Desembarco electoral

Sorprende el aluvión de fichajes de entrenadores de baloncesto, periodistas, ejecutivos, militares de alta graduación... Que tantos hayan descubierto repentinamente su vocación de servicio público a través de la política no tiene fácil explicación

Alberto Aguirre de Cárcer
ALBERTO AGUIRRE DE CÁRCER

Este lunes, el mismo día en que los partidos políticos harán pública la lista completa de sus candidaturas a las generales y las europeas, 'La Verdad' y el resto de medios del grupo Vocento publican un sondeo electoral del 28 de abril con 7.500 encuestas realizadas en todo el país. Una muestra estadística que casi triplica a la del último barómetro del CIS, lo que permite proyectar, con las lógicas cautelas por la gran volatilidad del voto a falta de más de un mes, una posible distribución de escaños por circunscripción. Se trata de una foto fija que refleja tendencias de voto por territorios para unas elecciones al Gobierno de España que, con toda seguridad, dada la fragmentación partidista, se decantarán en el esprint final hacia las urnas. Hoy, 'La Verdad' anticipa los resultados regionales de esta encuesta nacional acometida por la empresa demoscópica GAD3. En base a 400 encuestas, esta cata demoscópica en la Región de Murcia arroja un empate virtual entre PPy PSOE en escaños, una notable dispersión del voto que hasta hace poco dominaban los populares y una fuerte irrupción de Vox en el escenario regional.

Todas las fuerzas salen a ganar y para ello han reclutado para sus filas a muchas caras nuevas de la sociedad civil. En su recomendable libro 'El retorno de los chamanes', Víctor Lapuente, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Gotemburgo, recuerda que todos los políticos quieren conseguir el poder, «pero unos se pueden considerar más 'policy seekers' (buscadores de políticas) y otros más 'office seekers' (buscadores de cargos)». Los Verdes, por ejemplo, se han consolidado en los últimos años en Europa con una inequívoca orientación a la búsqueda de políticas, no de cargos. De ahí que cuando eran necesarios para formar coaliciones de gobierno, en Alemania o Suecia, su colaboración siempre fue a cambio de implantar programas medioambientales. Hasta ahora podría decirse que Ciudadanos y su líder Albert Rivera eran también buscadores de políticas. Condicionaban sus apoyos a pactos en materia de regeneración democrática, no a la consecución de sillones. En la Región de Murcia, por ejemplo, pudieron reclamar su entrada en el Gobierno popular de Pedro Antonio Sánchez, pero optaron, como en otras comunidades, por dar apoyo parlamentario a cambio de un pacto anticorrupción y bajar impuestos. En el caso opuesto nos encontramos a Podemos y su asalto a los cielos. En 2016, como contraprestación a un posible gobierno con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias pidió la vicepresidencia del Gobierno, la mitad de los ministerios, el CIS, el CNI, RTVE... La gran novedad de estas próximas elecciones generales, autonómicas y municipales es que todos los partidos aspiran al bastón de mando. La otra novedad es la gran cantidad de personas de la sociedad civil que han decidido fichar por los distintos partidos en el momento de peor consideración social de la actividad política. Personalmente creo que es positivo que los partidos se nutran de profesionales de distintos ámbitos, aunque debo confesar que llevo semanas estupefacto ante el voluminoso desembarco de exentrenadores de baloncesto, exmilitares de alta graduación, periodistas, empresarios, ejecutivos, médicos... en las listas electorales. Que tantos hayan descubierto repentinamente su vocación de servicio público a través de la política, en el más ingrato momento para ejercerla, no tiene fácil explicación. Tampoco es que sean muy comprensibles los criterios elegidos por las distintas fuerzas para efectuar estas incorporaciones y diseñar sus alineaciones electorales. En muchos casos, el exceso de 'marketing' político ha rozado la frivolidad. Ciudadanos buscaba mujeres para sus listas, tuvieran o no proyecto. Vox se ha afanado en reclutar exmilitares de alta graduación. De PP y PSOE lo más destacable es que mientras fichaban fuera purgaban dentro, a 'marianistas' y 'susanistas'. Solo Podemos ha sido más noticia por los que se le van que por los que le llegan.

¿Cuántos desembarcan en los partidos buscando un cargo público y cuántos vienen buscando aplicar políticas pensando en el interés general? ¿Cómo distinguir a los que solo persiguen acomodo en un confortable sillón para los próximos cuatro años de los que quieren mejorar la vida de los demás? Los periodistas somos personas curiosas entrenadas para desconfiar. Algunos, con el paso de los años, desarrollan incluso un olfato muy fino para detectar arribistas. Pero como esta es una profesión que debe basarse en el análisis de los hechos, lo obligado es guardarse las impresiones personales y dar un voto de confianza a los recién llegados. Aunque la savia nueva que llega al ruedo político no parezca muy rutilante, a la vista de sus trayectorias personales y profesionales, solo por sus obras en esta nueva faceta pública los conoceremos. Quién sabe. Las serendipias a veces también se dan en política.