Márquez revienta el Mundial en Jerez

Marc Márquez/
Marc Márquez

Victoria con una insultante autoridad por delante de Rossi y Pedrosa

MIGUEL SESÉMadrid

Es duro decirlo, pero en cuatro carreras Marc Márquez ha dinamitado el Mundial. Se esperaba con ansia Jerez y una posible reacción de las Yamaha en un circuito a priori menos favorable a Honda. Sin embargo, no hay reglas escritas que apunten a algo que no sea favorable al de Cervera. El líder del Mundial, con cien puntos en cuatro carreras, avasalló de tal manera a sus rivales que ya son pocos los que creen que el campeonato está abierto, y cada vez son más los que miran en los libros de historia para ver dónde están los récords que amenaza con batir el de Cervera.

Y es que en el circuito andaluz se despejó la última ecuación que quedaba por resolver, que no era otra que saber si Rossi y Jorge Lorenzo iban a ser capaces de aprovechar el sinuoso y pequeño trazado andaluz para poner en más problemas al gigantesco enemigo que ha crecido en el garaje de Nakamoto. Rossi salió decidido a amargarle el día, y Lorenzo se unió a la amenaza después de una salida en la que volvió a fallar. Fueron dos vueltas apasionantes, pero dos vueltas al fin y al cabo. En ellas consiguieron generar incomodidad en Marc y levantar a las más de cien mil personas que abarrotaban las gradas de la catedral del motociclismo español. El de HRC salió primero, pero se encontró con Rossi por el interior. Se enzarzó con él en una batalla cuerpo a cuerpo, y en cuanto ambos entraron colados en una curva apareció Lorenzo para ubicar a las dos Yamaha como motos de cabeza. Era el tiempo de soñar con otra realidad posible, con una reacción desde la marca de diapasones y con volver a llenar las páginas de esperanza y emoción. Dos vueltas. Márquez se puso en cabeza y en cuanto consiguió superar un par de curvas sin acoso se acabó la carrera. Es cierto que va en un avión, pero Pedrosa también lleva su montura y no es capaz de lograr las diferencias que su compañero de garaje obtiene con una sensación de superioridad no conocida desde los tiempos de Rossi en Honda. Y lo que es peor, ya conoce la moto, sabe de su potencial y no emplea paños calientes para describir la situación: «La verdad es que me esperaba una carrera más de grupo, pero he visto que he tenido un buen ritmo desde la salida. Me encontraba bien, sin forzar demasiado me iba escapando, así que he decidido continuar tirando porque no sabía lo que podía ocurrir al final». Márquez es superior y se sabe superior. Cuatro décimas en la clasificación del sábado y una victoria tan plácida el domingo en un circuito como Jerez no dejan lugar a la improvisación: ha reventado el Mundial.

Márquez pertenece a un mundo diferente, bien conocido por Valentino Rossi. El italiano, ahora humanizado, estuvo a la altura cuando él era el marciano, y ha sabido adaptarse a su nuevo rol de humano. Primero intentó taponar a Marc, y cuando ocurrió lo inevitable hizo todo lo posible para amarrar la segunda posición. Y lo consiguió. Pedrosa tardó en fiarse de su rueda delantera, y cuando lo hizo apenas le dio para superar a un Lorenzo que fue una sombra. Llegó a la rueda del '46', pero ya era demasiado tarde. Jorge, que patinó desde la salida, fue un piloto apocado, como quien ha entregado la toalla sabedor de que no dispone de las armas para enfrentarse al enemigo, e incluso transmitiendo ya dudas de si sería capaz de hacerlo disponiendo de la misma maquinaria. Un podio en cuatro carreras, su próximo contrato en el aire y 65 puntos de desventaja. No se le puede descartar, pero la situación está al borde del colapso.

Por detrás, Dovizioso y Bautista se impusieron por moto a Aleix Espargaró, que sin embargo, con su 'Open', precedió a Bradley Smith y a Pol Espargaró con las Factory. Fue otra mala noticia para un campeonato que se desangra, pues todos ellos estuvieron a una distancia sideral de las cuatro motos de cabeza. Jerez se llenó, pero la perspectiva a medio plazo no es la más adecuada para que aficiones no tan entregadas hagan un desembolso importante. Márquez sorprende, brilla y a la vez aburre. Dicotomías de un genio que conquistó la plaza más difícil haciendo un paseíllo triunfal. Sin polémicas, sin adelantamientos al borde del reglamento. Con cien puntos, cuatro victorias y el Mundial reventado.