La doble mutación del negocio de la droga

Un policía de la Udyco revisa las fotografías de una incautación de cocaína. / EDU BOTELLA / AGM
Un policía de la Udyco revisa las fotografías de una incautación de cocaína. / EDU BOTELLA / AGM

Los narcos se especializan en el robo de estupefacientes a otras bandas y en el cultivo de marihuana. Los expertos señalan a la Región como el gran huerto europeo del cannabis, junto a Granada y Almería

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

Marihuana, cocaína, hachís, drogas de diseño y heroína. Son, por ese orden, las principales sustancias estupefacientes con las que más se trafica en la Región. Pero el negocio ha cambiado. Por un lado, lo ha hecho el perfil de muchas bandas de narcos que tradicionalmente distribuían cocaína y ahora se han pasando a la marihuana, el 'oro verde', debido a su gran rentabilidad y a las penas de cárcel más bajas a las que se exponen. «Un traficante detenido con un kilo de cocaína se enfrenta al doble de años de pena que otro al que arresten con un kilo de marihuana», explica un inspector de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Policía Nacional de Murcia. En todo caso, para que la condena sea considerable debe haber una investigación detrás que relacione al detenido con una banda organizada.

Según este experto, la Región está considerada, junto a Almería y Granada, el gran huerto europeo de la marihuana. La 'maría' ha derrocado a la cocaína como la droga que más se consume y con la que más se trafica. Gracias al clima, se cultiva al aire libre en grandes extensiones de terreno, en invernaderos y fincas de la Región. El otro cultivo, el tipo 'indoor', se realiza en naves y casas particulares. Al producirse de forma autóctona, los costes y los riesgos del transporte desaparecen, algo que sí ocurre con la 'coca'. Su rentabilidad es otro de sus puntos a favor. La gran demanda de 'maría' procede de dentro y de fuera de la Comunidad. Se 'exporta' al resto del país y a Europa. En España su coste es de 2.500 euros el kilo. Sin embargo, el precio se eleva a más del doble, 6.000 euros, si se vende en Inglaterra; y por nueve, 23.000 euros, en los países nórdicos.

«La marihuana es la principal droga con la que se trafica en la Región porque cualquiera puede cultivarla individualmente. Con tres o cuatro lámparas y unos cuantos útiles, una persona puede tener varias macetas en tu casa. Por su parte, los grandes traficantes que gestionan plantaciones no asumen riesgos y suelen pagar mil o dos mil euros a un chaval para vigilar los cultivos, para que, si hay una redada, él se coma el marrón», explican fuentes policiales.

La cocaína hace un viaje más largo y con más riesgos. Llega desde Sudamérica y entra por los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona. Una de las formas más habituales para introducirla es a través de una empresa que contacta con otra compañía al otro lado de Atlántico, y entre la carga legal meten la droga en los contenedores. Otra modalidad menos costosa es la del uso de los 'ganchos ciegos'. En este caso, lo único que se precisa es la colaboración de empleados o funcionarios corruptos para que abra el contenedor, introduzcan la coca en bolsas o mochilas y vuelva a cerrarlo con precintos gemelos a los originales.

Una vez entra a España por los puertos, los traficantes de la Región mantienen contactos principalmente con organizaciones de Madrid y Valencia, a donde viajan los coches lanzadera para traerla. «Suelen comprar unos 4 o 5 kilos por viaje. El kilo se paga a 32.000 euros, así que al mes pueden mover medio millón de euros», advierte el mando de la Udyco.

Enfrentamientos a tiros

Otra de las transformaciones que ha sufrido el mercado de la droga es el perfil de las bandas de narcos. En los últimos tiempos muchos grupos se han especializado en realizar 'vuelcos' o robos de droga a organizaciones rivales. «Se trata de un negocio redondo porque suelen tener éxito y, además, no se denuncia. Por ese motivo, es imposible saber cuántos se producen», explica el investigador.

Los enfrentamientos violentos entre bandas se han incrementado. Ocurrió el pasado 6 de mayo en la pedanía murciana de Cabezo de Torres, donde se produjo un tiroteo entre dos grupos rivales. Uno de etnia gitana y otro de origen magrebí, y se inició por el cobro de un impago por parte de los segundos. Otra disputa, esta vez con resultado de muerte, ocurrió en la población muleña de Yéchar 20 días antes. En esta ocasión, el motivo fue el intento de robo de unas cien plantas de marihuana que la víctima cultivaba en una casa aledaña a la suya. Tres encapuchados llegaron a su vivienda de madrugada haciéndose pasar por policías y le dispararon para arrebatárselas. «Suelen ir bien armados», detalla el experto en la lucha contra el narcotráfico. Para lograr su objetivo, las bandas actúan con extrema violencia.

El pasado 22 de mayo, una persecución policial desde Alicante a Beniel destapó la presencia en la Región de otra de estas formaciones delictivas. En este caso, la banda intentó sustraer la droga a otro grupo de narcotraficantes en la localidad alicantina de Monforte del Cid. Fue entonces cuando se desencadenó el tiroteo, en el que una persona resultó herida. En este caso, el refrán sería 'perro come perro' y «les merece la pena porque 'levantar' 2.000 kilos de hachís reportan 3 millones de euros. Las cuentas salen», enfatiza.

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