La discapacidad hace la fuerza

Algunos de los usuarios de la residencia de Apandis juegan al dominó./P. Alonso / AGM
Algunos de los usuarios de la residencia de Apandis juegan al dominó. / P. Alonso / AGM

Cinco madres se unieron hace veinticuatro años para crear la asociación Apandis, en la que conviven «como en casa» casi un centenar de usuarios

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

Incansables, inconformistas y luchadoras como «leonas». Así son las cinco madres que, hace ahora 24 años, decidieron unirse para crear Apandis, la Asociación de Padres con Hijos con Discapacidad de la comarca de Lorca. Por aquel entonces, «nuestros hijos tenían cuatro o cinco años y todavía iban al colegio Pilar Soubrier, y a pesar de que estarían allí hasta los 18 o 19, a nosotras ya nos preocupaba a dónde irían después, qué íbamos a hacer con ellos una vez que acabasen la educación obligatoria», recuerda Marita Arcas, una de las fundadoras y actual coordinadora de servicios de Apandis. La parálisis cerebral de su hija, Marita Díaz, nunca detuvo a esta madre, más bien espoleó su carácter batallador: «Empezamos en un local en el que ni siquiera teníamos agua caliente y hacíamos nosotras el transporte en nuestros coches. Como solo éramos cinco madres, nos cogimos un listado de familias de la comarca de Lorca que tuvieran algún miembro con discapacidad intelectual, y fuimos llamando puerta por puerta para informar a los padres de lo que estábamos creando», recuerda. Poco después, alguien les regaló una furgoneta «y ahí ya cogimos más categoría, íbamos con más caché», ríe Fina Soto, madre de José Ramón Teruel y otra de las 'leonas' del clan.

«No íbamos a rendirnos»

Pocas de ellas se imaginaban entonces que Apandis lograría ser uno de los mejores centros para personas con discapacidad intelectual de la Región. Salvo Antonia García, que demuestra con firmeza su fe en el proyecto inicial: «Yo sí creía en que pudiéramos conseguir lo que tenemos hoy, porque nunca hubiéramos tirado la toalla, no íbamos a rendirnos», recuerda la madre de Natalia García. En total, 95 usuarios disfrutan de las instalaciones de la asociación ubicadas en La Hoya. Un número que ha crecido con la reciente apertura del centro de día específico para autistas, hace un par de semanas, y al que ya asisten ocho usuarios. El crecimiento del centro continúa imparable, por eso los obreros son habituales por los pasillos de Apandis. «Sobre todo con intención de ampliar la residencia, porque inevitablemente es algo que tendrán que acabar utilizando muchos de nuestros hijos», explica Arcas. En las habitaciones de la residencia, que actualmente cuenta con 15 plazas, se respira «amor, libertad y cariño», al menos con esas tres palabras define Soto el trabajo de los profesionales que cuidan a los socios de Apandis «como si estuvieran en su propia casa». Tanto es así que incluso celebran asambleas para decidir qué actividades quieren realizar los residentes durante la semana. Arcas recalca la importancia que tenía para ellas «crear un centro gestionado por las familias, al que puedas venir a ver a tu hijo sin llamar y a cualquier hora, y en el que ellos también tuvieran voz y voto».

El taller de habilidades laborales de la asociación ha conseguido un empleo con apoyo a dos usuarios

Casi 40 voluntarios dedican su tiempo a realizar actividades de ocio con los socios de Apandis

Muchos agradecimientos surgen al relatar la historia de esta asociación, como el que profesan estas madres a Miguel Navarro, exalcalde de Lorca, «que siempre nos apoyó y se volcaba con nosotras en todo lo que podía»; o a Pedro Arcas, el presidente de Apandis desde 2014 «que se ha dejado la piel en esto»; o a Chelo Fernández, directora del centro de día, «sin la que nada tendría sentido». Hace nueve años que Apandis se convirtió en un centro concertado por el IMAS, aunque si las madres fundadoras pudieran realizar una sola petición al Gobierno regional, seguramente sería «la garantía de que nuestros hijos se quedarán aquí».

Las cifras del éxito

Una de las labores de Apandis es conseguir la inclusión en sociedad de las personas con discapacidad. Por ello, en su centro de día se realizan talleres de habilidades laborales con el objetivo de preparar a sus chicos para las ofertas de empleo destinadas a ellos en el mercado laboral. Los talleres de Apandis han logrado la inserción de dos de sus usuarios, a través de programas de empleo con apoyo, en McDonalds y en el Hospital Virgen del Alcázar, así como la realización de prácticas laborales de dos usuarios más en Carrefour y en el Hospital Rafael Méndez. Proapedi es el nombre del centro especial de empleo de Apandis, en el que los usuarios aprenden competencias de jardinería, limpieza, gestión de residuos... Gracias a él, también una treintena de personas con discapacidad intelectual trabajan en el mantenimiento de las instalaciones del centro de día.

 

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