Desalojo masivo en Villas Caravaning de madrugada: «Vámonos, nos ahogamos»

Un grupo de vecinos de Villas Caravaning, en el Pabellón Central de Cartagena. / pablo sánchez / agm
Un grupo de vecinos de Villas Caravaning, en el Pabellón Central de Cartagena. / pablo sánchez / agm

El Ayuntamiento ofrece alojamiento a 130 residentes del camping de Playa Honda y a una veintena de Los Nietos

E. R. K. / A. L. / J. A. G.CARTAGENA.

«A las 3 de la mañana, un compañero aporreó la puerta de mi caseta y me gritó: 'Vámonos, que si no nos ahogamos'. Ocho o nueve nos metimos en dos coches y vimos un autobús, así que lo seguimos y así hemos llegado al Pabellón Central de Cartagena». Aún con la zozobra metida en el cuerpo, Jaime Pascual, operario de la refinería de Repsol en Escombreras y residente en el Camping Villas Caravaning, en Playa Honda, relataba ayer hacia las siete de la mañana cómo la descarga de la gota fría en el Mar Menor le sacó de golpe de la cama.

A pocos metros, María Luisa López todavía no se había recuperado del susto. Ella fue de las primeras en avisar al 112 cuando el agua superaba los dos palmos y empezaba a colarse por la puerta, tras haber rebasado las escalerillas de su caseta. «¡Sáquenme de aquí!», les dijo poco antes de la medianoche. A las 00.30, relató, llegaron los bomberos. «Inspeccionaron el camping y luego nos evacuaron a unos cuantos hasta recepción», relató a 'La Verdad'. Y apuntó que allí estuvieron hasta que un autobús fletado por el Ayuntamiento de Cartagena les llevó al pabellón municipal, en la ciudad: «Éramos unos 50, cinco o seis de ellos niños, y al llegar nos dieron café y galletas».

Además de Jaime y María Luisa, 150 personas en total fueron desalojadas durante la madrugada del viernes al sur de la laguna, ante el riesgo de inundación. En medio de un clima de «inquietud, la Policía Local evacuó a un centenar de residentes en Villas Caravaning y a otra veintena en Los Nietos. En el primer caso, fueron trasladados en autobuses hasta el Pabellón Central de Deportes de Cartagena, donde Servicios Sociales, la Concejalía de Deportes, Protección Civil y Cruz Roja habilitaron camas y repartieron mantas, comida y bebida; y, en el segundo, al colegio de Los Nietos. El resto se desplazó a viviendas de familiares.

En el residencial Bahía Bella, junto a la desembocadura de la rambla del Albujón, «las calles eran auténticos ríos», contó Mercedes Aparicio. Algunos vecinos rechazaron dejar sus casas, pese a la llegada de la Policía Local y de la Unidad Militar de Emergencias (UME), de la Policía y de Bomberos. Mercedes aseguró que lo hicieron porque «había tanta agua en las calles que era imposible salir de las casas. Había más riesgo si salíamos que si nos quedábamos».