César Noval: «Mis pacientes 'trans' son héroes»

César Noval, el viernes en la clínica Galena, en Murcia./ ENRIQUE MARTÍNEZ BUESO
César Noval, el viernes en la clínica Galena, en Murcia. / ENRIQUE MARTÍNEZ BUESO

El médico valenciano, que llevó a cabo un proceso completo de reasignación de sexo en 17 horas, ficha por la clínica Galena César Noval Font

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

César Noval Font (Lérida, 1987) era hasta hace quince días un cirujano plástico reputado pero anónimo para el gran público. Todo cambió con una multitudinaria rueda de prensa en la que anunció la primera reasignación completa de sexo a un hombre 'trans' realizada en España en una sola jornada de quirófano. Un auténtico maratón quirúrgico que se llevó a cabo en Valencia y que permitió culminar en 17 horas un proceso que habitualmente requiere de sucesivas intervenciones a lo largo de los años. Un amplio equipo de especialistas en Cirugía Plástica, Maxilofacial, Urología y Ginecología se fue turnando para realizar una histerectomía (extirpación de los órganos sexuales femeninos) una mastectomía, una masculinización facial y, finalmente, una faloplastia (reconstrucción del pene). El resultado fue un éxito y el paciente, de 29 años, está plenamente recuperado. Desde que se hizo público este hito, todos los focos se han dirigido a este joven cirujano, catalán de nacimiento pero valenciano de adopción, que trabajó para grandes hospitales de España y Estados Unidos hasta que se lanzó a abrir su propia clínica en la ciudad del Turia. Ahora, ha empezado también a operar en Murcia gracias a un acuerdo con la clínica Galena. Allí recibió, este viernes, a 'La Verdad'.

«No hay que entenderla [la transexualidad] como una enfermedad; junto con asociaciones LGTBI estamos tratando de que se deje de considerar como tal»

-¿Cómo pudieron, en 17 horas, llevar a cabo un proceso que habitualmente se extiende a lo largo de los años, con hasta cuatro intervenciones quirúrgicas diferentes?

-La intención en este caso era que el paciente no tuviese que pasar por esas cuatro intervenciones, sobre todo no por el aspecto médico, sino por las implicaciones psicológicas. Hablamos de pacientes que llevan mucho tiempo esperando la cirugía, pacientes que han sufrido mucho a nivel personal, social y familiar. El hecho de someterse a cuatro operaciones separadas hace que después de cada una de ellas, en lugar de disfrutar de la mejora conseguida, estén pensado ya en la siguiente. Hace ya algo más de un año hicimos la primera cirugía completa de mujer 'trans', con aumento de pecho, feminización facial con rinoplastia y vaginoplastia con extirpación de los órganos sexuales masculinos. Vimos que el resultado había sido muy bueno, y durante seis meses estuvimos buscando a un paciente [hombre 'trans'] que presentase unas condiciones de salud y psicológicas perfectas para someterse a este proceso. La verdad es que ha sido un éxito.

-¿La reasignación sexual de mujeres 'trans' suele ser más habitual?

-Sí, el ratio a nivel mundial es de diez a uno. La cirugía masculina es mucho más compleja, y hay muchos hombres 'trans' que no completan la reasignación sino que se limitan a tratamiento hormonal. Generalmente se hace la mastectomía y la histerectomía, pero la faloplastia es muy compleja. Es muy importante que ellos entiendan lo complejo que es, las complicaciones potenciales. Hay muchos que deciden soslayar la parte quirúrgica.

-¿Por qué es tan complicada la faloplastia?

-La faloplastia consiste en crear un nuevo pene en la zona íntima masculina. Lo que hacemos es coger la piel del brazo -del antebrazo concretamente- los nervios, las arterias, las venas y algo de grasa. Eso lo trasladamos a la zona íntima, y construimos un pene que tiene que funcionar con unas nuevas arterias. Hablamos de una sutura microquirúrgica de un milímetro y medio de diámetro, algo técnicamente complejo. Pero sobre todo hablamos de que tiene que funcionar, tiene que conseguirse la micción en bipedestación [de pie]. Eso es difícil y nos genera muchas complicaciones, las más frecuentes son pequeñas fístulas uretrales. De hecho, este paciente tuvo una fístula uretral aunque se resolvió espontáneamente. Luego hay complicaciones mayores, incluida la pérdida del pene. Después de estar construido y funcionante, puede perderse con el tiempo.

«Hablar de cambio de sexo es un enfoque frívolo. El paciente al que operamos no era una mujer; era un hombre con genitales femeninos»

-A raíz de esta intervención tan mediática se están escribiendo y diciendo muchas cosas. ¿Hay desconocimiento, confusión, a la hora de abordar estos tratamientos y la realidad de las personas transexuales?

-Hay tanta confusión que estuve en un programa de televisión hablando sobre esto y un contertulio me preguntó si un hombre 'trans' era homosexual o heterosexual, cuando eso [la orientación sexual] es algo totalmente independiente [de la identidad de género]. Al final, la condición 'trans' es el hecho de nacer en un cuerpo que a nivel genital, y fenotípicamente, no se adscribe con tu sentimiento. Simplemente hay que hacer una adecuación en los genitales, nada más allá. Hay un desconocimiento social enorme, quizá porque se ha ocultado, quizá incluso porque lo hemos escondido. Compañeros suyos de televisión me comentaban la posibilidad de hacer una entrevista al paciente al que intervenimos. Como él no quería que su entorno, más allá del cercano, conociera que se había sometido a la cirugía, me hablaban de sacarlo oculto, o con la voz en 'off', cuando eso es algo totalmente erróneo. No hay que ocultar nada porque no hay nada malo; al revés, son héroes. Sufrir todo lo que han sufrido y pasar todo lo que han pasado; hasta que no conoces a alguien que ha tenido esa experiencia vital y formas parte de ella no eres consciente de lo que les supone. Hay una desinformación y un desconocimiento muy grandes, pero yo entiendo que en las próximas generaciones esto irá cambiando.

-¿Cómo es su relación con estos pacientes que, como usted dice, han pasado por situaciones tan difíciles?

-La relación personal es muy, muy cercana. Si ya con cualquier paciente tienes una relación directa, y más aún en la actividad privada porque por suerte tienes más tiempo para proporcionar un plus de cercanía, en este caso podemos elevarlo al máximo. Son pacientes que necesitan mucho que estés cerca de ellos. Pasan por cirugías muy importantes y por tanto hay más complicaciones, más dudas, más miedos.

«Nuestra intención era evitar cuatro cirugías distintas por las implicaciones psicológicas. Hablamos de personas que han sufrido mucho a nivel social y familiar»

-Hablando de prejuicios, hay gente que sigue creyendo que esta cirugía es algo accesorio, casi como un capricho. Hay quien cuestiona por ello que sea financiada por el Sistema Nacional de Salud.

-Esto no hay que entenderlo como una enfermedad, eso es un error. Junto con asociaciones LGTBI, estamos tratando de que se deje de considerar como tal. Hay propuestas de ley, en este sentido, que empiezan a ser muy interesantes [la Asamblea Regional aprobó una Ley de Igualdad LGTBI que despatologiza la transexualidad]. Pero, dicho esto, sí que es verdad que es algo que genera una incapacidad tal en los pacientes que no tiene nada que ver con la estética, no tiene nada que ver con la imagen personal. Tiene que ver con el sentimiento, con la sensación de que tu presencia corporal no se corresponde con tu realidad. Siempre pido que no se hable de 'cambio de sexo', o del 'paso de mujer a hombre'. Eso es un enfoque frívolo. En este caso que nos ocupa, el paciente era un hombre con unos genitales femeninos. Hemos modificado esos genitales para que sean de hombre, pero él no era una mujer. Era un hombre que llevaba quince años esperando a poder operarse, vivía como hombre desde muy jovencito. En el momento en que cambiemos ese concepto, la gente entenderá que esto no es un capricho.

-Hay una tendencia a considerar que la cirugía, siendo importantísima para muchos pacientes, no es necesariamente el elemento fundamental del proceso. Incluso hay personas transgénero que deciden no pasar por el quirófano.

-Me parece fantástico, al final cada paciente tiene que entender su situación personal. Es importante que entiendan que no es invalidante [el hecho de que los genitales no se correspondan con su identidad de género]. No tienen que paralizar su vida hasta la cirugía. Pero sí es cierto que el nivel de, digamos, entendimiento personal que alcanzan una vez operados, es mucho mayor.

«En EE UU la gente está orgullosa de una cirugía plástica; en Europa lo escondemos. Hay que cambiarlo»

- Además de cirujano es árbitro. ¿Qué es más difícil: ejercer de linier en el campo o dirigir un quirófano?

-Sin duda es más difícil operar, absolutamente. Aunque dirigir un quirófano es muy sencillo, de hecho yo no lo dirijo: soy el último. Lo importante son los celadores, las auxiliares, las enfermeras, el anestesista y, el último, yo. Sin los demás yo no puedo hacer nada, así que ahí no diriges.

-¿Cómo cree que reaccionaría la afición ante un árbitro 'trans', o un jugador 'trans'?

-Seguramente los habrá. Quizá no los conocemos porque es cierto que el deporte tiene una estructura social y un componente de masculinidad a veces excesivo, una identificación con valores que no son socialmente reales. De hecho, es sorprendente el número de deportistas gais y lesbianas que tenemos no en España, sino en el mundo. Hay que dar un paso a nivel educacional. Seguro que hay jugadores 'trans' y jugadores con diferentes orientaciones sexuales.

-¿El personal sanitario está concienciado e informado sobre la realidad de hombres y mujeres transexuales?

-Yo creo que no. No es que el personal sanitario no esté concienciado, sino que hay una falta de formación en este aspecto. Yo mismo durante la carrera no lo toqué en ningún momento, y durante la formación como cirujano plástico es muy raro que llegues a realizar o incluso a ver este tipo de cirugías. Entiendo que al final la medicina es muy amplia, la enfermería es muy amplia, y hay muchísimos temas que tratar. Pero quizá, volviendo a lo de antes, a la educación, poquito a poquito hay que ir formando y concienciando no solo en el sistema sanitario.

-Hablemos ahora de otros aspectos de su profesión. ¿Cómo ha evolucionado la Cirugía Plástica? ¿Ha cambiado la forma en que la sociedad percibe estas intervenciones, consideradas tradicionalmente banales?

-En los últimos diez años ha habido una transición en la Cirugía Plástica muy grande. Se ha pasado de buscar resultados llamativos, por ejemplo en el pecho, que ha sido la cirugía más realizada en España, a buscar resultados muchísimo más naturales, más discretos. También ocurre con las rinoplastias; se trata de mejorar sin cambiar. Sin embargo hay algo que no ha evolucionado, y es el hecho de sentirse orgulloso de poder mejorar y encontrarse mejor. Sobre todo en el caso de mujeres que pasan de los 60 años, te encuentras con que ellas mismas se estigmatizan por el hecho de someterse a tratamientos pese a que los resultados son maravillosos. Al final la cara es el espejo del alma; tengo pacientes que a raíz de haberse hecho algún tratamiento te revelan que salen más de casa, se sienten más a gusto, visten mejor y disfrutan más de su vida. En Estados Unidos la gente quiere que se sepa que se han operado y en Europa parece que lo escondemos. Es algo que debemos ir cambiando.

-¿Los hombres se están incorporado a los tratamientos de cirugía plástica?

- Sí, ha habido un incremento del 45% en tratamientos masculinos, aunque estamos lejísimos de las mujeres; lo escondemos todavía más. Pero sí es cierto que hay esa tendencia a cuidarnos más, a vestir mejor y a incorporarnos a estos tratamientos.

-¿Qué va a ofrecer a los pacientes de Murcia?

-Inicialmente el espectro de tratamientos va a ser el mismo que ofrezco en mi clínica [la clínica Noval de Valencia], aunque va a estar condicionado a lo que la clínica Galena de Murcia necesite de mí. Pongo a disposición de ellos todas las posibilidades que 'a priori' puedo ofrecer. La rinoplastia con ultrasonidos, el aumento de pecho con técnica PSI para escote, la cirugía de reasignación sexual y la cirugía de alargamiento de pene quizá son las más desconocidas o las menos habituales.

Una cirugía que la pública deriva por ahora a Málaga

Con la llegada de César Noval a Murcia, las personas 'trans' que decidan someterse a una cirugía de reasignación de sexo tendrán la oportunidad de hacerlo en la Región, por la privada, sin necesidad de trasladarse a otra comunidad. Aunque estas intervenciones están financiadas por la sanidad pública, en el Servicio Murciano de Salud solo se practican, de momento, las extracciones de órganos sexuales masculinos (en el caso de mujeres 'trans') o femeninos (para hombres 'trans'). Las reconstrucciones posteriores (vaginoplastia y faloplastia) se derivan a Málaga. La Ley de Igualdad LGTBI contempla la realización de todo el proceso en la Región, algo en lo que el SMS está ya trabajando, señalan fuentes de este departamento. La ley prevé también la elaboración de protocolos para la atención a personas trans en el sistema sanitario así como la despatologización de la transexualidad. Asimismo, se insta en la norma al desarrollo de protocolos para evitar la discriminación en el sistema educativo.

 

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