Caldés, rey en la casa de Nadal

Jaime Caldés, ganador del torneo Conde de Godó y del Rafa Nadal Tour en categoría infantil. /
Jaime Caldés, ganador del torneo Conde de Godó y del Rafa Nadal Tour en categoría infantil.

El cartagenero, de 14 años, cierra un 2015 mágico ganando el Godó y el circuito que apadrina el tenista manacorí

FRANCISCO J. MOYACartagena

«Muchos chicos valen con 14 años, pero muy pocos logran ser luego profesionales del tenis. Jaime [Caldés] lo tiene todo para llegar a la ATP. Pero hasta los 17 años no sabremos si es capaz de conseguirlo». Habla Miguel Dios, entrenador de un chaval cartagenero, residente en el polígono de Santa Ana y miembro del emergente MDZ Tennis Academy de Mar de Cristal, que en este 2015 lo ha ganado absolutamente todo en España en su categoría. Caldés, alumno de 3º de la ESO en Maristas, logró el título en el primer Conde de Godó sub-14 de la historia y después conquistó cuatro de los cinco torneos que componen el Rafa Nadal Tour, el circuito de categoría infantil más prestigioso del país. Levantó la copa de campeón en Sevilla, Barcelona, Alicante y Palma de Mallorca. En Madrid fue subcampeón. Lógicamente, Caldés ha terminado el número 1 en ese circuito, organizado por la Fundación Rafael Nadal, y ha sido el campeón final.

«Este año ha sido redondo. Habrá perdido tres o cuatro partidos durante todo el 2015. ¿Qué tiene Jaime [Caldés] que no tengan los demás? Dos cosas. Un drive potente que fulmina a casi todos los rivales de su edad y una tranquilidad que otros niños de 14 años no tienen. A él lo ves la noche antes de una final y está calmado. Y se levanta igual de tranquilo. No se pone nervioso y lee bien los partidos, sobre todo en los momentos críticos. Eso no es habitual en un chico de 14 años», explica su entrenador, Miguel Dios, un madrileño de madre sueca que está afincado en la Región desde hace tres lustros.

Jaime Caldés es zurdo, como su ídolo Rafa Nadal, «pero porque lo he sido desde que nací. De muy pequeñito cogía la raqueta con las dos manos. Pero en Santa Ana, en mi primer club, me aconsejaron que jugara con la izquierda. Es mucho mejor, ya que así mi derecha cruzada hace mucho más daño al rival», cuenta el muchacho, quien en los últimos meses ya ha competido a muy buen nivel en campeonatos internacionales. Llegó a cuartos de final en el prestigioso torneo de Maia (Portugal), debutó con la selección española sub-14 y participó en el torneo Le petit as, en Tarbes (Francia), considerado como el Campeonato del Mundo infantil.

Su madre se llama Cristina Galisteo y tiene los pies en el suelo. «No le ponemos ninguna presión ni pensamos en lo que pasará en el futuro. Él siempre ha dicho que va a ser tenista profesional. Está convencido de ello. Pero sabemos lo complicado que es llegar a la élite y que hay muchos chavales que se se quedan por el camino. Nos tranquiliza mucho ver las buenas notas que saca, lo buen estudiante que es y lo responsable que es. Luego, es un chico muy humilde, que no va por ahí sacando pecho cuando gana un torneo», resume la madre de Jaime.

Empieza lo difícil

«Tiene un punto de inocencia, de no darse cuenta de lo que está logrando, que le beneficia mucho», añade su entrenador Miguel Dios. «Él no es consciente de que ha hecho historia. Es el primer tenista sub 14 que gana en un mismo año el Conde Godó y el Circuito Rafa Nadal Tour. Pase lo que pase cuando sea mayor, este año tan bonito nadie se lo va a poder quitar ya», declara -orgullosa- su madre.

«No me gusta llegar al colegio y decir que he ganado. Lo que pasa es que mis compañeros ya lo saben. Cuando llegué a clase después de ganar el Conde de Godó, todos se vinieron hacia mí para felicitarme. Estaban flipando conmigo», recuerda el propio Caldés. «Lo bueno es que el chico es uno más y no le da ninguna importancia a los títulos que ha logrado. Sabe que todo está por hacer, tanto él como sus padres. En febrero va a cumplir 15 años y ya le vamos a meter con chicos de hasta 18. Hasta ahora, todo han sido victorias y todo ha sido fácil para él, porque es el mejor sub-14. Lo que buscamos a partir de ahora es que tenga enfrente a tenistas con más físico, que le peguen más fuerte que él, que le desborden y que le metan en mil problemas. Es fundamental que aprenda a perder. Solo así podrá evolucionar en su juego», indica su técnico.

Sus padres no tienen prisa. Ni urgencias. «Somos trabajadores normales y corrientes. No somos ricos y todo esto nos cuesta mucho dinero. En la familia tenemos una especie de ONG y todos aportan para que Jaime pueda viajar. Es lo más caro, aunque hay que asumir otros gastos, como los de entrenador y material. Pero el sacrificio lo hacemos con gusto, porque él es feliz. Además, también es una inversión a largo plazo. Con lo que está haciendo ahora ya se nos abre la posibilidad de que se vaya a estudiar una carrera universitaria a Estados Unidos, con una beca y compaginando estudios y deporte. Es una opción, aunque desde muy niño él está empeñado en que será tenista profesional», insiste la madre.

Como no podía ser de otra manera, el ídolo del chico es Rafa Nadal. «Sus piernas ya no le responden como antes, pero sigue teniendo golpes muy grandes. Espero que siga con su tío Toni y que todavía gane algunos títulos más», suelta Jaime. Hoy, con 14 años, él se conformaría con entrar alguna vez en el ránking de la ATP. «La primera vez que cogí una raqueta fue con 3 años. Ya con 8 me lo tomé más en serio. Y ahora entreno tres horas diarias», señala. Aunque entrena a diario en superficie rápida, donde mejor juega es en tierra batida. «La bola me viene más despacio y puedo tirar mejor», alega.

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