de Segura, la zona las 600 en Cartagena y algunas pedanías de Murcia capital, como El Palmar, La Alberca, o por ejemplo Espinardo, donde hay bastante distribución en el barrio Espíritu Santo».

El negocio de la marihuana

Lo que sí se ha detectado desde la Policía Nacional en los últimos años ha sido un aumento en las plantaciones de marihuana por toda la Región. Por sus condiciones climáticas, España es uno de los mejores países donde cultivarla y desde donde exportarla, también en caravanas de coches de lujo, hacia el resto de Europa. «En este ámbito, España es uno de los países exportadores más importantes del mundo porque la marihuana que se produce aquí tiene una gran calidad. Aunque el tráfico mayorista de esta droga pertenece a los países de Europa del Este», cuyas mafias invierten entre 60.000 y 100.000 euros para montar aquí sus cultivos. «Eso sí, a nivel minorista, el menudeo es español».

El negocio parece ser tan rentable que «las antiguas organizaciones criminales que se dedicaban al tráfico de hachís han mutado y ahora se dedican a la marihuana». Para explicar este fenómeno, el inspector señala varios factores: «Por un lado, el coste de producción es muy bajo y el rendimiento es altísimo, llegando a producir hasta unas cinco o seis cosechas al año. A esto se suma que, al gozar del apoyo social y estar considerada como una droga blanda, las penas son casi simbólicas, es muy difícil entrar en la cárcel por un delito de estos».

Alrededor de estas organizaciones afincadas en la Región «hay una buena estructura y una gran jerarquía. Normalmente crean mucha seguridad alrededor de los cultivos, para evitar robos de otras bandas. Se alquilan naves industriales o inmuebles en zonas rurales, alejados de la presencia policial, y siempre dejan a un guardián que se encarga de la finca, que en algunas ocasiones puede ser hasta el propietario del inmueble o del terreno». Para descubrir estas plantaciones, la policía intensifica cada vez más los contactos con las asociaciones de vecinos, «porque ellos pueden colaborar con nosotros y avisarnos del olor en según qué zonas. Aunque también a veces se pillan por un consumo desorbitado de luz o incluso por caídas del servicio de las que la policía tiene constancia por la información que llega desde las compañías eléctricas».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos