«Me dijo: 'Mamá, tengo miedo'»

La Fiscalía reitera la petición de casi 14 años de prisión para un boliviano acusado de la violación de una menor de 12 años

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍA

Negó todo lo que había declarado en sede judicial a lo largo de la investigación y afirmó que lo que en realidad ocurrió es que la menor, de 12 años de edad, se enamoró perdidamente de él, pese a sus 35 años. «La niña se encaprichó», sostuvo ayer en la Audiencia Provincial el acusado, Johnny H. B. R., un boliviano a quien se le atribuye una agresión sexual continuada contra la niña. «La conocía de vista porque yo iba a casa de sus padres, ya que allí vivía un amigo mío», precisó acerca de cómo conoció a la chica.

Durante la vista oral apuntó que, a partir de ese momento, la menor «contactó conmigo por Facebook». Y volvió a insistir en que era ella «quien me mandaba mensajes». Tales argumentos le valieron una reprimenda de la representante del Ministerio Público, quien le recordó que estaba ofreciendo una versión bien distinta a la que declaró en sede judicial en marzo de 2017. «Yo contesté en ese momento a la señora juez y usted ahora me está haciendo otras preguntas», se justificó el acusado.

La investigación se inició cuando los padres de la menor denunciaron los supuestos abusos sexuales en la Guardia Civil, después de descubrir que la niña tenía un móvil que supuestamente la había regalado Johnny. Pero este lo negó. «No le regalé nada».

La niña se autolesionó varias veces y anunció que se iba a suicidar Las psicólogas concluyen que ofrece una versión «probablemente creíble»

El boliviano explicó que sus hijas iban al mismo instituto que la víctima y que un día, cuando acudió a recogerlas, la menor le pidió el terminal. «Ella quería hacer una llamada y se lo dejé». La chica, según el relato del acusado, no le devolvió el teléfono e incluso trató de comprárselo. «Me ofreció 50 euros». Su abogado defensor, Francisco José Bedia, le preguntó por qué no denunció la sustracción del móvil y Johnny explicó que «le dije que hablaría con sus padres, pero ella me pidió que no lo hiciera porque tenía problemas en casa».

También negó los supuestos encuentros clandestinos con la menor a la salida del instituto, en una cochera donde en apariencia la besó.

«No hubo contacto físico», dijo para defenderse de uno de los dos episodios de índole sexual que le atribuye la Fiscalía. El primero, en noviembre de 2016, en casa de una anciana a la que cuidaba la madre de la niña, y donde Johnny supuestamente condujo a la menor hasta una habitación. Tras preguntarle si alguna vez había mantenido relaciones sexuales, y responderle la chica que no y que no quería mantenerlas, presuntamente la empujó sobre la cama, la cogió de sus manos y la penetró.

Para el segundo episodio ofreció una respuesta más amplia y con coartada. La fiscal sostiene que se llevó a la menor en su coche a la Santa de Totana, el día de San Valentín de 2017. Y allí le regaló unas pulseras y unas flores para seguidamente, según la acusación, besarla y tocarle los pechos, nalgas y genitales. «Ese día estuve con mi esposa porque teníamos que llevar a mi hija al médico. Después me llamaron del trabajo para decirme que estaba despedido y me fui al sindicato», adujo.

El magistrado Abdón Díaz ordenó que se desalojase la Sala durante el testimonio de la menor. Cuando se retomó la audiencia pública, le tocó testificar a la madre de la víctima y admitió que seguía sin digerir lo ocurrido. «Mi marido le encontró un móvil a mi hija. Ella dijo que era de Johnny. Solo lloraba. Yo no creía que un paisano podía hacerle eso».

Informes forenses

La mujer afirmó que no sabe dónde pasó su hija el día de San Valentín de 2017. «Esa noche la buscamos y no la encontramos por ningún sitio». Cuando su niña regresó a casa no le aclaró con quién estuvo ni qué había hecho. «Me dijo que no me lo podía contar: 'Mamá, tengo miedo'», fueron sus palabras. A partir de esa fecha, la menor sufrió ataques de ansiedad que la llevaron a urgencias. Y se autolesionó y llegó a decir que se iba a suicidar.

Dos psicólogas del Proyecto Luz afirmaron que la víctima ofrece «una versión probablemente creíble». Incluso subrayaron que posiblemente se ha guardado detalles de lo sucedido. «Tiene mucho malestar y no quiere hablar; hay un vínculo afectivo». Los médicos forenses indicaron que le habían detectado un desgarro del himen a la menor, pero no pudieron confirmar que fuese penetrada. Pese a ello, la fiscal insistió en solicitar una pena de 13 años y 8 meses de cárcel.

Francisco José Bedia, abogado de la defensa, reclamó la absolución de su cliente porque «no hay una prueba objetiva que demuestre el relato».

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