El UCAM CB blinda la zona

Mate del pívot ucraniano Serhiy Lishchuk con el Valencia. /
Mate del pívot ucraniano Serhiy Lishchuk con el Valencia.

El pívot ucraniano Serhiy Lishchuk, primer refuerzo del equipo de Katsikaris. El exjugador del Valencia Basket llega a Murcia para acompañar al brasileño Lima y a Arteaga y aportar su experiencia internacional

ANDRÉS EGEAMURCIA

Estaba hecho pero lo primero era presentar al nuevo entrenador del UCAM Fotis Katsikaris. Serhiy Lishchuk es el primer refuerzo del UCAM para la próxima campaña. Ha firmado por un año. El pívot, de 2,10 centímetros, quedaba libre en el Valencia Basket.

El internacional ucraniano de 33 años tiene la experiencia de haber jugado en el Valencia Basket durante las seis últimas temporadas. Con su incorporación, el club completa su juego interior. Con Lima, que en su cuenta de Twitter ha escrito que «en Murcia estoy muy feliz y espero seguir dando muchas alegrías»; con Arteaga, que esta temporada tendrá mayor protagonismo, y con Lishchuk, el equipo tiene a sus tres hombres grandes. Falta un base y un exterior. Katsikaris ya sabía cuando fue presentado el miércoles que el ucraniano estaba firmado, ya que había sido él quien lo había pedido.

Las razones por las que Lishchuk ha terminado en Murcia están muy claras. Lo más importante es que los últimos seis años los ha jugado en el Valencia Basket, por lo que conoce perfectamente la Liga Endesa. Segundo, que pese a no llegar a coincidir con Katsikaris en el equipo valenciano, se trata de un hombre acostumbrado a luchar por metas ambiciosas. Tercero, porque es un jugador muy disciplinado, tanto dentro como fuera de la pista, capaz de ayudar con su experiencia tanto a Lima como a Arteaga, ya que ninguno ha cumplido aún 24 años, y capaz de jugar partidos cada cuatro días. Y cuarto, porque conforme ha ido cumpliendo años ha ido ganando galones dentro de un vestuario. Es el perfecto compañero de viaje para Lima, ya que el ucraniano, dos veces campeón de la Eurocup (09-10 y 13-14), es conciliador y capaz de asumir, ya le ocurrió en Valencia, que el brasileño está por delante de él en las rotaciones.

Es un jugador aparentemente tosco y lento, pero ni una cosa ni la otra. Es regular y de esos jugadores que siempre están. En el Valencia Basket no han contado con él por que a sus 33 años quizá no esté para rendir al 100% en dos partidos a la semana o porque Pedro Martínez esté buscando otro perfil para el puesto de pívot. Pero el UCAM, con la llegada de Lishchuk, se puede permitir jugar de dos formas distintas, según sea el ucraniano o el brasileño quien esté sobre la pista. Sin duda, se trata de un hombre de club y lo más parecido, por su experiencia, a Carlos Cabezas pero en el puesto de pívot. Cuando le toque estar en el banquillo no creará problema, algo que en el UCAM se valora mucho.

Asegura defensa

Llega de jugar una media de 12 minutos por partido y de anotar 5 puntos, además de 3 rebotes. No es un hombre, al igual que ocurre con Lima o Arteaga, que se atreva desde la línea de tres puntos, pero sí que asegura defensa, trabajo y tiene un 63% de acierto en el tiro de dos puntos y un 81% en los tiros libres. Desde que se hizo público su fichaje, a través de Twitter (fue su agente Misko Raznatovic quien lanzó la noticia) tal y como suele ocurrir, el rosario de felicitaciones de los que ya son sus nuevos compañeros han sido tan numerosas como cariñosas. Seguramente lo que mejor define al jugador es que se trata de un profesional que lucha en cada jugada como si fuese la última.

 

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