Detectan pérdidas de 10 litros de lluvia y nieve por metro cuadrado en el río Segura

El río Segura, a su paso por la ciudad, en una imagen de archivo./JAVIER CARRIÓN / AGM
El río Segura, a su paso por la ciudad, en una imagen de archivo. / JAVIER CARRIÓN / AGM

Además, especialistas en Geografía y Física de la Universitat de València han detectado pérdidas de 50 litros en el Júcar

EFEValencia

Especialistas en Geografía y Física de la Universitat de València han detectado pérdidas de lluvia y nieve de 10 litros por metro cuadrado de promedio en el río Segura y de 50 en el Júcar desde mediados del siglo XX. En el Júcar supone una reducción de hasta el 20 % en la cabecera, según una investigación que analiza ambas cuencas publicada en el International Journal of Climatology.

Según un comunicado de la Universitat de València, el grupo de investigación está conformado por los profesores Javier Miró, María José Estrela, Vicente Caselles e Igor Gómez, de los departamentos de Geografía (Facultad de Geografía) y de Física de la Tierra y Termodinámica (Facultad de Física).

La novedad de este estudio reside en la gran densidad de información espacial (890 series) que se ha podido procesar, muy superior a estudios anteriores, gracias al uso de nuevos procedimientos metodológicos, lo que ha permitido estudiar el cambio climático en curso con mucho mayor detalle espacial. Por ello, ahora se ha podido precisar qué está ocurriendo exactamente en las cabeceras que alimentan las cuencas del Júcar y Segura, donde anteriormente no había suficientes datos.

Los resultados indican que no predominan tendencias significativas en el litoral, pero sí se han detectado importantes tendencias negativas en las cabeceras interiores, caso del nacimiento del Segura y, sobre todo, en el caso del nacimiento del Júcar y sus principales afluentes, como el Cabriel.

El caso del Júcar es especialmente grave ya que en cabecera registra una pérdida del 20 % de la precipitación anual, justo en el sector adyacente al Alto Tajo, y de al menos el 10 % o 15 % en todo el resto del interior y centro de la cuenca. En el lado contrario, las precipitaciones se mantienen o incluso aumentan muy puntualmente hacia el sur del Golfo de Valencia, relacionadas con lluvias torrenciales y temporales de Levante.

Además, de forma generalizada en ambas cuencas, aumenta la duración de las rachas secas (número de días consecutivos sin llover) y disminuye la frecuencia de lluvias moderadas (más beneficiosas) en favor de las extremas.

En el Alto Júcar, polo húmedo donde se exceden los 1.000 litros anuales, se registra una pérdida que excede los 200 litros anuales (pasa de tener una media de unos 1.000-1.200 litros a una media de 800-1.000 litros). Justo en el nacimiento del Júcar, donde mayor precipitación anual se recibe y muy cerca de donde también nace el Tajo, la pérdida incluso es cercana a 300 litros anuales.

La pérdida también alcanza los 100 litros anuales en el Alto Segura, el corredor entre Albacete y Yecla, puntos del norte de Castellón y otros puntos del interior de la cuenca del Júcar. Pérdidas entre 50 y 100 litros también se registran en gran parte del área del río Vinalopó.

Destaca en el lado contrario, un aumento de la precipitación anual de casi 100 litros en puntos cercanos a la desembocadura del Júcar, en concreto entre Alzira, Cullera y Tavernes de Valldigna, y aumentos más débiles en otros puntos del sur del Golfo de Valencia y del extremo norte de Alicante, así como en puntos de la cuenca media del Segura y en su desembocadura. Sin embargo, la mayoría de estos incrementos puntuales no son estadísticamente significativos debido a la elevada torrencialidad e irregularidad interanual de estas lluvias.

Por otro lado, la racha máxima de días consecutivos sin llover que normalmente acontece en un año se ha incrementado en unos 10 días en promedio en ambas cuencas. Además, las estaciones del año que registran tendencias negativas más acusadas en la precipitación son el verano, seguido del invierno. Las tormentas típicas de verano están disminuyendo en su época natural (verano) mientras que aparecen cada vez más en primavera y otoño.

Según la Universitat de València, estos resultados son de «extraordinaria importancia» para una correcta planificación futura de las políticas hídricas y de ordenación territorial en la Comunitat Valenciana y Murcia.

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